El circo del caso Gómez: de los abucheos al garaje; del aplazamiento a Vito Quiles

El Gobierno habla a la vez de "sainete" y de "gravísima indefensión". El caso queda en el aire 15 días más

Protestas con la silueta de Begoña Gómez a las puertas de los juzgados de plaza Castilla

Protestas con la silueta de Begoña Gómez a las puertas de los juzgados de plaza Castilla Efe

Nadie se atrevería a afirmar que el ministro de Transportes, Óscar Puente, sea el más prudente del Gobierno de Pedro Sánchez. Acaso lo contrario. Ayer, no obstante, no estuvo particularmente fuera de lugar cuando se refirió a la jornada en los juzgados de plaza Castilla como “un sainete”. Porque algo de eso hubo a lo largo de una mañana que dejó una secuencia más bien surrealista de protestas, vidrios tintados, revisiones propias del vídeoarbitraje y capturas de imagen del hombre de las mil caras.

En las inmediaciones de los juzgados de plaza Castellana se concentraron manifestantes de diverso pelaje: algunos ataviados con cartones silueteados de Begoña Gómez, otros con pancartas de “Pedro Sánchez a prisión”; otros con cartelería en alusión a la “máquina del fango” de la que el presidente del Gobierno habla día sí y día también; e incluso anduvo por los alrededores una furgoneta de la asociación ultracatólica Hazte Oír.

Todos ellos esperaban con gran impaciencia la llegada de un coche con vidrios tintados transportando a Begoña Gómez en los asientos traseros. Pero, claro, nadie podía acertar tan fácilmente a qué coche había que abuchear, así que ante la duda se abuchearon todos aquellos sospechosos de portear a la investigada. ¿Investigada por qué? La pregunta no es banal.

No hay notificación, no hay partido

Y no lo es porque la mujer del presidente del Gobierno acabó trasladando algo semejante a esa pregunta ante el juez y el juez acabó suspendiendo su declaración viendo que la máquina de las notificaciones no funciona con una eficacia semejante a la máquina del fango que obsesiona a Pedro Sánchez.

El caso es que Begoña Gómez consiguió llegar a los juzgados tal y como se había propuesto, es decir, sin dejar rastro alguno de su imagen. Entró a bordo de un coche de incógnito por los garajes del juzgado y apareció en la sala ante el juez Juan Carlos Peinado sobre las 10:17 horas de la mañana. No habían pasado ni 15 minutos cuando se le preguntó si conocía una de las querellas (de Hazte Oír) dirigidas contra ella. Dijo la investigada que no, que no tenía noticias sobre ella.

Siendo así, se dio lectura de la querella y el juez optó por suspender su declaración siguiendo la elemental justicia de no someter a declaración a quien no se ha notificado una de las denuncias. Se levantó el campamento, volvieron los pasos acelerados en busca del garaje y las salidas a toda prisa. Pero en toda esta carrerilla, uno de los que Sánchez observa como maquinista del fango logró la manera de entrar al edificio judicial para captar una imagen de refilón de la investigada.

El autor del vídeo no es otro que Vito Quiles, a quien el ministro imprudente Óscar Puente no se refirió como saco de frutas hace unos días.


Así que lo que tenía que ser el día de la declaración de Begoña Gómez para aclarar su relación con el empresario Juan Carlos Barrabés y para explicar cómo ha evolucionado su patrimonio en los últimos años se convirtió en una jornada de gritos, amagos, carreras, fogonazos y, finalmente, aplazamientos. Begoña Gómez quedó citada, ahora sí ya notificada de otra querella, par el 19 de julio.

El duelo entre Bolaños y las asociaciones

Entretanto, el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, dijo que Begoña Gómez estaba sufriendo una “gravísima indefensión” en la causa abierta en su contra en el Juzgado de Instrucción Número 41 de Madrid porque “ni sabe de qué se la acusa”. “Si este proceso judicial continúa será lógico que los ciudadanos se pregunten por qué se prolonga innecesariamente y qué se pretende”, añadió.

Al paso de estas declaraciones salieron la Asociación Judicial Francisco de Vitoria (AJFV) y el Foro Judicial Independiente (FJI), que criticaron al ministro por ejercer una “presión intolerable” sobre el juez que investiga a la mujer del presidente del Gobierno.

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