Desigualdad

Un periódico manchado de sangre para visibilizar la pobreza menstrual en Sudáfrica

En Sudáfrica la falta de acceso a productos de higiene íntima afecta a millones mujeres, tanto que usan papel de periódico para reemplazar las compresas

Una gran mancha roja atravesando varias páginas de algunos de los periódicos más leídos de Sudáfrica fue suficiente para generar desconcierto entre miles de lectores. Lo que parecía un fallo de imprenta era, en realidad, una intervención diseñada para llamar la atención sobre una problemática que afecta a millones de personas y que rara vez ocupa los titulares del país, la pobreza menstrual.

La iniciativa apareció en las cabeceras The Star, The Mercury y Cape Times con motivo del Día Mundial de la Higiene Menstrual. Detrás de la acción se encuentran la organización The MENstruation Foundation y la agencia publicitaria Joe Public, que decidieron utilizar el propio soporte impreso como herramienta de denuncia social.

El objetivo era mostrar que todavía viven numerosas niñas y mujeres sudafricanas cuando no pueden permitirse comprar compresas o tampones. Ante esa situación, algunas recurren a materiales improvisados como periódicos, trozos de tela o papel higiénico para gestionar su menstruación.

“Un periódico puede absorber la sangre, pero no la vergüenza”

Al abrir el periódico, los lectores observaban cómo la gran mancha roja de las primeras páginas se extendía a través del interior, aunque disminuyendo progresivamente de tamaño. A medida que avanzaban en la lectura, la marca se hacía cada vez más pequeña, como si el papel estuviera absorbiendo poco a poco la sangre. El recorrido culminaba en una página donde apenas quedaba una pequeña mancha roja acompañando una frase: “Un periódico puede absorber la sangre, pero no la vergüenza”. Aunque un material improvisado pueda servir temporalmente para contener el sangrado, no resuelve la falta de acceso a productos menstruales ni el estigma social que todavía rodea la menstruación en muchas comunidades.

Según datos difundidos por The MENstruation Foundation, millones de mujeres sudafricanas carecen de acceso regular a productos menstruales. El problema tiene un impacto especialmente significativo entre las estudiantes. La imposibilidad de disponer de artículos de higiene adecuados provoca ausencias frecuentes en las aulas y dificulta la continuidad educativa de muchas adolescentes.

Diversas organizaciones llevan años alertando de que la pobreza menstrual no es únicamente una cuestión sanitaria. También está relacionada con la igualdad de oportunidades, la permanencia en el sistema educativo y la dignidad personal. Para muchas jóvenes, la llegada del periodo supone otro obstáculo que sus compañeros no experimentan, lo que profundiza las desigualdades ya existentes.

Con el propósito de combatir esta realidad, The MENstruation Foundation desarrolla desde hace años proyectos de distribución gratuita de compresas en centros educativos. Su principal iniciativa consiste en la instalación de dispensadores automáticos en escuelas de distintas regiones del país. Gracias a este sistema, la organización asegura que actualmente puede proporcionar productos de higiene menstrual a unas 100.000 alumnas cada mes.

La campaña de los periódicos forma parte de una estrategia de sensibilización pública. Sus responsables consideran que la falta de acceso a productos menstruales sigue recibiendo una atención insuficiente en comparación con el impacto que genera sobre millones de personas.

La repercusión fue inmediata. Fotografías de las portadas comenzaron a circular en redes sociales, donde numerosos usuarios compartieron opiniones y experiencias relacionadas con la menstruación y las dificultades económicas asociadas a ella.

Más allá de la polémica o el efecto visual, la iniciativa logró subrayar una cuestión que afecta a millones de personas y que merece mucha más atención de la que recibe actualmente.

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