Podemos, en campaña: ataque a Sánchez y desprecio a Díaz

El partido morado enarbola una nueva tesis para augurar elecciones anticipadas. La izquierda trabaja por una candidatura en Andalucía mientras los morados "no dan señales de vida"

Ione Belarra y Yolanda Díaz.
KiloyCuarto

Podemos se asoma al arranque del nuevo curso político marcando distancias con Yolanda Díaz y con Sumar, cuyos llamamientos a configurar una candidatura de unidad para las elecciones generales y para las próximas andaluzas ha obviado durante meses. Recupera y amplía los reproches a esta alianza de partidos, pero además aprieta las tuercas al Gobierno de Pedro Sánchez. Lo hacen en un momento de debilidad e incertidumbre para la coalición, que teme que los frentes judiciales por los presuntos casos de corrupción que afectan a exdirigentes del PSOE se agraven aún más.

Fueron Ione Belarra, el miércoles, e Irene Montero, el jueves, quienes difundieron su hipótesis de que el Ejecutivo planea presentar unos Presupuestos para los que sabe que no tiene apoyos, precisamente para que naufraguen y les ayuden a justificar un adelanto electoral. En público y en privado, Sánchez y todos los ministros repiten que agotarán la legislatura, pero esta promesa no convence a los morados.

No entienden que la coalición, que no ha llevado un solo proyecto de ley de cuentas públicas al Congreso en los últimos dos años de legislatura, decida hacerlo justo ahora, en un momento de extrema debilidad. Y con idéntica aritmética parlamentaria a la que en su día ya les empujó a tirar la toalla.

Según Belarra, puede tratarse de “una jugada política para ir a un adelanto electoral”. “Esta estrategia puede tener que ver más con un adelanto electoral que con otra cosa, pretendiendo decir que los demás no le han votado los Presupuestos”, apostilló Montero.

Las declaraciones en sendas entrevistas en medios de comunicación por parte de la secretaria general morada y por su secretaria política, los rostros más visibles del partido, fueron acogidas con cierta resignación por parte del Ejecutivo. La tesis de Podemos de que Sánchez está preparado para pulsar el botón del pánico del adelanto electoral no es nueva. Fuera de cámara, dirigentes con mucho peso en el partido llevan meses elucubrando con esta posibilidad.

En el ala socialista del Gobierno, hasta el momento, han intentado restar hierro a sus palabras. Y rebajar la importancia de las condiciones de los morados para negociar unas hipotéticas cuentas públicas. Entienden que éstos libran una batalla a muerte con Díaz, y frecuentemente alertan de que, si no se ponen de acuerdo, la ley electoral dinamitará cualquier opción de que Sánchez se mantenga en La Moncloa.

“No quieren elecciones”; “Necesitan” más fuerza en las encuestas

Fuentes de Moncloa afirman que los morados “no quieren elecciones”, porque antes de llegar a este punto “necesitan” contar con un mayor impulso en las encuestas. El volumen de las alarmas ha ido en aumento en los últimos meses, pero el diagnóstico hoy es que en Podemos están subrayando las “discrepancias” con Sumar para presentarse como la “izquierda auténtica”. La lectura de Sumar es que anhelan la caída del Gobierno para enterrar políticamente a Díaz y los suyos y tratar de disputarles el liderazgo de su espacio político.

En el ala socialista apenas admiten que las condiciones que plantea Podemos para apoyar unos Presupuestos se les antojan casi imposibles de cumplir. La fundamental es la ruptura de relaciones comerciales y diplomáticas con Israel y el embargo inmediato de armas, pero también exigen otras como rebajar por ley en un 40% el precio de todos los alquileres de viviendas.

Los odios cruzados entre la cúpula morada y buena parte de las fuerzas que vertebran la alianza de partidos que representa Yolanda Díaz son más que conocidos. Pero Sumar ha reiterado durante meses su llamada al entendimiento con Podemos de cara a las futuras elecciones generales. A pesar de que, el último año, Montero se había referido a la designación de Díaz como líder de su espacio (por parte de Pablo Iglesias) como su “mayor error político”. Además, exhortó a dirigentes de Sumar a integrarse en el PSOE.

“Sumar está quitándole importancia a la corrupción porque viene del PSOE”

El jueves, ante los micrófonos de Catalunya Radio, Montero fue un pasito más allá: la cabeza de lista del partido a las generales defendió construir alrededor de su figura una candidatura “de paz, feminista y contra el rearme”. Que sea capaz de “forzar” al PSOE a tomar medidas, y que no le diga “a todo que sí”.

A Sumar, que integra al partido de Díaz (Movimiento Sumar), Izquierda Unida, Más Madrid o Los Comunes, los situó en el bando de las fuerzas que están “legitimando al Gobierno del rearme”; “negando la complicidad de este Gobierno con el Estado terrorista de Israel”, o “quitándole importancia a la corrupción porque viene del PSOE”. También les acusó de intentar “engañar a la gente con los permisos de cuidados”; “En política no estamos para eso”, zanjó.

Además de desgastar a Díaz, el partido de Montero y Belarra deja ver desde hace meses que está intentando forzar a IU a abandonar el barco, erosionándolos con un tema sensible como el del rearme. Cuando se produjo el escándalo de la compra de balas a una empresa israelí que llevó a la formación de Antonio Maíllo a amagar con dejar la coalición, desde la cúpula de Podemos no ocultaron su lectura ni sus intenciones: “Abriría una posibilidad interesante”; “Sería una demostración”, explicaron, de que IU habla su mismo idioma en esta materia.

Los nuevos golpes a Díaz llegan en un momento particularmente sensible; en agosto, Movimiento Sumar anunció la renuncia de uno de sus dos coordinadores generales, Carlos Martín. Junto a Lara Hernández, fue designado en marzo para capitanear formalmente el partido, en el que de facto el liderazgo de mayor peso es el de Díaz.

Bustinduy y el desánimo entre los partidos de Sumar

Hernández es quien mayoritariamente ha llevado las riendas estos meses, y Martín ha optado por dejar la coordinación, pero no su escaño, apenas cuatro meses después de ser elegido. La decisión ya estaba tomada en julio. Alegó problemas de salud, aunque el momento coincide con un periodo de desánimo entre los partidos que integran esta alianza.

La reducción de la jornada laboral requiere de los votos de Junts per Catalunya para su tramitación, y ya hubo que posponer una de las votaciones decisivas en julio porque los números no cuadraban. Es la norma estrella de Díaz, que ha fiado casi todo su capital político a su aprobación. Mientras en su espacio repiten el nombre del ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, como posible sucesor, distintos dirigentes son cada vez más claros, siempre en privado, al referirse al desgaste de la vicepresidenta segunda.

En sus filas saben que las investigaciones sobre la presunta corrupción de Santos Cerdán y José Luis Ábalos les erosionan, por más que tengan como protagonistas a los dos ex números tres del PSOE. También asumen que las dificultades para impulsar la agenda social les penalizan a ellos mucho más que al PSOE. O que el volumen de recursos destinados al incremento del gasto en defensa (ha pasado del 1,4% al 2% del PIB este año, como ya reconoce la OTAN) les abrasa. Particularmente a IU.

“La OTAN ya confirma que España gasta el 2% del PIB en armas, el mayor aumento de gasto militar de la democracia que se está pagando con recortes como en Francia y Alemania. Basta de negarlo y aplaudir el rearme. Este dinero tiene que dedicarse a fortalecer los servicios públicos”, escribió en la tarde del jueves Montero en su perfil de X. La distancia que separa a ambas partes es enorme. Y la unidad en torno a Díaz tampoco está garantizada. 

En el partido morado asumen que el tablero de juego no quedará realmente dispuesto hasta que se aproximen las urnas, aunque destacan que sería contradictorio pactar con una coalición como Sumar después de las críticas vertidas. Los proyectos, apuntan, están cada vez más alejados. Y ellos, a diferencia de Díaz, sí están cohesionados como para aguantar una guerra de desgaste.

“Podemos Andalucía no da señales de vida”

Buena parte de los partidos de Sumar se llevan las manos a la cabeza al hablar de la actuación de los morados en Andalucía. IU, la formación de este espacio político con más peso en la comunidad autónoma, puso como fecha tope el 30 de junio para que las fuerzas interesadas en reeditar la alianza electoral Por Andalucía dieran un paso al frente.

Podemos reconoce que no ha hecho gestos en este sentido dos meses después -siempre rechazó estos plazos-, y hoy desde los partidos de Sumar sostienen que los morados no dan “señales de vida”. Recuerdan que hace un par de semanas, algunos de sus dirigentes regionales firmaron un manifiesto promovido por personalidades y políticos como Diego Cañamero, en su día dirigente y diputado morado. Hubo “cierre de filas de la dirección estatal”. No ha servido para avanzar hacia el entendimiento.

El partido de Belarra y la coalición de Díaz llevan más de tres años compartiendo grupo parlamentario en esta región, aunque los morados no dan muestra de querer reeditarlo. “Si Podemos Andalucía consigue el permiso de la dirección estatal siempre podrá incorporarse al proceso”, abundan entre los partidos de Sumar.

Advierten de que, mientras tanto, ellos seguirán con la hoja de ruta prevista, que inicialmente pasaba por dar a conocer a su candidato a las andaluzas, previstas para 2026, ya en el mes de septiembre. Podemos también mantiene su propio rumbo.