SALUD FEMENINA

Ni bultos ni fiebre: la señal silenciosa en tu pecho que te está advirtiendo de una infección inminente

¿Sufres dolor punzante al amamantar pero no tienes fiebre? Podría tratarse de mastitis subaguda, y así se trata

Una mujer con dolor en un pecho
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La lactancia materna tiene aspectos realmente fascinantes, como la conexión que se forma con el bebé. No obstante, también puede dar pie a algunos problemas. Algunos, fácilmente identificables, pero otros más complejos. Uno de ellos es la mastitis subaguda, muy diferente a la muy conocida mastitis aguda.

No presenta los signos de inflamación habituales, por lo que muchas madres la terminan confundiendo con otros problemas. Pero no diagnosticarla y tratarla adecuadamente puede tener un gran impacto en la salud física y mental de la madre.

Los síntomas de la mastitis subaguda, la “hermana desconocida” de la aguda

Una madre dando el pecho a su hijo
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Normalmente, la mastitis aguda genera un malestar general en el cuerpo además de fiebre. Pero la subaguda no, hecho que hace que dependa de un diagnóstico a conciencia de los profesionales de la salud.

De acuerdo con un estudio de los Archivos Argentinos de Pediatría, los síntomas habituales son la intensificación del ardor en el pecho durante o después de la toma del bebé, el dolor punzante interno e incluso la disminución de la producción de leche materna.

Asimismo, la intensidad del dolor puede verse desplazada hacia el omóplato, en la espalda. Y no sólo eso, pues los pezones pueden presentar el síndrome de Raynaud (cambio de color por la infección).

Estos problemas hacen que sea una de las principales causas de abandono evitable de la lactancia materna, de acuerdo con las especialistas tras el estudio argentino Mastitis. Puesta al día.

Al fin y al cabo, la mastitis aguda es provocada por bacterias (como el el Staphylococcus epidermidis) que desequilibran la flora bacteriana del pecho y terminan obstruyendo los conductos. De ahí, el origen del dolor interno, y no de inflamación externa.

El complejo diagnóstico y tratamiento

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Una mujer dándole el pecho a su hijo recién nacido
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Cabe recordar que la mastitis subaguda no siempre se diagnostica correctamente, como indica la investigación argentina.

Las presunciones médicas y la falta de detalle en las explicaciones de los síntomas terminan en informes erróneos, con tratamientos antibióticos que resultan no sólo ineficaces, sino que empeoran la situación al acabar con la flora beneficiosa de las mamas.

Por este motivo, es necesaria una correcta revisión que la identifique y permita un tratamiento acorde.

Habitualmente, el recetario pasa principalmente por los antibióticos de la familia de las lincosamidas. Principalmente, debido a su capacidad para romper las obstrucciones bacterianas, con uso prolongado de más de 10 días para asegurar la erradicación total del problema.

Los probióticos también son positivos, ya que colaboran con la flora positiva y restauran el equilibrio natural del ecosistema mamario. Asimismo, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) recomienda el cultivo de leche materna para determinar exactamente qué bacteria está causando el problema.

En resumidas cuentas, si crees que presentas alguno o varios de los síntomas internos descritos, es importante que los comentes con tu médico y que le sugieras un diagnóstico a conciencia para tratar el problema adecuadamente. Especialmente, si se trata de una infección de mastitis subaguda menos habitual.

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