Juanfran Pérez Llorca tan solo lleva tres meses al frente de la Generalitat Valenciana. Y en su entorno creen que han logrado enderezar el rumbo tras la traumática salida de Carlos Mazón por su gestión política en la DANA. Aún más, se ve “bien” y “con fuerzas” para ser el candidato del PP a las próximas elecciones. Si bien, esa decisión corresponde a Génova, que de momento no da síntomas de tener una decisión.
Ya ha superados los “100 días de gracia” al frente del Gobierno, gracias al apoyo de Vox, la última encuesta interna del PPCV recoge el cambio de tendencia, apuntando a que Pérez Llorca estaría en condiciones de “ganar” las próximas elecciones. Atrás quedan los momentos más oscuros para los populares, tras la caída de Mazón, cuando las encuestas les otorgaban hasta diez escaños de los que sacaron en las urnas.

Ahora mismo, según los sondeos internos a los que tuvo acceso este periódico, el PP sería el partido más votado y obtendría entre 34 y 36 escaños. Vox sería la tercera fuerza con 20 representantes, por lo que podrían revalidar la mayoría absoluta, que se sitúa en los 50 escaños. La izquierda en ningún caso podría gobernar, con un PSOE que no despega.
¿Y el congreso del PPCV?
En lo orgánico, Llorca es el presidente de la gestora del partido desde finales de diciembre, cuando superó la investidura con el voto a favor de Vox. Y no hay fecha para celebrar el congreso autonómico, que podría servirle de espaldarazo para su candidatura.

Públicamente, el presidente de la Generalitat asegura que quiere que se celebre, pero es Génova la que tiene que tomar la decisión. Y el secretario general, Miguel Tellado, continúa afirmando que no es una prioridad, por lo que el cónclave podría irse más allá del parón por las vacaciones de verano. Incluso algunas fuentes consultadas creen que si Feijóo optase por consolidar a Llorca no tendría por qué celebrar un congreso. “Mira Cataluña”, rematan.
En este sentido, algunas voces del partido sugieren que Llorca “sabe que no es el favorito de Génova” de cara al futuro, pero también que es quien en estos momentos cuenta en su mano con el mejor altavoz de todos, que es la presidencia de la Comunidad Valenciana.

En la cabeza de la dirección nacional siempre se asomó el nombre de la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, como relevo natural de Carlos Mazón, antes de que los planes se precipitaran. Feijóo se quitó esa idea de la cabeza porque era “desvestir a un santo para vestir a otro”, pero sí era su principal baza. Es por eso que Llorca sabe en la plaza que torea.
Patearse la calle
Mientras tanto, Pérez Llorca sigue en una estrategia de “normalización” de la política valenciana. Más allá de las encuestas, sabe que su “handicap” es la popularidad. Esto es, que el grado de conocimiento de la ciudadanía sobre su figura sigue siendo limitado. De ahí que se esté “pateando la calle” para revertirlo.
El sentir del presidente es que atrás quedan los meses de tensión política y social, derivada de la DANA. De hecho, en su equipo aseguran que la situación es totalmente distinta. No hay abucheos y puede salir a la calle sin riesgos. Así lo ha podido atestiguar de primera mano el propio Llorca este mes. Las fallas en Valencia eran la prueba de fuego para testar el grado de aceptación social del presidente. También las fiestas de La Magdalena han servido al líder autonómico como prueba del algodón.
