Elecciones

Laura Fernández se perfila como la gran favorita en las presidenciales de Costa Rica

Las encuestas sitúan a la candidata oficialista por encima del umbral del 40%, lo que podría evitar una segunda vuelta

Costa Rica
La candidata Laura Fernández encabeza las encuestas
KiloyCuarto

Este domingo, Costa Rica se asoma a un escenario poco habitual en su historia política reciente: una victoria en primera vuelta de una candidata presidencial. Según la última encuesta del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica, publicada el 28 de enero, la oficialista Laura Fernández concentra el 44% de la intención de voto entre quienes aseguran que acudirán a las urnas, superando el umbral constitucional del 40% necesario para evitar una segunda ronda.

De confirmarse estos números tras el voto de los costarricenses, se rompería una inercia marcada por la fragmentación partidaria y las segundas vueltas. Algo así no ocurre desde 2010, cuando Laura Chinchilla ganó la presidencia en primera vuelta. Costa Rica ya ha tenido una mujer presidenta; lo novedoso esta vez no es el género de la candidata, sino la amplitud de su ventaja y el contexto político que la sostiene.

Quién es Laura Fernández

Fernández, politóloga de 39 años y candidata del Partido Pueblo Soberano (PPSO), ha llegado a la recta final impulsada por una transferencia directa de la popularidad del presidente Rodrigo Chaves. Aunque su Gobierno ha estado rodeado de polémicas por un estilo confrontativo, Chaves sigue marcando la agenda pública y ha logrado convertir la elección en una suerte de plebiscito sobre su gestión. La campaña de Fernández no ha intentado disimular esa continuidad: su mensaje se articula en torno a la promesa de profundizar el rumbo actual.

La candidata a la presidencia de Costa Rica por el partido Pueblo Soberano, Laura Fernández
EFE/ Jeffrey Arguedas

Su propuesta más visible -la implementación de “estados de excepción” en zonas específicas para enfrentar el narcotráfico y el sicariato- ha conectado con un electorado inquieto por el aumento de la violencia. En los últimos cuatro años, la tasa de homicidios pasó de 13 a 18 por cada 100.000 habitantes, un dato que pesa en el clima electoral. Para la oposición, en cambio, estas medidas representan un desliz autoritario y un cuestionamiento indirecto a las reglas del Estado de derecho.

Durante décadas, Costa Rica ha sido presentada como un referente regional de estabilidad democrática y sustentabilidad, pero se encuentra ante un posible cambio de época si se consolida un modelo que combina populismo punitivo con una política económica neoliberal. La elección de este domingo supone una encrucijada sobre el tipo de país que emergerá.

La oposición confía en la segunda vuelta

La ventaja de Fernández se explica también por la debilidad de sus adversarios. El mismo sondeo del CIEP retrata una oposición atomizada, sin una alternativa capaz de capitalizar el desgaste institucional del oficialismo. El economista Álvaro Ramos, del Partido Liberación Nacional (PLN), y la arquitecta Claudia Dobles, de la Coalición Agenda Ciudadana, empatan en un distante segundo lugar con apenas un 9% de intención de voto cada uno. Les siguen Ariel Robles, del Frente Amplio, con un 4%, y otras 16 candidaturas que no superan el margen de error de 2,5 puntos porcentuales.

Mientras la oposición disputa el segundo puesto con la esperanza de forzar una segunda vuelta, el oficialismo avanza por una vía despejada. La encuesta del CIEP incluso muestra un crecimiento de casi tres puntos para Fernández respecto a diciembre de 2025, hasta alcanzar el 43,8%, reforzando la percepción de que el desenlace podría estar prácticamente definido.

Los candidatos presidenciales en un debate en San José (Costa Rica)

Este escenario electoral no puede desligarse del pulso institucional que ha marcado el mandato de Chaves. “Estamos en una situación compleja porque el actual Gobierno se ha dedicado sistemáticamente a atacar la institucionalidad democrática que ha diferenciado a Costa Rica del resto de países centroamericanos”, advierte la socióloga Montserrat Sagot a DW. Entre los blancos de esos ataques señala al Tribunal Supremo de Elecciones, al Poder Judicial y a los medios críticos.

El panorama sigue abierto a sorpresas: cerca de un tercio del electorado permanece indeciso y, como recuerdan los expertos, las encuestas no siempre han sido fiables en el pasado. Pero, por primera vez en mucho tiempo, Costa Rica parece encaminada a una elección sin suspense. Si Laura Fernández confirma su ventaja durante la noche del domingo, no solo ganará la presidencia en primera vuelta; también sellará un giro político cuyos efectos se medirán mucho más allá del 1 de febrero.

TAGS DE ESTA NOTICIA