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Así viven tres libreros el fenómeno #BookTok: “TikTok ha devuelto a los jóvenes a las librerías”

Esta red social está impulsando millones de ventas y transformando la forma en que la generación Z descubre los libros. Ariane, Beñat y Carla, fundadores de la librería Lasai en Lavapiés, nos cuentan cómo pasaron de lo digital a lo físico

Librería Lasai, en el barrio madrileño de Lavapiés

En la librería Lasai, en pleno Lavapiés, ya no sorprende escuchar a un adolescente preguntar por Dostoievski. A veces llegan con el móvil en la mano y un vídeo guardado de TikTok; otras, simplemente repiten un título que han visto circular por la plataforma. “¿Tenéis algo de Dostoievski?”, preguntan. Hace unos años habría parecido una rareza. Hoy es parte de la rutina, según nos cuentan sus fundadores, Ariane Hoyos, Beñat Azurmendi y Carla Lurqui. Estos tres jóvenes representan una generación que ha encontrado en TikTok una nueva forma de prescripción cultural y el mejor escaparate para promocionar sus libros.

Ariane Hoyos, Beñat Azurmendi y Carla Lurqui

Entre novelas contemporáneas, editoriales independientes y estanterías llenas de recomendaciones emocionales, los clásicos rusos conviven con sagas virales y romances juveniles en las bolsas de lectores que apenas superan los veinte años. El impacto de #BookTok, la comunidad lectora de TikTok, en la industria editorial es uno de los fenómenos culturales más llamativos de los últimos años. Lo que comenzó como un intercambio espontáneo de recomendaciones entre usuarios se ha convertido en un motor económico y cultural capaz de alterar las listas de ventas, rescatar clásicos y transformar la manera en que se descubren los libros.

Más de seis millones de libros vendidos

Según datos de Media Control y NielsenIQ BookData, #BookTok impulsó en 2025 la venta de 6,3 millones de libros en España, generando unos ingresos de 116,6 millones de euros. En Europa, el fenómeno superó los 50 millones de ejemplares vendidos y los 800 millones de euros. La plataforma, además, ha lanzado este año la primera lista oficial de bestsellers #BookTok en España, encabezada por Más que rivales, de Rachel Reid.

Pero detrás de las cifras hay una transformación más curiosa. La lectura ha dejado de recomendarse únicamente desde suplementos culturales o críticas especializadas. Ahora circula a través de vídeos breves, confesionales y emocionales donde los lectores hablan de libros que “destrozan”, personajes que obsesionan o finales que necesitan compartirse. El algoritmo amplifica la experiencia literaria.
“Lasai nació como comunidad digital y después como espacio físico”, cuentan Ariane y Beñat. Antes de tener local y colocar las estanterías, ya tenían lectores. Ya existía una conversación. “En este salto de lo digital a lo físico, nos sorprendió, sobre todo, la gran acogida. La respuesta ha sido muy positiva. Estamos muy felices”.

Ariane, cofundadora de Lasai

El ejemplo de Lasai ayuda a desmontar uno de los tópicos más repetidos sobre la generación Z: que los jóvenes han dejado de leer. En la librería, ocurre exactamente lo contrario. “Es un dato falso. Nuestra clientela es casi principalmente joven. Así que al menos desde nuestra experiencia podemos desmentirlo tajantemente”, zanjan.

Libros “para una lloradita”

El fenómeno también cuestiona la idea de que las redes sociales condenan necesariamente a la superficialidad cultural. TikTok funciona muchas veces como puerta de entrada hacia obras largas, complejas y emocionalmente exigentes. Dostoievski es uno de los ejemplos más evidentes. Sus novelas vuelven a circular entre lectores jóvenes precisamente por esta nueva manera de hacerlo visible y el interés impulsado desde las redes sociales.

La culpa, el sufrimiento, la contradicción moral o la búsqueda de sentido siguen conectando con lectores contemporáneos. En un entorno dominado por la inmediatez, resulta paradójico que también triunfen libros densos y difíciles. Pero precisamente ahí reside parte de su atractivo. En Lasai esa conversación se traduce en decisiones concretas. La librería no pretende ser neutral ni replicar la lógica comercial dominante. Tiene secciones como “Para una lloradita”, apuesta por editoriales independientes y prioriza una selección muy ajustada al lector. “Decidimos qué libro pasa del feed de TikTok al espacio físico basándonos en nuestras preferencias y gustos personales. Esos son los que llegan a la librería”. Esa selección sigue además un proceso previo muy cuidado. “Trabajamos con aquellas editoriales que más nos representan, que en este caso son las independientes”, explican los libreros al hablar de su apuesta por libros “inclasificables”.

@librerialasai

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♬ sonido original – Librería Lasai

El impacto de #BookTok ya no se limita a las recomendaciones entre lectores. También las editoriales han adaptado sus estrategias de marketing al nuevo ecosistema digital. “#BookTok y la comunidad de TikTok afecta a todo. Desde luego, las editoriales se han dado cuenta del poder que tienen las plataformas digitales. Y han empezado a enfocar su trabajo de marketing principalmente en ellas”, señalan.

La influencia se percibe en la relación entre literatura y audiovisual. El fenómeno conocido como BookToScreen ha convertido novelas virales en futuros proyectos cinematográficos y televisivos, reforzando todavía más la circulación de ciertos títulos. “Lo mágico -añade Ariane- es que la comunidad rescata títulos de la pasada década o incluso de hace varios siglos, trayéndolos de nuevo a la primera línea de actualidad”.

En Madrid, donde las librerías independientes han recuperado protagonismo como espacios de encuentro cultural, Lasai siente que forma parte de una nueva generación de proyectos con identidad propia. “Sí. Y nos gusta que muchas otras librerías se sumen a este nuevo clima en una ciudad como Madrid”, dicen. Abrir una librería en 2026 podría interpretarse como un gesto romántico. Para ellos, sin embargo, responde a la urgencia de convertir una comunidad dispersa en un espacio físico donde encontrarse. “Es un acto que nace de la necesidad de crear algo físico donde poder unir a nuestra comunidad”.

Emprender tiene un riesgo

Ese tránsito de lo digital a lo presencial tuvo también riesgos evidentes. El principal, indican sin rodeos, el económico. Pero el resultado parece confirmar que existía esa necesidad real detrás del fenómeno. El club de lectura fue una de las primeras pistas. Leer puede ser una experiencia íntima, pero compartir la lectura sigue siendo colectivo. “La gente disfruta mucho de sus lecturas y disfruta aún más de compartir aquello que les gusta”.

Por eso, Lasai está concebida como algo más que una librería al uso. Colores, recorridos, rincones y hasta una puerta secreta buscan generar emoción. “Queremos que Lasai no sea otra tienda más. Hemos creado un espacio donde la gente converse, intercambie opiniones y se sienta como en casa”.

Quizá por eso la imagen que mejor resume el fenómeno ocurre en la calle. El día de la inauguración, media hora antes de abrir ya había gente esperando en la puerta de la librería de la calle Magdalena de Madrid. Igual que en la apertura de una nueva tienda de ropa o el estreno de una película. Aquí la espera era para acceder a una librería nacida entre algoritmos y recomendaciones virales. “Ese fue el momento que nos hizo sentir que era exactamente lo que queríamos construir”.

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