Inversión

Cinco dividendos en Europa (uno español) que crecerán más de un 40% hasta 2028

Siemens Energy, Rheinmetall, Santander, Safran y ASML figuran entre las grandes compañías europeas que apuntan a elevar con más fuerza la remuneración a sus accionistas

Inversión dividendo

Buscar los dividendos más elevados de la Bolsa no siempre conduce a las mejores oportunidades, porque una rentabilidad muy alta puede esconder una fuerte caída de la cotización, dudas sobre la capacidad de la empresa para mantener el pago o simplemente un negocio con pocas posibilidades de crecer. Por eso, además de mirar cuánto paga hoy una compañía, conviene hacerse otra pregunta. ¿Cuánto puede llegar a pagar dentro de dos o tres años?

Europa ofrece ahora bastantes candidatos para responderla. Las compañías del Stoxx Europe 600 repartirán alrededor de 454.000 millones de euros en dividendos en 2026, un 4% más que el año anterior, según Allianz Global Investors, que espera además una aceleración mayor en 2027 apoyada en el crecimiento de los beneficios empresariales. Y no se trata de un detalle menor, porque los dividendos han representado cerca del 39% de la rentabilidad total anualizada del MSCI Europe durante los últimos 40 años.

Dentro del EuroStoxx 50 hay, sin embargo, varias compañías que avanzan mucho más rápido que ese crecimiento agregado. Siemens Energy, Rheinmetall, Safran y ASML podrían elevar su dividendo entre un 74% y más de un 400% entre 2025 y 2028, según las estimaciones de consenso, mientras Santander ha fijado como objetivo oficial más que duplicar el pago en efectivo por acción durante ese mismo periodo.

La lista mezcla chips, redes eléctricas, defensa, aviación y banca, de manera que no estamos ante una única historia sectorial. Lo que une a estas cinco compañías es otra cosa, una expectativa de fuerte crecimiento de beneficios que puede trasladarse también a lo que recibe el accionista.

El gran salto

Si hay un caso que rompe la escala, es Siemens Energy. La compañía acaba prácticamente de recuperar el dividendo después de dos ejercicios sin remunerar a sus accionistas y en febrero aprobó un pago de 0,70 euros por acción con cargo a 2025, el primero desde 2022.

La vuelta llegó después de cerrar el ejercicio con un beneficio neto de 1.685 millones de euros y una fuerte recuperación del flujo de caja, pero el mercado no espera que esos 0,70 euros sean el punto de llegada. Más bien al contrario.

El consenso recogido por MarketScreener calcula un dividendo de 1,98 euros en 2026, 2,71 euros en 2027 y 3,55 euros en 2028. Si se cumplen esas previsiones, el pago se habrá multiplicado por cinco en apenas tres ejercicios, lo que supone un incremento del 407% frente a 2025.

¿De dónde puede salir semejante crecimiento? Del negocio. Siemens Energy elevó en mayo su previsión para 2026 después de que la demanda de redes eléctricas, turbinas de gas y equipamiento ligado al aumento del consumo energético disparara sus resultados. Ahora espera incrementar sus ingresos entre un 14% y un 16% este ejercicio y alcanzar alrededor de 4.000 millones de beneficio neto y 8.000 millones de flujo de caja libre antes de impuestos.

A más largo plazo, la compañía aspira a alcanzar en 2028 un margen antes de extraordinarios de entre el 14% y el 16%, frente al 6% registrado en 2025, mientras el consenso espera que el beneficio por acción pase de 1,60 euros a algo más de ocho.

Y si Siemens Energy destaca por la magnitud del salto, Rheinmetall lo hace por la velocidad a la que está creciendo su negocio. La alemana abonó 11,50 euros por acción con cargo a 2025 y el consenso espera 14,14 euros este año, 21,42 en 2027 y 29,61 euros en 2028.

Ese último nivel supondría un incremento próximo al 157% en tres años, pero lo importante es que el dividendo seguiría absorbiendo alrededor del 42% del beneficio. Es decir, el pago crecería con fuerza sin exigir, al menos sobre el papel, un esfuerzo mucho mayor por parte de la compañía.

La explicación vuelve a estar en el negocio. Rheinmetall cerró junio con una cartera de pedidos y acuerdos marco de 80.500 millones de euros, frente a 56.000 millones un año antes, mientras solo durante el primer semestre las ventas crecieron un 39%, hasta 5.227 millones, y el resultado operativo avanzó un 74%, hasta 786 millones.

Ese crecimiento tiene un coste, porque ampliar capacidad exige inversiones elevadas y el flujo de caja operativo fue negativo en la primera mitad del año. Pero el mercado está mirando más allá y calcula que el beneficio por acción puede pasar de 22,29 euros en 2025 a casi 71 euros en 2028. Si ocurre, habrá margen para elevar con fuerza el dividendo sin disparar el porcentaje de beneficios destinado a pagarlo.

El caso español

Santander aporta el único nombre español de la selección y aquí hay una diferencia importante respecto a los casos anteriores. No hablamos únicamente de previsiones de analistas, porque el propio banco ha fijado un objetivo. Su plan estratégico 2026-2028 contempla más que duplicar el dividendo en efectivo por acción en 2028 respecto a 2025.

Imagen de Ana Botín, presidenta de Banco Santander.
Ana Botín, presidenta ejecutiva de Banco Santander.
Kiloycuarto

La referencia son los 0,24 euros por título repartidos con cargo al ejercicio pasado, un 14% más que el año anterior. Por lo tanto, cumplir el objetivo implica superar los 0,48 euros dentro de tres años.

Pero el cambio no se limita a pagar más. A partir de los resultados de 2027, Santander pretende destinar alrededor del 35% del beneficio al dividendo en efectivo, frente al 25% actual, y aproximadamente otro 15% a recompras de acciones.

¿Puede permitírselo? El banco presidido por Ana Botín espera elevar el beneficio desde los 14.100 millones obtenidos en 2025 hasta más de 20.000 millones en 2028, con un retorno sobre el capital tangible superior al 20% y crecimiento anual de doble dígito del beneficio por acción durante todo el periodo.

De cumplirse ese escenario, Santander mantendría además una política de remuneración total próxima al 50% de las ganancias entre dividendos y recompras, aunque aquí hay otro elemento que conviene no perder de vista. La acción ya acumula una fuerte revalorización.

Eso significa que el atractivo futuro dependerá no solo de cuánto aumente el dividendo, sino también del precio al que se compre la acción. Santander calculaba en febrero que la remuneración correspondiente a 2025, incluyendo dividendos y recompras, equivalía aproximadamente al 4,5% de su capitalización de entonces.

Desde la banca pasamos a un negocio completamente distinto, pero con una historia parecida detrás. Safran elevó el dividendo correspondiente a 2025 hasta 3,35 euros por acción, un 16% más, y el consenso espera ahora 4,13 euros en 2026, 5,18 en 2027 y 5,82 euros en 2028.

Eso supone un crecimiento cercano al 74% en tres años y llega después de que la compañía haya vuelto a mejorar sus propias expectativas. Sus ingresos aumentaron un 19% durante el primer semestre de 2026, hasta 17.571 millones de euros, mientras el resultado operativo recurrente creció un 29% y el flujo de caja libre alcanzó 2.616 millones.

Safran elevó entonces su objetivo anual de resultado operativo hasta entre 6.400 y 6.500 millones y el de flujo de caja libre hasta entre 4.700 y 4.900 millones, apoyada en un negocio de repuestos y servicios para motores de aviación comercial que sigue creciendo con fuerza y en una mayor actividad en defensa.

La compañía ya había elevado a comienzos de año sus objetivos para 2028 y espera generar alrededor de 21.000 millones de euros de flujo de caja libre acumulado entre 2024 y ese ejercicio, frente a los 15.000-17.000 millones contemplados anteriormente. Y si el flujo de caja crece así, el dividendo tiene bastante más espacio para acompañarlo.

Chips y caja

ASML completa el grupo y sirve además para desmontar otra idea bastante extendida. Un dividendo que crece mucho no tiene por qué ofrecer una rentabilidad elevada hoy.

El fabricante neerlandés de equipos para producir semiconductores repartió 7,50 euros por acción correspondientes a 2025, un 17% más que el ejercicio anterior, pero a los precios actuales ese pago apenas proporciona una rentabilidad cercana al 0,6%-0,8%. La razón es sencilla, la cotización también ha avanzado con enorme fuerza.

Ahora bien, los analistas esperan que el dividendo continúe aumentando hasta unos 9,04 euros en 2026, 11,52 en 2027 y 14,23 euros en 2028. Eso supone prácticamente duplicar el pago de 2025, con un crecimiento cercano al 90%.

Y aquí aparece lo más interesante. Mientras el dividendo casi se duplica, la proporción del beneficio destinada a pagarlo podría caer desde alrededor del 30% hasta poco más del 21%, según esas mismas estimaciones.

¿Cómo es posible? Porque el mercado espera que los beneficios crezcan todavía más rápido. El consenso prevé que el beneficio por acción pase de 24,71 euros en 2025 a cerca de 67 euros en 2028.

ASML ha dado recientemente argumentos para sostener esa expectativa después de registrar 9.326 millones de euros de ventas y 2.918 millones de beneficio neto solo en el segundo trimestre y elevar su previsión de ingresos de 2026 hasta entre 43.000 y 45.000 millones.

Detrás vuelve a aparecer la inteligencia artificial. La inversión mundial en IA está acelerando la demanda de chips avanzados y, con ella, los planes de capacidad de los fabricantes que utilizan las máquinas de ASML. La compañía anunció en julio que prevé aumentar alrededor de un 30% su capacidad de producción de equipos EUV de baja apertura numérica en 2027 y estudia otro incremento similar para 2028.

De manera que la cuestión no es únicamente si ASML puede pagar 14,23 euros por acción dentro de dos años. La clave es que, si los beneficios crecen como espera el mercado, podrá hacerlo destinando al dividendo una parte relativamente pequeña de sus ganancias.

Y esa misma idea recorre toda la lista. Siemens Energy parte prácticamente de cero y puede multiplicar por cinco el pago, Rheinmetall se apoya en el aumento del gasto militar, Santander ha convertido el crecimiento del dividendo en un objetivo explícito, Safran gana músculo gracias a la aviación y la defensa y ASML combina más remuneración con un crecimiento todavía mayor de sus beneficios.

Por eso, en estos cinco casos, el atractivo no está tanto en cuánto pagan hoy como en cuánto podrían estar pagando cuando llegue 2028.

TAGS DE ESTA NOTICIA