Demencia vascular: la segunda causa más común de deterioro cognitivo

Las enfermedades vasculares como la aterosclerosis o la presión alta, pueden contribuir hasta el 50% de los casos de demencia

Demencia vascular

La demencia vascular es una problemática que puede acarrear complicaciones de memoria, razonamiento, comportamiento, habilidades en el lenguaje y la toma de decisiones, según explican los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés).

Esta enfermedad se desarrolla cuando los vasos sanguíneos del cerebro se dañan debido a otros problemas de salud e impide que el cerebro reciba el oxígeno necesario. Enfermedades vasculares como la aterosclerosis —una acumulación de grasas, colesterol y otras sustancias (placa) que se acumula en las paredes de las arterias— o la presión arterial alta, contribuyen al 25% a 50% de los casos de demencia, explica el organismo.

La demencia vascular se distingue debido a que sus síntomas y signos son característicos, explica la doctora Erika Torres, jefa del Servicio de Neurociencias del Hospital Quirónsalud Torrevieja y el Centro Médico Quirónsalud Alicante.

Los síntomas más habituales

La doctora explica que los síntomas más habituales son los que alteran la función cognitiva, como la capacidad que el paciente tiene para iniciar las tareas. “El paciente empieza a tener dificultades en la organización, en la planificación, un enlentecimiento del pensamiento, alteraciones del lenguaje y alteraciones conductuales como la depresión y la apatía”, explica la doctora Torres.

La diferencia con el Alzheimer

La experta recalca que la sintomatología del inicio de esta patología es diferente a la del Alzheimer. “En los estadios iniciales de la demencia vascular encontramos; en general; más alteradas las funciones ejecutivas, mientras que en el Alzheimer, es la pérdida de capacidad de memoria reciente, el síntomas que en la mayoría de los pacientes aparece”, asegura.

Se puede prevenir

Existen factores de riesgo que, al evitarlos, podrían ayudar a prevenir una demencia vascular. “Se previene al controlar la tensión, el azúcar, el colesterol, el tabaco, el alcohol”, explica la neuróloga.

No obstante, también se pueden modificar los hábitos o estilos de vida. “El fomento de una alimentación neurosaludable, con el aumento de ácidos grasos omega 3”, asevera. Además, recalca que el ejercicio también ayuda a disminuir las probabilidades de padecer cualquier tipo de demencia”, recalca.

El tratamiento

Lamentablemente, no existe un tratamiento directo contra la demencia vascular. “Generalmente, se tratan las causas de esa demencia mediante fármacos, hipertensivos, antidiabéticos y tratamientos para reducir el colesterol”, finaliza la doctora Torres.

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