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¿Y ahora qué? Los tres caminos de Israel tras unas elecciones sin mayoría

Repetición electoral, gobierno de unidad con Netanyahu o ejecutivo en minoría de Eizenkot con apoyo árabe: las salidas al bloqueo en Israel tras las elecciones

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El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se dirige a sus seguidores durante un acto electoral del partido Likud en Jerusalén
Efe

Con más del 85% del voto escrutado, la foto final de las elecciones en Israel dibuja un escenario de ingobernabilidad para Benjamin Netanyahu. Pese a que el Likud resultó nuevamente la fuerza más votada (26 escaños), el bloque de derechas, ultraortodoxos y extremistas judíos quedaría en 53 escaños, lejos de los 61 requeridos para conformar mayoría en la Knesset.

El primer ministro israelí, que se mostró cansado y desesperado en los últimos compases de campaña -repitiendo la táctica del miedo sobre la participación masiva árabe-, ya empezó en la tarde del miércoles a cuestionar el resultado. “Las elecciones han sido robadas por los partidos árabes mediante sobornos, amenazas, violencia, falsificaciones y softwares prohibidos para movilizar votantes”, denunció el Likud.

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El líder de la alianza Lista Conjunta, Yousef Jabareen, celebra con sus seguidores el anuncio de las primeras encuestas a pie de urna en la sede de campaña en Nazaret
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Tras pedir una investigación a la policía y los servicios secretos, la formación del premier aseguró tener “pruebas sobre el robo electoral en muchas urnas árabes”. Pese al descenso de 64 a 53, Netanyahu se mantuvo como el partido y líder más votado, esencialmente porque sus votantes tradicionales se mantuvieron leales. La campaña del miedo sobre el programa nuclear de Irán le dió un leve empuje final.

“Se prevé que la oposición, junto con los partidos árabes, obtenga alrededor de 67 escaños. Esto significa que una mayoría de la Knesset estará representada por partidos que se oponen a Netanyahu. Sin embargo, así no es como se forman los gobiernos en Israel. Por ahora, nadie suma los 61 diputados, pero Netanyahu parece estar en una posición más sólida”, consideró Yaakov Katz, ex editor del Jerusalem Post.

¿Y ahora qué? Tres posibles escenarios

Desde la tertulia del canal público Kan11, los analistas políticos desgranaron tres posibles escenarios a corto plazo. El primero, una repetición electoral. Entre 2018 y 2023, se celebraron hasta cinco elecciones generales en el estado judío. En abril y en septiembre de 2019, ninguno de los ganadores -Netanyahu y Benny Gantz- logró formar una mayoría, por lo que se repitieron los comicios hasta una tercera vez. En un panorama político fragmentado y tribal, no contar con 61 votos de aliados naturales puede condenar al fracaso.

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Seguidores de Naftali Bennett y Yair Lapid
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“La otra opción es un gobierno de unidad, donde (el presidente) Herzog podría explorar perdonar las causas judiciales a Netanyahu”, apuntaba una analista. Si bien entre los opositores liberales cunde el pánico ante cualquier fórmula que mantenga al actual premier con cuotas de poder, hay voces que reclaman paciencia para deshacerse de Netanyahu. “Lleva más de dos décadas mandando y la gente odia mucho aquí. Toda una generación nueva no conoce Israel con otro liderazgo. El cambio no llegará de un día para otro. Bibi está mayor, tal vez enfermo, y tarde o temprano lo dejará”, dice el joven Yishai a Artículo14.

Un tercer escenario que dibujan los analistas es un gobierno en minoría de Eizenkot con 48 escaños, con apoyo externo de los árabes. “No es legítimo, ninguno de los partidos de la oposición lo aceptarían. Todos los miembros de la Lista Unida Árabe son inaceptables. Ofer Casif (diputado judío del partido árabe Jadash) habla de genocidio en Gaza y limpieza étnica en Cisjordania, esto son líneas rojas en el consenso israelí”, recordaba una tertuliana.

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El ex primer ministro israelí Naftali Bennett, líder de la alianza política Beyachad, y el líder de la oposición Yair Lapid reaccionan en Tel Aviv
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El presentador de Kan 11 Yoav Krakovsky enfatizó que “los partidos árabes nunca aceptaron participar en gobiernos sionistas, siempre estuvieron en contra nuestra. La mayoría de sus políticos se preocupan por los residentes de Gaza, no los de Israel”. Por ello, considera “surrealista” que Eizenkot acepte sus apoyos. “La tragedia de la población árabe es que no lograron establecer listas que se preocupen por sus intereses. Que se dediquen a arreglar el crimen organizado”, agregaba otro tertuliano.

No obstante, voces políticas y mediáticas árabes inciden que la deslegitimación de sus representantes se debe al racismo estructural que trasciende a ambos bloques de partidos judíos israelíes. El periodista Suleiman Maswadeh apuntó que “el bloque del cambio debería reconocer que fue un error su campaña, donde insistieron en que tras el 7 de octubre no se podría aceptar apoyo político árabe”.

Maswadeh lo tacha de “error terrible”, y muchos árabes israelíes consultados por este diario mostraron una ilusión sin precedentes por votar y amplificaron su reclamo de una vida compartida en Israell. “El 7 de octubre salieron terroristas de Gaza que asesinaron a judíos y también a árabes, pero en los platós no los diferencian del profesor, la mujer de la limpieza, el doctor o el conductor árabe de Israel. Solo el partido Demócratas acepta su apoyo. Y ahora ven que no tienen ningún otro camino”, resaltó el periodista.

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El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se dirige a sus seguidores durante un acto electoral del partido Likud en Jerusalén
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Desde la Lista Árabe Unificada, criticaron específicamente a Eizenkot, quien ha afirmado que ninguno de los partidos liderados por árabes cumple con las condiciones que él ha establecido para formar parte de una coalición.”Eisenkot cuenta con una mayoría para formar gobierno. Sin embargo, lo que le impide hacerlo es su propio racismo”, sostiene el partido. Y agrega: “Eisenkot, un dirigente de ascendencia árabe (concretamente marroquí), dice que se niega a sentarse con árabes”.

En grupos de whatsapp de opositores se pide calma, insistiendo en que Netanyahu perderá próximamente el control de la Knesset. “Incluso antes de formar gobierno, una mayoría de oposición podría elegir un nuevo presidente del Parlamento, revertir leyes consideradas parte de la “reforma judicial”, aprobar una nueva ley de reclutamiento militar y crear una comisión estatal de investigación sobre el 7 de octubre”. Además, se recuerda que, aunque Eizenkot no sea el líder más votado, sí podría ser el candidato que reciba el apoyo de más partidos que Netanyahu, lo que empujará al presidente Herzog a pasar inicialmente el encargo de formar gobierno.

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