Cuba

Carolina Barrero: “Cuba es un barco hundiéndose cuyos capitanes se niegan a abandonar el timón”

Carolina Barrero, directora de Ciudadanía y Libertad, sostiene que "la caída de Maduro es el golpe geopolítico más severo que ha recibido el régimen cubano desde el colapso soviético"

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Carolina Barrero, directora de Ciudadanía y Libertad
C. Barrero

La crisis económica y social en Cuba ha alcanzado un punto de extrema fragilidad. La reciente advertencia de la ONU sobre el deterioro acelerado de las condiciones de vida en la isla coincide con el desplome del peso cubano en el mercado informal. La divisa local ha llegado a rozar los 500 por dólar, que derivó en una inflación que ha pulverizado el poder adquisitivo de los salarios estatales. La escasez de alimentos y medicinas, los apagones masivos y la falta de combustible dibujan un panorama que muchos cubanos describen ya como una emergencia.

En paralelo, la dolarización de facto de amplios sectores de la economía ha profundizado la desigualdad. Quienes reciben remesas o tienen acceso a divisas pueden sobrevivir; quienes dependen exclusivamente de un salario estatal en pesos enfrentan un empobrecimiento acelerado. La fractura social es cada vez más visible, mientras el régimen mantiene un férreo control político y reprime la disidencia.

Una persona camina por una calle con basura, en La Habana (Cuba).
EFE/ Ernesto Mastrascusa

En conversación con Artículo14, la activista y escritora Carolina Barrero, directora de Ciudadanía y Libertad, sostiene que el país vive “un colapso estructural” que el poder intenta administrar sin reconocer su magnitud.

-¿Cómo se vive en el día a día la crisis en Cuba? ¿Qué significa hoy “ir a hacer la compra” para un cubano medio?

-Ir a hacer la compra en Cuba es un ejercicio de supervivencia que consume horas, a veces días enteros. Las familias envían a distintos miembros a buscar comida simultáneamente y se coordinan por teléfono cuando hay señal, porque nada garantiza que un producto esté disponible cuando se llega a la tienda. Un cartón de huevos puede costar un tercio del salario. A esto se suman apagones de 14, 15, hasta 20 horas diarias. Sin electricidad no funcionan los refrigeradores, la comida se pudre, no hay agua porque las bombas no operan y no hay transporte porque no hay combustible.

Estación de servicio cerrada por falta de combustible, en La Habana (Cuba)
EFE

-¿Qué productos básicos escasean más y cómo se las ingenian las familias para conseguirlos?

-Escasean todos. El arroz, el aceite, los huevos, la carne de cualquier tipo, la leche para los niños. Las medicinas básicas como antibióticos, antihipertensivos o insulina son prácticamente inexistentes en las farmacias estatales. Las familias sobreviven de tres formas: remesas del exterior, redes de trueque e intercambio informal, y el mercado negro donde los precios son astronómicos.

-¿Qué peso tienen ahora mismo las colas, la libreta de racionamiento y el mercado informal en la supervivencia cotidiana?

-La libreta de racionamiento, que durante décadas garantizó una canasta mínima, se ha convertido en un documento casi ornamental. Los productos que teóricamente asigna simplemente no llegan a las bodegas estatales. La vida se resuelve en el mercado informal, pero a precios inalcanzables para quien cobra en pesos cubanos. Con un dólar que supera ampliamente los 400 pesos en el mercado paralelo y salarios promedio de 7.000 pesos mensuales, se ha creado una sociedad fracturada: quienes pertenecen a la cúpula castrista viven protegidos y acceden a beneficios, mientras el resto enfrenta hambre y persecución.

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Una mujer agita su brazo para tomar un vehículo eléctrico en La Habana
Efe

-¿Cómo describiría el estado actual de la economía cubana?

-Es un colapso estructural que el régimen intenta administrar sin admitirlo. No se trata de una crisis coyuntural que pueda resolverse con ajustes, sino del agotamiento terminal de un modelo que lleva décadas sin producir riqueza, que destruyó su aparato productivo y que sobrevivía de subsidios externos.

-¿Qué margen real tiene un ciudadano para protestar o criticar al gobierno?

-Cuba opera bajo un estado de represión normalizada donde la protesta pacífica se criminaliza sistemáticamente. Publicar un vídeo puede derivar en cargos de “propaganda enemiga” o “desorden público”, con penas de hasta 15 años de prisión. El régimen ha perfeccionado un sistema de terror preventivo: detenciones arbitrarias, amenazas a familiares, prohibiciones de salida del país y cortes selectivos de internet en momentos de tensión.

-¿En qué estado ve al Partido Comunista de Cuba?

-El Partido Comunista es una estructura vaciada de legitimidad y de sentido. Existe una élite completamente separada de la población: altos mandos militares, nomenclatura del Partido y el conglomerado empresarial, que controla turismo, telecomunicaciones y tiendas en divisas. Viven en una burbuja de privilegios mientras la población padece apagones y hambre.

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Una persona descansa cerca a un mural del Che Guevara, en La Habana
Efe

-¿Hay debate real sobre reformas profundas dentro del régimen?

Cada vez que se han ensayado aperturas económicas, el régimen ha impuesto límites para impedir que surjan actores con autonomía suficiente para convertirse en contrapeso político. El castrismo no es reformable. Solo un cambio del sistema expresado en una asamblea constituyente y la democratización profunda podría garantizar una transición plena. No nos conformaremos con menos.

-Se habla mucho del embargo de Estados Unidos: ¿qué parte de la crisis atribuye a esa presión externa?

-Atribuir la crisis a las sanciones es una coartada que el régimen ha explotado durante seis décadas para evadir responsabilidad. Cuba comercia con decenas de países y recibió subsidios masivos de la Unión Soviética y de Venezuela, y aun así no construyó una economía productiva. Incluso si mañana desapareciera el embargo, seguiría existiendo un sistema extractivo en el que una cúpula corrupta explota los recursos de un país que sufre hambre y miseria.

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Turistas a bordo de automóviles clásicos recorren en La Habana
Efe

-¿Qué cree que no se entiende adecuadamente desde el exterior?

-Cuba no es un debate entre izquierda y derecha, es un debate sobre derechos humanos y democracia. Hay presos políticos, torturas documentadas y familias separadas por la fuerza. El régimen cubano no es la víctima, sino el perpetrador.

-¿Cómo impacta la crisis en Venezuela en la situación cubana?

La caída de Maduro es el golpe geopolítico más severo que ha recibido el régimen cubano desde el colapso soviético. El giro hacia una disposición al diálogo con Washington revela el nivel de desesperación. Pero cualquier negociación que no incluya garantías democráticas será un mero reacomodo de la élite para preservar sus privilegios.

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