El detenido por provocar el incendio en Miranda de Ebro que ha matado a tres mujeres es un agresor machista en serie

Tiene antecedentes por secuestrar a una niña de 9 años, abusar de una adolescente y retener y encadenar a una mujer. También figura como maltratador en el sistema VioGén. A pesar de todos sus delitos, estaba en libertad

Agentes de la policía científica trabajan en el lugar del crimen machista de Miranda de Ebro
EFE/ Santi Otero

El detenido por provocar el incendio en Burgos en el que mató a tres mujeres es un agresor machista en serie. José M.G., de 60 años, acababa de salir de prisión cuando prendió fuego al portal de una vivienda en Miranda de Ebro. En el fuego murieron Dolores, de 58 años, su expareja; su madre, Antonia, de 78; y Laura Valentina, una vecina del inmueble de 23.

Tiene un largo historial delictivo donde sus víctimas tienen algo en común: son mujeres, niñas o adolescentes. Mucho antes de este crimen ya había sido condenado por secuestro, abusos sexuales a una menor de edad, detención ilegal y agresiones.

Secuestró a una niña de nueve años en 2015

Uno de los episodios más graves ocurrió en 2015, cuando fue condenado a seis años de prisión por secuestrar a una niña de nueve años en Miranda de Ebro. La menor permaneció retenida durante horas en su vivienda hasta que la policía logró localizar el lugar e intervenir.

Agentes de la policía científica trabajan en el lugar del crimen machista de Miranda de Ebro
EFE/ Santi Otero

Posteriormente volvió a enfrentarse a la justicia por detención ilegal y abuso sexual a una menor de 16 años, otro caso que lo situó ante los tribunales por delitos graves contra una adolescente.

Años más tarde su nombre reapareció en una nueva causa por agresión contra una mujer. En 2023 fue condenado por retener y agredir a una mujer, a la que llegó a encadenar en una vivienda. Por esos hechos recibió una pena de un año y siete meses de prisión.

A ese historial judicial se suma su paso por el sistema de seguimiento de violencia de género Sistema VioGén. Según confirmó el ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska, el detenido había estado registrado por episodios con otra pareja, aunque ese expediente figuraba como inactivo cuando ocurrieron los hechos.

El fuego como instrumento lesivo, un arma de los maltratadores

Para el médico forense y experto en violencia machista Miguel Lorente, algunos casos de violencia de género incorporan mecanismos de agresión específicos que se han estudiado desde hace décadas. Entre ellos se encuentra el uso del fuego como instrumento lesivo, descrito ya en los años ochenta como uno de los elementos que pueden aparecer en este tipo de violencia.

Según explica Lorente, estos ataques no buscan únicamente causar daño inmediato. En ocasiones el objetivo es provocar consecuencias permanentes. Desde la cosificación que el agresor proyecta sobre la víctima, las quemaduras —ya sea mediante fuego o mediante ácido en otros contextos— dejan una marca visible que forma parte del castigo.

El fuego puede tener además una dimensión simbólica. Permite destruir aquello que el agresor percibe como propio: el hogar compartido, el espacio de la relación o el entorno de la víctima. De esta manera el ataque no se dirige únicamente contra la persona, sino también contra aquello que representa su vida.

En determinadas situaciones la violencia se amplía a otras personas. Cuando el agresor interpreta que familiares o personas cercanas han influido en las decisiones de la mujer —por ejemplo en una separación— puede dirigir también contra ellas su agresión. El daño alcanza entonces a quienes forman parte de su entorno.

Refleja el grado de ira y odio del detenido

Para Lorente, esa extensión de la violencia refleja el grado de ira y de odio que puede acompañar a estos ataques. En la violencia de género, señala, el daño no siempre constituye únicamente un fin en sí mismo, sino también un instrumento para imponer control o dominio.

La alcaldesa de Miranda de Ebro Aitana Hernando, el presidente de la Junta de Castilla y León Alfonso, Fernández Mañueco, el delegado del Gobierno en Burgos, Pedro de la Fuente y el presidente de la Diputación de Burgos Borja Suárez, en el minuto de silencio en Miranda de Ebro
EFE/Santi Otero

El especialista advierte además de que estos crímenes suelen interpretarse como hechos aislados atribuidos a circunstancias individuales. Sin embargo, insiste en que la violencia de género responde a una construcción cultural más amplia que se repite cada año con decenas de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas.

Lorente sostiene también que la respuesta política y social a estos crímenes suele ser limitada. Si ataques de otras formas de violencia organizada provocaran víctimas mortales, el impacto público sería inmediato. En cambio, los asesinatos machistas rara vez generan una reacción comparable.

A su juicio, esta diferencia se explica porque una parte de la sociedad continúa percibiendo la violencia de género como un problema secundario. Mientras solo una minoría lo considere una prioridad política, advierte, será difícil que tenga un efecto real en el debate público o en el comportamiento electoral.