Qué comer

Guía rápida: dónde reservar en Madrid para comer (muy) a gusto estos días

Direcciones que funcionan para celebrar en Navidad sin ponerse solemnes: unas por su cocina, otras por su atmósfera y otras porque, sencillamente, permiten disfrutar

Cortesía Tribeca Bistró

Madrid en Navidad es una ciudad que se pasa el día decidiendo cosas pequeñas con mucha épica. Que si el chocolate con churros cae antes o después de las compras, que si quedamos “a la una” que acaba siendo “a las tres”, si hoy brindamos porque sí o porque toca…

Entre las prisas y esa sensación de agenda imposible, lo único sensato es elegir sitios donde el plan no dependa de tu fuerza de voluntad, sino de una mesa que haga el trabajo por ti. Es decir, buen comer y la posibilidad real de alargar la conversación sin que nadie mire el reloj. Aquí algunas de nuestras recomendaciones:

Tragaluz

Tragaluz Madrid, en pleno barrio de Salamanca, plantea una propuesta gastronómica mediterránea de inspiración italiana, donde el producto y la sencillez bien entendida son los protagonistas. Su cocina se apoya en ingredientes frescos y recetas reconocibles (pastas, pescados, verduras y clásicos mediterráneos) presentadas con un punto actual que mantiene el equilibrio entre elegancia y confort.

El espacio es otro de sus grandes atractivos: un recorrido que conduce a un comedor acristalado con aire de invernadero y jardín interior, pensado para disfrutar con calma. Un restaurante versátil y luminoso, ideal tanto para comidas como para cenas especiales y especialmente bonito en Navidad, cuando el ambiente acogedor y la luz natural lo convierten en el escenario ideal para celebrar en buena compañía.

La Fonda Lironda

La Fonda Lironda presenta esta Navidad una nueva fondue que rinde homenaje a las tradiciones alpinas de Suiza y Francia. Preparada con Appenzeller, Raclette de leche cruda y Comté Vielle Réserve, se acompaña de panes artesanos, verduras, carnes y encurtidos: todo pensado para compartir y saborear sin prisas.

Y para que la sobremesa se alargue como debe, el restaurante suma juegos de mesa (cartas, Monopoly, parchís o Catán) que animan a quedarse un rato más entre risas y buena compañía. Un plan redondo que consolida a La Fonda Lironda como uno de los puntos de encuentro imprescindibles este invierno en Madrid.

Basque OrgániKo

 

Si esta Navidad buscas un plan especial que se salga de lo típico, Basque OrgániKo en Eneko Basque es una apuesta segura. El nuevo menú, ideado por Eneko Atxa (4 estrellas Michelin) y avalado por Alejandro Sánchez (nutricionista y cofundador de StayNutri), propone una experiencia donde el sabor, la naturaleza y el bienestar conviven sin renunciar a la esencia de la casa.

La clave está en el enfoque: un recorrido equilibrado, con especial atención a la proteína y a elaboraciones ligeras, pensado para disfrutar a fondo y, a la vez, sentirse bien después. Es ese tipo de propuesta festiva que sorprende por técnica y producto, pero mantiene la sensación de armonía de principio a fin.

Basque OrgániKo está disponible en los restaurantes Eneko Basque de los hoteles Radisson RED Madrid,  Radisson Collection Hotel,  Plaza Madgalena Sevilla y Radisson Collection Hotel, Gran Vía Bilbao. Una propuesta que refuerza la filosofía de Eneko Atxa: una cocina viva, de raíces vascas y mirada consciente, en la que el bienestar es parte esencial de la experiencia gastronómica.

Fratelli Figurato

Fratelli Figurato no necesita el “viaje a Nápoles” porque lo suyo es una trattoria de verdad, de las que funcionan por repetición, por antojo y por ese punto de felicidad básica que tiene comer pasta hecha cada día. Su cocina gira en torno a las pizzas napolitanas con esa masa aireada y el borde elástico que pide comer con las manos, y pasta fresca fatta a mano preparada a diario, como debe ser.

El resultado es ese tipo de restaurante que apetece para un plan espontáneo o para una comida de celebración sin complicarse: ambiente de trattoria, energía viva y comida reconfortante de la buena. En Fratelli Figurato todo está pensado para que la experiencia sea redonda y muy repetible: llegas con hambre, te vas con ganas de volver (y con la próxima pizza ya elegida en la cabeza).

La Fonda de la Confianza

En La Fonda de la Confianza el lujo no es el producto ni el discurso, sino el tiempo. Aquí no hay turnos y eso, en Navidad, se convierte en una ventaja competitiva. El proyecto de Paco Patón defiende una hospitalidad clásica: cocina de mercado, sabores reconocibles y platos que invitan a compartir sin escenografía innecesaria. Escabeches, guisos, arroces secos bien hechos y una carta de vinos pensada para acompañar la conversación. Es un sitio al que se viene a comer, sí, pero sobre todo a quedarse.

Hay restaurantes que alimentan; este, además, baja revoluciones. Ven con ganas de cuchara, de conversación y de alargar; es el lujo más escaso del centro de Madrid.

El Escondite de Villanueva

Cuando el plan sale improvisado, El Escondite de Villanueva suele ser el comodín perfecto. Su carta, pensada para tapear a base de raciones y medias raciones, encaja con lo que apetece en grupo: pedir muchas cosas, compartirlo todo y no darle demasiadas vueltas. Aquí van de maravilla las anchoas, el steak tartar, el tartar de atún con huevo frito, la tortilla, las croquetas, los huevos rotos o esos entrepanes clásicos que siempre ponen de acuerdo a la mesa.

Es el tipo de sitio donde siempre parece que está pasando algo. Si te apetece un plan fácil, con buen producto y espíritu de barra (aunque estés sentado), este sitio es una apuesta segura: llegas, pides al centro, brindas, discutes cuál está mejor… y, sin darte cuenta, te quedas.

Pizzart

Pizzart es ese comodín navideño que suele funcionar porque va directo a lo que apetece en estas fechas: italiano reconocible, pizzas artesanas de masa madre y el punto irresistible del horno de leña, en un ambiente informal y cómodo para caer en grupo sin complicarse. No pretende “epatar”, sino gustar: masa ligera, bordes crujientes y una carta pensada para compartir (focaccias, burrata, pizzas y algo de pasta), ideal para comidas familiares o cenas improvisadas cuando Madrid está a tope de planes.

Además, en Navidad se agradece que sea una opción fácil y sin riesgo: producto italiano bien seleccionado (con guiños DOP en algunos ingredientes) y varios locales en Madrid para encajarlo según por dónde te muevas —perfecto antes o después de compras, luces y paseos por el centro. Es el tipo de sitio que salva el “¿dónde cenamos?” con una respuesta rápida y un resultado que deja a todo el mundo contento.

Tribeca Bistró

A un paso de Cibeles y la Puerta de Alcalá, Tribeca Bistró se ha hecho un hueco en Madrid con una fórmula muy apetecible: cocina clásica europea bien ejecutada, ambiente animado y un punto cosmopolita de “bistró neoyorquino” que se nota en el ritmo de la sala. El concepto nace del cocinero mexicano Diego Santa Rosa, con Diego Amigo como socio, y se apoya en una idea clara: recuperar platos reconocibles, tratarlos con técnica y buen producto, y servirlos con una energía joven, sin rigideces.

En la carta mandan los clásicos que sientan bien y que apetece compartir: steak tartar picado al momento, lenguado meunière terminado en sala, mejillones a la marinera al estilo belga con patatas fritas, roast beef, o una chuleta de cerdo empanada inspirada en la cotoletta milanesa (más gruesa y jugosa). A esa base se suma una cocina de producto con toque personal de Gerardo Méndez (tras su paso por Her y Rosetta), y el juego de los acabados en sala —también en postres— aporta ese punto de “plan especial” sin perder la sensación de sitio cómodo al que volver.

El espacio acompaña mucho: dos plantas pensadas para distintos momentos. Abajo, bar y mesas más informales con un bullicio alegre; arriba, mesas redondas más grandes, muy agradecidas para familias y grupos. La decoración, firmada por Néstor Marcos, busca calidez con luz natural y materiales nobles, y todo está montado para conversar, compartir y alargar sin prisa. Remata la experiencia un servicio joven, cercano y profesional, con vocación de trato personalizado —de los que se acuerdan de lo que te gusta y cómo te gusta sentarte—, justo lo que convierte una comida buena en un sitio al que apetece repetir.

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