Meses de preparación y en cuestión de segundos: así fue la operación de película para capturar a Maduro

Un asalto relámpago de madrugada y planificado durante meses por la CIA y los Delta Force para capturar al objetivo: Nicolás Maduro

Un miembro de 'Delta Force'.
EFE

La madrugada del sábado 3 de enero marcó un punto de no retorno en la crisis venezolana. A las 4:21 horas estadounidenses, el presidente Donald Trump anunció que Estados Unidos había ejecutado una misión de alto riesgo para capturar a Nicolás Maduro y a su esposa. La noticia sorprendió al mundo, pero la operación llevaba meses gestándose en silencio. Para el dictador venezolano, el operativo significó el fin abrupto de su control sobre el aparato del Estado y el inicio de un traslado bajo custodia estadounidense.

Según fuentes conocedoras de la misión consultadas por Reuters, el plan para capturar a Nicolás Maduro fue uno de los más complejos diseñados por Washington en los últimos años. No se trató de una reacción improvisada, sino de un dispositivo milimetrado que combinó inteligencia, superioridad aérea y fuerzas especiales.

Meses de preparación para capturar al dictador

La operación —bautizada como Operation Absolute Resolve (Resolución Absoluta)— se preparó durante meses. Unidades de élite, incluida la Delta Force, construyeron una réplica exacta del lugar donde se encontraba Nicolás Maduro para ensayar entradas, rutas de escape y contingencias. La premisa era clara: llegar rápido, dominar el espacio y salir con el objetivo.

Paralelamente, la CIA desplegó un pequeño equipo en el terreno desde agosto para estudiar el “patrón de vida” de Nicolás Maduro. Fuentes indican que la agencia contaba con un activo cercano al líder venezolano, capaz de confirmar su localización exacta en tiempo real cuando la operación estuviera en marcha. Esa inteligencia fue decisiva para reducir el margen de error.

Así fue la operación extrema para sacar a Maduro de Venezuela
Columnas de fuego tras el ataque estadounidense en suelo venezolano.
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Trump dio la aprobación definitiva cuatro días antes del asalto. Aunque los planificadores sugirieron esperar mejores condiciones meteorológicas. El viernes llegó la señal. Desde su residencia en Mar-a-Lago, el presidente siguió el desarrollo de la operación en directo. Cada minuto contaba.

El Pentágono había reforzado discretamente la región con un despliegue masivo. Un portaaviones. Once buques de guerra. Y más de una docena de cazas F-35. En total, más de 15.000 efectivos se encontraban en el área bajo el paraguas de operaciones antidroga. Durante la noche, más de 150 aeronaves despegaron desde 20 bases del hemisferio occidental, incluidos F-35, F-22 y bombarderos B-1. “Había un caza para cada escenario posible”, resumió Trump.

El asalto a Caracas y la captura de Nicolás Maduro

Mientras los ataques aéreos neutralizaban sistemas de defensa en torno a Caracas, fuerzas especiales avanzaron hacia el objetivo. Vídeos difundidos en redes mostraron helicópteros volando a baja altura sobre la ciudad. Al llegar al complejo donde se encontraba Nicolás Maduro, los equipos fueron recibidos con fuego. Uno de los helicópteros resultó alcanzado, pero logró continuar.

El asalto fue fulminante. Equipos fuertemente armados, con herramientas para cortar puertas de acero si era necesario, irrumpieron en la residencia, descrita por Trump como una “fortaleza altamente protegida”. En cuestión de segundos, el perímetro quedó bajo control. Nicolás Maduro intentó alcanzar una habitación segura, pero no logró cerrar la puerta. Según el relato oficial, tanto él como su esposa se rindieron sin que se produjeran bajas mortales entre las fuerzas estadounidenses.

Delta Force - Internacional
Una fotografía de un oficial Delta Force.
Archivo

Tras abandonar territorio venezolano, las fuerzas se vieron envueltas en varios enfrentamientos defensivos. A las 3:20 horas locales, los helicópteros ya estaban sobre el mar, con Nicolás Maduro a bordo. Horas después, Trump publicó una imagen del líder venezolano esposado y con los ojos vendados, confirmando que se encontraba en el USS Iwo Jima.

El USS Iwo Jima navega ahora rumbo a Nueva York, donde se prepara un dispositivo judicial sin precedentes. Para Nicolás Maduro, el trayecto simboliza el tránsito del poder absoluto a la condición de detenido. Para Estados Unidos, la operación busca enviar un mensaje inequívoco: ninguna capital está fuera de alcance cuando se activa la maquinaria militar y de inteligencia.