Desfiles

El debut de Jonathan Anderson en la Alta Costura de Dior

En su primer desfile de alta costura para Dior, Jonathan Anderson presenta en París una colección que reinventa los códigos clásicos de la 'maison' a través del oficio, la naturaleza y una sensibilidad muy actual

El debut de Jonathan Anderson

Jonathan Anderson, director creativo de Christian Dior desde el pasado año, ha firmado uno de los momentos más importantes de su carrera y de la Semana de la Moda de Alta Costura de París al presentar su primera colección haute couture para Dior Primavera-Verano 2026 en el Musée Rodin de París.

La colección, presentada este lunes 26 de enero, se ancló en una visión profundamente orgánica, con la naturaleza como concepto rector. Anderson se inspiró en un bouquet de ciclames regalado por su predecesor John Galliano, que además de protagonizar las invitaciones al desfile, se materializó visualmente en el techo floral que dominaba el espacio y en detalles de la colección (desde pendientes florales hasta tejidos etéreos de organza y chiffon que evocaban pétalos y movimiento vivo).

El desfile fue recibido con ovación de pie, señal de la acogida positiva tanto de clientes como de críticos, que destacaron la forma en que Anderson logró fusionar tradición y modernidad sin caer en imitaciones del pasado. Su interpretación del legado de Dior reflejó una coreografía entre siluetas clásicas (como reinterpretaciones de la icónica Bar Jacket) y acentos más actuales, con prendas que combinaban bordados florales, tejidos translúcidos y texturas escultóricas.

En lo que respecta al oficio, el diseñador puso en primer plano la artesanía. El show incluyó una grabación que mostraba primeros planos de técnicas couture, desde el uso de alfileres y tijeras hasta los procesos manuales que conforman la costura de alta gama. Este enfoque subrayó la idea de que la alta costura para Anderson no es solo estética, sino un “conocimiento vivo” que se transmite y evoluciona.

 

La colección pareció insistir en esa premisa, en la de que el lujo no está únicamente en el resultado final, sino en el proceso, en la paciencia de lo invisible -costuras interiores, estructuras, capas, horas de taller- que sostienen la ilusión de ligereza.

La presentación también contó con detalles de puesta en escena que reforzaron la narrativa floral y poética a través de accesorios escultóricos inspirados en formas naturales y siluetas que parecían moverse con vida propia. La belleza y el peinado siguieron la misma línea a través de colores suaves, piel luminosa y toques de lila inspirados en las flores que dominaban el espacio de la pasarela. Ese maquillaje casi etéreo reforzó el tono de “jardín interior”; es decir, menos dramatismo evidente y más emoción silenciosa, como si cada look fuera una extensión del techo floral y no un contraste con él.

Entre los asistentes destacó una primera fila de figuras como Rihanna y Lauren Sánchez Bezos. Su presencia subrayó el doble objetivo de este estreno: mantener el magnetismo cultural de Dior, la capacidad de generar conversación global, y, al mismo tiempo, convencer al núcleo duro de la couture, donde el criterio es el oficio y la silueta antes que el impacto mediático.

En definitiva, Jonathan Anderson reafirma así su visión para Dior Couture, una fusión de naturaleza, oficio y reinterpretación histórica que apunta a consolidar una nueva y distinta era para una de las maisons más emblemáticas de la moda.

Si este primer capítulo ha sido un manifiesto, lo más interesante es lo que deja abierto; una couture que no se limita a la nostalgia, que conversa con el archivo sin quedarse atrapada en él, y que entiende la naturaleza como método (crecer, mutar, florecer) para hacer avanzar el legado Dior.

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