Este domingo 9 de febrero se celebra el Día Mundial de la Pizza, homenaje al manjar redondo (casi siempre) con más fans, y no se nos ocurre mejor excusa para organizar una ruta que vaya mucho más allá de la margarita de siempre. Porque sí, hay pizzas que se comen con las manos, pizzas que se terminan con trufa rallada en mesa y hasta una con salsa ‘hot honey smoked chili’ que merece su propio hueco en tu lista de antojos.
1. Snob Pizza
Snob Pizza es una pizzería urbana inspirada en las tradicionales slice bars de Nueva York, ahora con sede en calle de Lagasca 115, Madrid. Su propuesta gira en torno a pizzas artesanales por porciones grandes (slices) con masa fermentada y horneada diariamente, logrando una base crujiente pero ligera, y toppings que van desde clásicos como la margarita o pepperoni hasta combinaciones más creativas como Pastrami Burrata o Hot Pepperoni con jalapeños y miel picante. Además de pizzas, ofrecen salsas dip, postres como cookies o helado de pistacho y bebidas variadas. El ambiente busca ser informal y directo, ideal para disfrutar al paso o en barra, llevando el espíritu neoyorquino de la pizza XXL a Madrid. Además, acaba de poner a la venta su salsa más reconocible, Hot Honey Smoked Chili, lo que empezó como un extra para elevar una porción y terminó convertido en uno de los sellos de la casa.
2. Pizzart
Por su parte, Pizzart presume de horno de leña y de recetas que ya son clásicos modernos: entre las rosso, la Di Parma con prosciutto, tomatitos cherry y lascas de Grana Padano, o la Ndujia con sobrasada picante italiana y gorgonzola; y entre las bianca, la Madonna con mortadella, burrata y pistachos, o la 5 Formaggi e tartufo, una de sus estrellas para amantes del queso y la trufa.

3. Baldoria
Para rematar la ruta con un nombre propio de los que están dando que hablar, Baldoria encadena reconocimientos. Aparece entre las diez mejores pizzerías del mundo en 50 Top Pizza World 2025, la Guía Repsol le ha otorgado un Solete en su edición de Navidad, y su pizza ‘Pibe de Oro’ ha sido elegida Mejor Pizza de Madrid en el III Campeonato de España de Pizzas, además de situarse entre las 15 finalistas a Mejor Pizza de España. Tradición, técnica y producto, con ese punto de ambición que convierte una cena en plan.
4. Las de Big Mamma (Bel Mondo, Villa Capri y Circolo Popolare)
Si buscas una experiencia italiana con producto a la altura y personalidad, las pizzas del grupo Big Mamma en Madrid (Bel Mondo, Villa Capri y Circolo Popolare) siguen siendo apuesta segura: tomates italianos seleccionados, mozzarella de productores artesanos, embutidos curados con paciencia y combinaciones que sorprenden sin perder el alma italiana. Ellos lo resumen bien y hablan de que una buena pizza no necesita trucos, necesita tiempo, un horno que respete la masa y gente que entienda que cada pizza es, en el fondo, un gesto de amor.
5. NAP Neapolitan Authentic Pizza
Si en una ruta pizzera hay que reservar un hueco para la napolitana más ortodoxa, NAP encaja sin discusión. Aquí la protagonista es la masa. Es ligera, elástica, con borde bien marcado y un centro jugoso que pide comer rápido, cuando sale del horno. La carta juega a favor de esa idea de “menos es más” con combinaciones reconocibles, producto bien elegido y una ejecución que convence precisamente porque no busca distraer. Ideal para el tramo del reportaje que celebra la pizza como estándar clásico, el que sigue marcando el listón.
6. Araldo
Araldo aparece como una buena manera de ampliar el mapa sin salir del terreno de las recomendaciones fiables. Mantiene el espíritu italiano, pero con un punto más gastronómico: se nota el cuidado en el producto y en cómo se construyen los sabores, con combinaciones medidas y una sensación de cocina detrás de cada pizza. Es una parada perfecta para el lector que quiere algo más “de mesa” sin perder el carácter pizzería: informal en el ánimo, más preciso en el detalle.
7. Reginella
Reginella aporta a la ruta ese clasicismo que nunca falla: un italiano con solera para quienes prefieren celebrar la pizza desde lo reconocible. Carta clara, sabores directos y una experiencia que no necesita inventarse nada para funcionar. En un reportaje, es el contrapeso perfecto a las propuestas más de tendencia: un sitio al que se vuelve porque cumple, porque reconforta y porque recuerda que la buena pizza también puede ser, simplemente, la de siempre.
8. Totò e Peppino
Si este 9 de febrero te apetece pizza napolitana con horno de leña de verdad, Totò e Peppino es una parada muy recomendable. El restaurante, acogedor y repartido en dos niveles, tiene en la entreplanta su gran protagonista: el auténtico forno della pizza, rodeado de plantas y luz cálida. Construido con una piedra especial capaz de resistir temperaturas extremas, garantiza una cocción impecable, con base ligera y ese punto justo de tostado. Y si te apetece ir más allá de la pizza, la trattoria propone especialidades de Campania como Pasta e Fagioli, Sautè di cozze y Mozzarella di Bufala, perfectas para completar el plan italiano en pleno Madrid.
9. Fratelli Figurato
Fratelli Figurato encaja muy bien en un reportaje cuando quieres hablar de la nueva escuela napolitana: respetuosa con el canon, pero con una lectura más actual en el producto y en el acabado. La masa es el gran argumento -ligera, con fermentación bien afinada y ese equilibrio entre borde aireado y base flexible- y a partir de ahí todo se ordena: ingredientes italianos de mucha calidad, combinaciones con personalidad (sin convertirse en “pizza de autor” difícil) y una ejecución muy constante. Es el tipo de sitio que convence a dos públicos a la vez: quien solo quiere “una pizza muy buena” y quien entra fijándose en detalles de hidratación, punto de horno y equilibrio de sabores. En una ruta pizzera, funciona como parada que demuestra que lo contemporáneo no tiene por qué estar reñido con la ortodoxia bien entendida.
10. Trattoria Manzoni
Trattoria Manzoni aporta el contrapunto perfecto a la fiebre pizzera más moderna: menos ruido, más oficio. Aquí la gracia está en esa fidelidad al italiano clásico, con pizzas honestas, bien construidas y pensadas para gustar desde lo reconocible: sabores directos, carta clara y una sensación de “restaurante italiano de verdad” que suma mucho contexto. En un reportaje, sirve para reforzar la idea de que no todo lo memorable tiene que ser tendencia o técnica extrema: también hay sitios que ganan por continuidad, por atmósfera y por clavar lo que prometen. Ideal para el eje de italianos con alma de trattoria, donde la pizza forma parte de una experiencia más amplia y no solo de una competición por la masa más espectacular.
