¿Por qué protesta el campo contra el Gobierno de Sánchez?

La tractorada en Madrid reúne hasta 500 tractores y miles de manifestantes para protestar por Mercosur y los posibles recortes de la PAC

Tractorada en Madrid - Economía
Una fotografía de archivo de agricultores que protestan contra las políticas europeas.
EFE/Manuel Bruque

La tractorada en Madrid de este miércoles no es una protesta más: es un pulso político, comercial y simbólico. Esta protesta llega con permiso oficial para que entren hasta 500 tractores en la capital y con una previsión de movilización que supera lo puramente sectorial: miles de manifestantes y una ciudad preparada para un día de cortes, ruido y mensaje.

La tractorada en Madrid la convocan a nivel nacional Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos y UNASPI, con un lema de fondo que se repite en pancartas y declaraciones: “Oxígeno al campo” y una PAC sin recortes. Pero, sobre todo, la tractorada pone el foco en el temor a que la rentabilidad del agricultor y el ganadero quede aplastada entre acuerdos comerciales y costes que no dejan de apretar.

Una tractorada en Madrid con ruta, cifras y un despliegue de seguridad inusual

La protesta está diseñada como una entrada por columnas para evitar colapsos totales y reducir riesgos. Son cinco puntos de llegada a la capital desde Torrejón de la Calzada, Guadalajara, El Espinar, Robregordo y Arganda del Rey, con la previsión de confluir en la Plaza de Colón antes de iniciar una marcha principal que mezcla tractores y participantes a pie.

La hoja de ruta culmina frente al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, donde se prevé un acto reivindicativo y la entrega de una tabla de demandas a las autoridades.

La tractorada en Madrid
El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas.
EFE/ J.P.Gandul

El impacto logístico explica parte del tono. La tractorada en Madrid moviliza a más de mil agentes de policía y a 800 efectivos de la Guardia Civil, además de policías locales de municipios afectados. No es solo por el volumen de tractores, sino por el recorrido y las horas críticas.

El centro de la ciudad asume cortes y afecciones durante buena parte de la jornada, con el llamamiento institucional a evitar el coche y optar por transporte público.

Mercosur y la PAC, el corazón del enfado

La tractorada en Madrid se entiende, ante todo, como una protesta contra lo que el sector percibe como competencia desleal. El acuerdo UE–Mercosur es la palabra que más se escucha entre los convocantes: temen que entren productos agroalimentarios de países con costes y exigencias distintas, lo que, a su juicio, haría inviable competir en igualdad de condiciones. Por eso la tractorada en Madrid se presenta también como una defensa del modelo productivo europeo: el “si nos piden estándares, que se exijan a todos”.

En paralelo, la tractorada en Madrid apunta a la PAC como el otro gran frente. Los organizadores hablan de recortes y de falta de medidas que amortigüen el golpe en el bolsillo del agricultor. En la práctica, la protesta mezcla dos miedos que se retroalimentan: menos ayudas y más competencia exterior. El campo siente que paga la factura de decisiones que se toman lejos del surco.

La historia detrás del volante: por qué la tractorada en Madrid se vive como “última llamada”

La tractorada en Madrid también tiene una dimensión humana que explica su intensidad. En Arganda del Rey, antes de amanecer, se concentran tractores llegados de distintas provincias para arrancar juntos hacia el corazón político del país. Ahí aparece el agricultor que cultiva cereal, girasol o viña y que resume el miedo sin retórica: si el mercado se llena de producto más barato, el campo no sobrevive.

La tractorada en Madrid
Manifestaciones del campo.
Germán Caballero / Levante-EMV

La tractorada se alimenta de esa sensación de fragilidad, de estar ya al límite tras años de costes, incertidumbre y sacudidas en los mercados. Por eso la protesta no se plantea como un gesto puntual, sino como un escaparate: hacer visible lo invisible. Los convocantes buscan que la ciudad vea, de cerca, lo que normalmente queda fuera de plano:

  • La cadena de precios
  • Las exigencias burocráticas
  • La presión de los tratados
  • El desgaste de un sector que siente que produce algo esencial, pero negocia en desventaja

El éxito de la convocatoria, dicen en La Información, no se medirá solo en números, sino en si consigue que alguien, al otro lado de la mesa, empiece a escuchar de verdad.

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