Yevgueni Zamiatin escribió en 1920 una novela que anticipó con asombroso detalle los temores del futuro totalitario. Titulada “Nosotros”, la obra fue tan incómoda para el régimen soviético que no vio la luz en su país hasta 1988. A pesar de ello, su eco se dejó sentir más allá de las fronteras: inspiró directamente a George Orwell y Aldous Huxley, quienes reconocieron en esta historia pionera muchas de las semillas de sus distopías más famosas.
Una visión adelantada a su tiempo
Aunque se publicó por primera vez en inglés en 1924, “Nosotros” fue escrita apenas unos años después de la Revolución Rusa. Zamiatin, un ingeniero naval de formación y escritor por vocación, no era un opositor en el sentido tradicional. De hecho, había apoyado el derrocamiento del zarismo. Pero fue precisamente su fe en el espíritu humano y en la libertad individual lo que lo enfrentó con el nuevo sistema.
En “Nosotros”, Zamiatin imagina un mundo futuro gobernado por un Estado totalitario llamado Unión. En este régimen, la vida de cada ciudadano está cronometrada, la intimidad ha sido abolida, y las emociones humanas son vistas como una enfermedad. El protagonista, D-503, es un ingeniero que comienza a cuestionar el sistema cuando se enamora, dando pie a una dolorosa toma de conciencia.
El embrión de las grandes distopías
Mucho antes de que se acuñara el término “distopía” como lo conocemos hoy, Zamiatin ya había planteado los fundamentos del género: el control absoluto del Estado, la vigilancia constante, la eliminación de la personalidad y el adoctrinamiento masivo.

No es casual que Orwell reconociera la influencia directa de “Nosotros” en “1984”, publicada en 1949. El Gran Hermano, el Ministerio del Amor y la neolengua tienen su reflejo en la rígida lógica del Benefactor, el líder supremo del Estado en la obra de Zamiatin. Aldous Huxley, por su parte, publicó “Un mundo feliz” en 1932, ocho años después de la primera edición inglesa de “Nosotros”, con paralelismos que van desde la vigilancia tecnológica hasta la manipulación genética.
Un libro prohibido por demasiado verosímil
La URSS no estaba dispuesta a tolerar una crítica tan feroz justo en sus años fundacionales. Aunque Zamiatin intentó defender su obra como una advertencia ética y universal, el régimen soviético la prohibió tajantemente. El manuscrito fue sacado clandestinamente de Rusia y publicado primero en Nueva York y luego en Europa. La reacción oficial fue devastadora para el autor: fue vetado como escritor, expulsado de la Unión de Escritores Soviéticos y finalmente obligado a exiliarse en Francia.
Durante más de seis décadas, “Nosotros” estuvo silenciada en el país que la vio nacer. No fue hasta la perestroika y la caída del bloque soviético que el texto pudo leerse libremente en ruso.

El redescubrimiento de un clásico
Hoy, “Nosotros” es considerada una de las obras fundacionales de la literatura distópica moderna, y su autor, un visionario. Su estilo poético, cargado de simbolismo y metáforas matemáticas, aporta un tono único al género. El conflicto entre razón y emoción, colectividad e individualidad, está presente en cada página. A pesar de su origen en el siglo XIX —algunos críticos sitúan su redacción más cerca de 1919— su vigencia es total en pleno siglo XXI.
En un mundo donde la vigilancia digital, el control algorítmico y la erosión de la privacidad son temas centrales, las palabras de Zamiatin resuenan con inquietante actualidad: “Los antiguos creían que el alma humana era algo invisible e intangible. Nosotros hemos demostrado que existe… y que puede ser medida, registrada y corregida”.
Un legado que sobrevivió a la censura
Zamiatin murió en 1937, solo y olvidado en París. Pero su obra ha renacido con fuerza, traducida a decenas de idiomas y recuperada como una pieza clave en la genealogía de la ciencia ficción social.
“Nosotros” es mucho más que una distopía: es una advertencia sobre los peligros de sacrificar la libertad en nombre del orden. Y, como demuestran Orwell y Huxley, una semilla que floreció en algunos de los libros más influyentes del siglo XX.