Giorgia Meloni se vio envuelta en polémica este fin de semana por la aparición de un rostro sorprendentemente parecido al suyo en un fresco de la Basílica de San Lorenzo in Lucina, tras una intervención reciente en el templo. La propia primera ministra reaccionó con ironía en redes sociales: “No, definitivamente no me parezco a un ángel”, escribió en Facebook, acompañando el mensaje con un emoji de risa.
La controversia salió a la luz a partir de una información del diario La Repubblica, que documentó con imágenes el antes y el después del fresco situado sobre el busto de mármol del rey Humberto II de Saboya. En esa zona del monumento funerario aparecen dos figuras aladas: una ofrece la corona al soberano y la otra sostiene un pergamino en el que se distingue lo que parece un mapa de Italia. Es precisamente este segundo ángel el que, tras la restauración, muestra unos rasgos que muchos identifican con los de Meloni, muy distintos de la imagen previa, descrita como la de un querubín genérico.
¿Parecido a Meloni?
El responsable de la intervención fue Bruno Valentinetti, quien se define como sacristán y decorador voluntario de la basílica. Según explicó, acude al templo todas las mañanas entre las 8 y las 12 y su trabajo quedó registrado en una inscripción en latín: “Instauratum et exornatum, Bruno Valentinetti d. C. MMXXV”. Ante la polémica, el restaurador respondió con humor: “El parecido con Meloni lo veis vosotros, yo sólo he recalcado la figura que había antes”, afirmó entre risas, recordando que el fresco original fue pintado hace 25 años.

“Cada uno se inspira en quien quiere”
El párroco del templo corroboró al periódico que acudió personalmente a comprobar el resultado y admitió que a él “también le parece Giorgia Meloni”, aunque aseguró no ver “nada malo en haber retratado a la primera ministra”. En su defensa del restaurador, añadió: “Quizás Bruno Valentinetti, el restaurador, no sea precisamente un hombre de izquierdas. Pero no es pintor de casas, y es muy bueno”. Y contextualizó la obra dentro de la tradición artística de las iglesias: “Estas son las almas del purgatorio. En las iglesias hay los peores bustos, y no todos son santos. Esto no significa que Meloni esté en el purgatorio, ni que sea una santa. Cada uno se inspira en quien quiere”.

La reacción política no se hizo esperar. Desde el Partido Demócrata, la portavoz en la comisión de Cultura de la Cámara de los Diputados, Irene Manz, calificó el caso de “inaceptable” y pidió que el ministro de Cultura, Alessandro Giuli, activara a la superintendencia de Roma. A pesar de que el párroco sostiene que ese organismo no tendría competencias directas, la respuesta institucional fue inmediata.
Se abre una investigación
La diócesis de Roma declaró a ANSA que no había sido informada de la restauración y anunció la apertura de una investigación. Por indicación de Giuli, la superintendente especial de Roma, Daniela Porro, encargó a técnicos del Ministerio una inspección para “determinar la naturaleza de la intervención realizada y decidir qué medidas tomar”.

“No es respetuoso”
Mientras avanzaban las indagaciones, la basílica se convirtió en un inesperado punto de atracción. Visitantes y curiosos acudieron para ver el fresco en la capilla lateral derecha del altar mayor. “Sí, absolutamente es Meloni”, comentaron varios de ellos a EFE. Las reacciones, sin embargo, fueron dispares. Francesca Bellini, romana, expresó su rechazo: “Es algo realmente muy feo, porque, aunque atraiga a muchos turistas, no es respetuoso para todos, para los italianos y también para la ciudad de Roma”.
Otros llegaron movidos por la curiosidad, como el arqueólogo Francesco Romano: “Había oído la noticia y vine por curiosidad. Al verlo, hay que decir que sí, se parece a ella”, señaló, antes de criticar la intervención por considerar que “se ha hecho sin propósito científico y es algo bastante grave”.
Con la inspección técnica en marcha y algunas capillas aún en obras, el futuro del polémico ángel queda en suspenso.
