La toma de posesión del nuevo Gobierno neerlandés el lunes marcó una ruptura generacional y simbólica con el pasado reciente. A sus 38 años, Rob Jetten es el primer ministro más joven de la historia de Países Bajos y la primera persona abiertamente homosexual en ocupar el cargo. Su promesa, pronunciada en el Palacio Huis ten Bosch el 23 de febrero, fue poner fin a la parálisis y la polarización que caracterizaron al gobierno anterior, considerado por muchos como el más ultraderechista que ha tenido el país.
Sin embargo, más allá de los titulares sobre renovación y representación, se esconde una imagen más familiar. El gabinete de Jetten, que prestó juramento ante el rey, vuelve a estar dominado por hombres. En un país que durante mucho tiempo se ha presentado como progresista y orientado al consenso, la paridad de género sigue siendo difícil de alcanzar en las más altas esferas del poder.

Un Gobierno frágil
La coalición que ha llevado a Jetten al poder es frágil. Tras 117 días de negociaciones, Demócratas 66 (D66), el Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD) y la Alianza Demócrata Cristiana (CDA) acordaron gobernar juntos con una minoría de escaños: 66 de 150 en la cámara baja y solo 22 de 75 en la cámara alta. Se trata de un acuerdo precario en un sistema político ya marcado por la inestabilidad. Según recoge Politico, la consultora Verisk Maplecroft ha clasificado a Países Bajos como el tercer país más inestable de Europa en términos gubernamentales, por detrás de Bulgaria y Moldavia. Dos gobiernos han caído en los últimos cuatro años.
Jetten sostiene que un gobierno minoritario puede ser una virtud democrática, ya que obliga a alcanzar compromisos y otorga mayor influencia a los partidos de la oposición. La historia sin embargo recuerda que el último gobierno minoritario formal de Países Bajos, en 1939, solo sobrevivió dos días.

El Gabinete Jetten cuenta con 18 ministros y 10 secretarios de Estado. Aunque alguna cartera importante está en manos de mujeres -entre las que destaca la ministra de Defensa y viceprimera ministra, Dilan Yeşilgöz-Zegerius–, los hombres siguen superando en número a las mujeres. El desequilibrio es llamativo precisamente porque se produce en un momento en el que se celebra públicamente la representación. El hito personal de Jetten no se ha traducido en un gobierno paritario. Una vez más, el poder político en un importante país europeo recae de forma desproporcionada en los hombres.
Los retos de Jetten
Esta brecha de género contrasta con las ambiciones declaradas del Gobierno. El acuerdo de coalición promete medidas drásticas: un importante aumento del gasto en defensa para cumplir el objetivo del 3,5% de la OTAN, recortes profundos en el bienestar y la seguridad social, políticas migratorias más estrictas y una aceleración del aumento de la edad de jubilación. También se compromete a realizar grandes inversiones en vivienda, infraestructuras y energía, incluida la construcción de al menos cuatro centrales nucleares y una importante expansión de la energía eólica marina.
En total, la Administración Jetten cuenta con dieciséis hombres, incluido el ‘premier’, y doce mujeres.
