Hubo un tiempo en el que el rostro de Verónica Blume era uno de los más reconocibles de la moda internacional. En los años noventa, cuando las supermodelos ocupaban portadas, campañas y pasarelas de medio mundo, ella formaba parte de aquella generación de mujeres convertidas en referentes de belleza. Décadas después, su manera de mirar la profesión y, sobre todo, de mirarse a sí misma ha cambiado. La adolescente que aprendió a desenvolverse bajo la exigente mirada de la industria ha dado paso a una mujer que reivindica la tranquilidad, la autenticidad y el derecho a envejecer sin pedir permiso. “Tengo mis prioridades claras e invierto mucha menos energía en tratar de encajar”, reconoce en esta entrevista con Artículo14. Una declaración que resume una transformación mucho más profunda que cualquier cambio de imagen.
Su reciente regreso a la pasarela de la 080 Barcelona Fashion, donde ha desfilado junto a Pino Montesdeoca para presentar la colección primavera-verano 2027 de Surkana, ha sido también una oportunidad para celebrar una belleza que ya no entiende de edades ni de moldes. Blume asegura que ahora disfruta más que nunca de desfilar, pero su vida hace tiempo que encontró otros centros de gravedad. La maternidad cambió su relación con el cuerpo, el yoga le enseñó a escucharse y la madurez le ha permitido descubrir el valor de las cosas sencillas. Hoy, con un hijo de 23 años y nuevos proyectos vinculados al bienestar y a las comunidades de mujeres, vive una etapa de reencuentro consigo misma. Lejos del ruido de los focos, encuentra la felicidad en la naturaleza, los paseos con su perra Nana y los amaneceres dedicados a la meditación. Si tuviera que elegir una imagen que resumiera su presente, no sería una portada de revista ni una pasarela: sería un bosque.
P – Fuiste uno de los rostros más reconocidos de la moda internacional en los años noventa. Si pudieras sentarte hoy frente a aquella Verónica que empezaba a triunfar siendo prácticamente una adolescente, ¿qué le dirías? ¿De qué intentarías protegerla?
R – ¡Buenísima pregunta! Le diría que disfrute más, que los miedos de hoy serán aprendizajes muy útiles para la Vero del futuro. Que confíe, que todo forma parte de un proceso y al final todas las piezas van a encajar.

Has vuelto a desfilar en la 080 Barcelona Fashion junto a Pino Montesdeoca para Surkana, en una propuesta que reivindica la belleza sin edad y la autenticidad. ¿Qué ha significado para ti compartir pasarela con una mujer que también desafía los cánones tradicionales? ¿Crees que la industria está cambiando de verdad o que todavía queda mucho por hacer?
Adoro a Pino, tiene una energía y una belleza que me encanta tener cerca. He disfrutado muchísimo de la experiencia. Formar parte de la propuesta tan bonita, colorida y femenina de Surkana es un placer, y una parte de mí disfruta ahora más que nunca de desfilar. Es una de las ventajas de hacerse mayor, conocerse más, dramatizar menos y sonreír más.
La moda ha cambiado muchísimo, incluyendo a mujeres de diferentes edades y naturalezas. Siempre quedará mucho por hacer, ¡forma parte de la evolución!
Durante décadas, la industria de la moda ha exigido a las mujeres una belleza casi imposible de mantener. Tú has vivido esa presión desde dentro. ¿En qué momento dejaste de mirar tu cuerpo con los ojos de los demás y empezaste a hacerlo con los tuyos?
En el momento que me convertí en madre. Viví el embarazo como un portal hacia una relación totalmente nueva con mi cuerpo. En ese momento el Yoga entró en mi vida y me dió las herramientas que necesitaba para integrar todo lo que estaba sintiendo.
El yoga llegó a tu vida y terminó convirtiéndose en una parte fundamental de tu identidad. ¿Qué te enamoró de esta disciplina?
Podría hablar muchísimo tiempo de lo que significa el Yoga en mi vida. Si tuviera que resumirlo, Yoga es un acto de amor, me conecta con un amor más grande y con una consciencia que transforma mi relación conmigo misma y con el mundo en el que vivo. Cambió mi vida por completo, enseñándome un centro del que me voy a menudo, pero al que sé volver gracias a la meditación, la respiración y la práctica de Yoga más físico.

¿Qué has ganado con la madurez que no cambiarías por volver a tener veinte años? ¿Y qué prejuicios sobre las mujeres de tu edad te gustaría derribar?
He ganado tranquilidad, me conozco más y no me pierdo tanto. Tengo mis prioridades claras e invierto mucha menos energía en tratar de encajar.
Creo que los prejuicios nacen del desconocimiento. Es la vida, empezamos como bebés y terminamos en la vejez, si todo va bien. Yo siento que es un momento que debe ser para disfrutar todo lo que hemos ido sembrando a lo largo de la vida. Aceptar esos cambios es una manera muy dulce de entrar en una etapa diferente, pero llena de posibilidades.
La maternidad es otra de las experiencias que han marcado tu recorrido. ¿Qué te ha enseñado?
¡Y me sigue enseñando todos los días! Mi hijo ahora tiene 23 años, estoy en una etapa muy especial en la que la experiencia de ser madre se está transformando, y es el momento de reencontrarme conmigo misma.
Ser madre es el viaje más maravilloso de mi vida. Cada etapa tiene grandes aprendizajes, nos pone delante un espejo diferente y nos enseña tantos rincones de la vida que no se puede describir así en unas líneas.
Todos son aprendizajes de amor al final.
¿Cómo es la Verónica que aparece cuando se apagan los focos y no tienes que ser nada para nadie? ¿Qué pequeñas cosas de tu vida cotidiana te hacen realmente feliz?
Ama la sencillez, lo auténtico, necesita muy poco para estar en paz. amo la naturaleza y los paseos en la naturaleza con mi perra Nana, irme a dormir pronto y amanecer muy temprano para meditar y practicar Yoga antes de que el mundo se ponga en marcha.
Con los años, también cambia nuestra manera de entender el amor, la amistad y las relaciones personales. ¿De quién te gusta rodearte hoy? ¿Qué necesitas de las personas que forman parte de tu vida?
Tengo pocos amigos pero son grandes amistades. Ellos y mi familia son grandes pilares en mi vida. Quiero rodearme de almas bonitas, con quien puedo hablar desde mi verdad, reírme mucho y ser muy consciente de que tener personas así en mi vida es un tesoro.
¿Qué mujeres han sido determinantes en tu vida? ¿En quién te inspiras?
Mi madre y mis hermanas son las mujeres más importantes en mi vida. Han estado siempre y de una forma u otra, siempre van a estar, recordándome de dónde vengo.
Me inspiran tantas cosas, tantas personas en momentos a veces muy cotidianos… no tengo una única mujer referencia. En general, las mujeres cuando nos juntamos sacamos un lado muy diosas que es inspiración siempre.
Si tuvieras que hacer una fotografía de tu felicidad en este momento de tu vida, ¿qué aparecería en ella? ¿Hay algún sueño, personal o profesional, que todavía te ilusione especialmente?
Me ilusiona estar abierta a las cosas que vienen, seguir creando retiros y experiencias para mi comunidad de mujeres hermosa, decir sí a nuevos retos, que siempre vuelven a aparecer en mi vida.
Mi felicidad ahora mismo probablemente sería en el bosque.

