María Guardiola no reprimió las lágrimas el viernes, cuando Vox la dejó caer en la segunda votación de su investidura. Vestía de azul muy oscuro, consciente de lo que iba a pasar. Pero no está todo perdido. En su entorno, también en Génova, creen que todo acabará desbloqueándose, aunque será cuando Santiago Abascal lo decida, nunca antes de que se abran las urnas en Castilla y León. “Una vez se reactive la negociación, será rápida”, auguran quienes han estado al tanto de ellas.

En la última semana, hubo varios contactos. Según Vox, incluso se levantaron actas y se firmaron papeles. “Ay si se hicieran públicas, todos quedarían retratados”, suelen repetir en el entorno de Guardiola. El equipo de Santiago Abascal no se movió, y la acercó un poco más al precipicio.
En el PP de Extremadura creen que “empieza a ser obvio” que ella “no es el problema” y que Abascal está dilatando los plazos por pura estrategia electoral. “Ya se han dado cuenta hasta los de Génova, que parecía que lo iban a resolver en dos días”, deslizan, aún dolidos por el toque de atención público desde Madrid.
Con la implicación de la dirección nacional, el reparto de culpas ahora es compartido. También lo será el éxito de las negociaciones, si finalmente hay pacto. En el territorio, algunas fuentes auguran que en menos de tres semanas podría celebrarse una nueva investidura, ya con todo atado y bien atado. Esto es, con una firma previa del acuerdo. Pero piden al equipo de Alberto Núñez Feijóo que dejen de dar pellizcos a Vox. Las tornas han cambiado. “¿Quiénes son ahora los que están criticando a Vox para aprovecharlo en Castilla y León?”, se preguntan.
En privado, en el PP de Extremadura no esconden que Guardiola lo “está pasando fatal”, aunque su entorno replica que no es cierto y que está “fuerte y con ganas”. Se escuchan críticas hacia Miguel Tellado, el secretario general. Aunque para la baronesa lo importante es sacar adelante el pacto, y ya el tiempo recompondrá todo lo demás. “Han sido días de contrastes, el jueves la Universidad de Extremadura le reconoció, junto al ministro de Economía, Carlos Cuerpo, como Alumni Honorífica y, al día siguiente, votaron que no a su investidura. Hizo un discurso con mucha altura y luego lloró, pero es algo normal porque fue una semana muy intensa y solo ella sabe realmente lo que está pasando”, resume alguien que la conoce bien.
El escaño clave de Igea
De Extremadura está pendiente todo el PP. También en Castilla y León, que celebra sus elecciones el próximo domingo. Para Alfonso Fernández Mañueco, una de las claves es que Vox no supere la barrera psicológica del 20%. De momento, sus encuestas apuntan a que lo conseguirá, aunque está muy cerca. Sea como fuere, es consciente de que tendrá que sentarse a negociar, y no descarta que se lo hagan pasar igual de mal que a Guardiola, aunque se ha cuidado de tener una línea de comunicación abierta con su dirección nacional.

Otro interrogante, también para el PP, es si “el no a la guerra” de Pedro Sánchez provocará un corrimiento de voto reseñable. Los trackings en manos de Mañueco no lo detectan, al menos hasta el domingo. “Aquí, con el no a la guerra contra Aznar, sacamos mayoría absoluta en las autonómicas”, rememoran los veteranos. Pero en la cúpula regional sí que admiten que es un elemento que distorsiona la recta final, con un PP nacional “que no tiene muy claro el mensaje”, deslizan.
A Mañueco, en todo caso, no se le ve intranquilo. Se muestra rotundo al asegurar que al menos sacará un procurador más, lo que le diferenciaría de Jorge Azcón en Aragón. Y, encima, no será un escaño cualquiera. “Nos llevamos el escaño de Francisco Igea por Valladolid”, malician. Él fue su vicepresidente en el primer Gobierno PP-Ciudadanos, después le presentó una moción de censura que resultó fallida y acabó siendo su principal dolor de muelas en las Cortes. “Así es la vida”.
