Emma Stone: “Mi mecanismo de defensa es ser dos personas: la que soy cuando actúo y la real”

En Venecia, Emma Stone se enfrenta a la fama, cuestiona nuestra soledad en el universo y redefine su imagen mientras presenta 'Bugonia' con Yorgos Lanthimos

Emma Stone en la presentación de 'Bugonia', su nueva película, en el Festival de Cine de Venecia
Emma Stone en la presentación de 'Bugonia', su nueva película, en el Festival de Cine de Venecia
ASAC

En Venecia la hemos visto con el pelo rapado, untada en crema antihistamínica, bañada en sangre. Antes fue Rita / Liz / Emily en Kinds of Kindness y Bella Baxter en Poor Things, una de las mejores películas de Yorgos Lanthimos. En esta nueva distopía delirante, Bugonia, ha tenido al público de la Biennale mitad en silencio, mitad respondiendo con carcajadas nerviosas a la incómoda verdad: no sabemos muy bien qué hacer con la situación en la que nos encontramos.

En Bugonia, Emma Stone encarna a una ejecutiva agresiva que, con tal de “mejorar la salud” —y luchar contra el envejecimiento—, se transforma en uno de los peores tipos de persona posible: cruel, despiadada, fría, turbocapitalista y falsamente empática. La historia da un vuelco cuando dos delirantes seguidores de teorías conspirativas (Jesse Plemons y Aidan Delbis) deciden secuestrarla, persuadidos de que es un alienígena de Andrómeda enviado para implantar enfermedades y destruir a la humanidad.

Emma Stone protagoniza 'Bugonia', de Yorgos Lanthimos
Emma Stone protagoniza ‘Bugonia’, de Yorgos Lanthimos
Atsushi Nishijima / Focus Features

Cuando llegó el momento de la rueda de prensa, Emma Stone respondió con una broma que dio en el clavo para presentar el guion: “¿Cómo sabéis que no soy un alien?”, lanzó, señal de que la sátira va, en parte, dirigida hacia su propia celebridad. Pero pronto abandonó el tono lúdico para hablar de una estrategia más compleja: dividir su yo público del privado. Reveló que mantiene mentalmente ese “avatar” que camina por la alfombra roja y se expone al mundo separado de la persona que es rodeada por su círculo íntimo. Esta alteridad, explicó, es “mi mecanismo de defensa (…) la persona que viene aquí y la que soy con amigos y familia, son la misma, pero me ayuda a mantener la cordura”.

La transformación que incorpora en Bugonia no se limita al interior. Porque de hecho, su rapado al cero para la película fue real, algo que ha sentido como “liberador”: “Esto es quizá lo más fácil que he tenido que hacer para Yorgos”, expresó, refiriéndose a la exigencia del director griego. El look que llevó al festival resultó igualmente impactante: un corte de pelo radical, que describió como “una sensación maravillosa”, especialmente al sentir, por primera vez tras raparlo, cómo el agua fluiría libremente en la ducha.

Este proyecto representa la cuarta colaboración de Emma Stone con Lanthimos, tras Poor Things, The Favourite y Kinds of Kindness. La actriz, feliz de haberse convertido en su musa, habló de cómo el equipo creativo se ha convertida en “una familia”: un entorno que le permite explorar sus límites con libertad. Además, el guion resonó con ella por su humor negro, irreverencia y vitalidad: “La mezcla es fascinante, conmovedora, divertida y —en palabras de Stone— ‘jodidamente viva’”.

Jesse Plemons y Aidan Delbis interpretan a los dos conspiracionistas que secuestran a Emma Stone en 'Bugonia'
Jesse Plemons y Aidan Delbis interpretan a los dos conspiracionistas que secuestran a Emma Stone en ‘Bugonia’
Focus Features

Yorgos Lanthimos, por su parte, insistió en que lo que parece una distopía no es tan ficticio. El guion, adaptado por Will Tracy de un film surcoreano de culto (Save the Green Planet!), confronta fantasías conspiranoicas con realidades contemporáneas: tecnología fuera de control, negacionismo, crisis ecológica. “Muchos elementos de esta supuesta distopía son muy reales”, remarcó el cineasta, añadiendo que el film actúa como un espejo crítico sobre nuestra época. “La humanidad se enfrenta a un momento de juicio… si no elegimos bien, no sé cuánto nos queda con todo lo que está pasando: IA, guerras, cambio climático”.

Ante la pregunta de Artículo14 sobre si creía en una inteligencia superior, una deriva que aparece en la película (haciendo a Yorgos Lanthimos un hijo de nuestro tiempo, uno que cree que el ser humano es la mayor amenaza para el planeta), también confesó que cree en la vida extraterrestre, aludiendo a Carl Sagan: “Él creía profundamente que pensar que estamos solos en este vasto universo —no que nos observen, sino que estamos solos— es bastante narcisista. Así que sí, salgo del armario: creo en los alienígenas”.

Entre el poder femenino y la corrupción del poder

La puesta en pantalla de Bugonia marca su estreno mundial en competencia en la Mostra y se ha proyectado en la Sala Grande del festival, donde ha recibido una gran ovación de más de seis minutos de duración. La distribución está prevista para el 24 de octubre en Estados Unidos y el 7 de noviembre en España.

Emma Stone en su papel en 'Bugonia', de Yorgos Lanthimos
Emma Stone en su papel en ‘Bugonia’, de Yorgos Lanthimos

Emma Stone confirmó que el rodaje transcurrió entre Inglaterra, Grecia y Nueva York, bajo la luz de una propuesta visual intensa que requirió 120 minutos de metraje en 35 mm. El personaje de Michelle Fuller, CEO de una multinacional farmacéutica, ha permitido a Stone transitar una dialéctica entre arquetipo de poder femenino y objeto de paranoias colectivas: una mujer multiagenda, que para algunos es salvadora, para otros, amenaza.

Emma Stone también resaltó lo que encuentra hermoso en el guion: su relevancia. “Nunca me habían entregado un guion tan listo para ser empezar a rodar. Cuando lo leí hace tres años, ya sentí que era relevante. Ahora, más que nunca”, afirmó Lanthimos, quien vislumbra Bugonia como una llamada de atención sobre nuestra deriva colectiva, aunque no se siente preparado para hablar de un “ente trascendente”: “Es una pregunta demasiado complicada, no puedo contestarla. Ojalá saber más, pero estoy en camino”.

Con Bugonia, Yorgos Lanthimos y Emma Stone vuelven a confrontar al público con lo incómodo. Ella, a través de su actuación y su apariencia física radical, personifica esa tensión entre los extremos: celebridad y vulnerabilidad, intervención política y especulación cósmica. Y mientras algunos critican la frialdad o la falta de empatía, es indudable que esta presentación en Venecia resuena con el estado de ánimo colectivo: una risa nerviosa ante el peligro real que nos contiene. La pregunta no está tanto en qué vemos en pantalla, sino en cómo reconocemos en ella —y en Emma Stone— el reflejo de nuestra propia confusión contemporánea.

TAGS DE ESTA NOTICIA