Moda

El vestido de Delcy Rodríguez en su jura como presidenta interina: diseño italiano y más de 700 euros

La dirigente venezolana eligió un modelo verde de la firma Chiara Boni La Petite Robe, valorado en torno a 700 euros, que ha desatado un intenso debate en redes sociales en un país marcado por la crisis económica.

Delcy
Delcy Rodríguez acompañada por los otros líderes del chavismo: Vladimir Padrino López, Diosdado Cabello, y su hermano, Jorge Rodríguez
Efe

Dos días después de la detención de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez juró este lunes como presidenta interina de Venezuela en una ceremonia celebrada en la Asamblea Nacional. El acto, seguido con atención dentro y fuera del país, no solo estuvo marcado por su carga política, sino también por un detalle que rápidamente acaparó titulares y comentarios: el vestido elegido para la ocasión.

Delcy Rodríguez compareció ante el Parlamento —con su hermano Jorge Rodríguez, reelegido presidente de la Asamblea Nacional, y con Diosdado Cabello entre los asistentes— luciendo un vestido verde que no tardó en convertirse en objeto de escrutinio público. En un contexto de máxima tensión institucional y con amplios sectores de la población pendientes de los acontecimientos políticos, la moda volvió a funcionar como un lenguaje cargado de significado.

Delcy Rodríguez jura como presidenta encargada
EFE

El diseño pertenece a la firma italiana Chiara Boni La Petite Robe, una casa especializada en vestidos de corte elegante confeccionados en jersey elástico. El modelo, de largo midi, manga larga y dobladillo asimétrico, se ajusta a la silueta y presenta un escote en pico que la dirigente acompañó con un collar de zafiro. El precio del vestido ronda los 700 euros, según las plataformas internacionales en las que se comercializa, una cifra que ha provocado una oleada de críticas en redes sociales.

Usuarios venezolanos y analistas han subrayado la distancia simbólica entre una prenda de ese valor y la realidad económica del país. En los últimos años, distintos organismos internacionales han situado los niveles de pobreza en Venezuela por encima del 50%, una circunstancia que ha convertido la elección estilística de Delcy Rodríguez en un elemento político en sí mismo. No han sido pocos quienes han recordado que, para buena parte de la población, una cifra como esa resulta inalcanzable.

El vestido, que no figura actualmente en la web oficial de la marca, sí puede encontrarse en portales de moda internacionales como Farfetch, donde aparece valorado en torno a los 740 euros, o en otras plataformas con precios ligeramente inferiores. El modelo está confeccionado en Italia y responde al estilo característico de la firma: prendas pensadas para ofrecer comodidad, ajuste perfecto y una elegancia funcional que ha conquistado a mujeres del ámbito empresarial y político.

Delcy Rodríguez completó el conjunto con zapatos nude de tacón medio tipo slingback y varias joyas discretas, además de un detalle cargado de simbolismo: un pequeño emblema dorado con la silueta del mapa de Venezuela colocado en el pecho. En las muñecas, lució pulseras con los colores de la bandera nacional —amarillo, azul y rojo—, en un gesto que buscaba reforzar el mensaje patriótico del acto.

Otro de los aspectos más comentados fue la ausencia de la banda presidencial, una decisión interpretada como un gesto deliberado para subrayar el carácter interino de su mandato y la situación excepcional que atraviesa el país tras la caída de Maduro. En su discurso de juramentación, Rodríguez aludió directamente a ese contexto: “Vengo con dolor por el sufrimiento que se le ha causado al pueblo venezolano, luego de una agresión militar ilegítima contra nuestra patria”, afirmó, en referencia a la intervención estadounidense, antes de denunciar el “secuestro” de dirigentes chavistas en Estados Unidos.

No es la primera vez que la imagen pública de dirigentes venezolanos se convierte en un fenómeno viral. Días antes, el chándal con el que apareció Nicolás Maduro tras su detención había recorrido el mundo digital, agotando existencias y generando una oleada de memes. En este caso, el vestido de Delcy Rodríguez ha funcionado como un nuevo catalizador de debate, poniendo de relieve cómo, incluso en momentos de extrema gravedad política, la estética y la simbología del poder siguen siendo observadas con lupa.

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