El Atlético de Madrid firmó una actuación contundente en los cuartos de final de Copa de la Reina, con un partido intenso y muy superior en los momentos clave. Las madrileñas impusieron ritmo para dejar la eliminatoria encarrilada antes del descanso y rematarla tras el paso por vestuarios.
Golpes letales antes del descanso
El choque arrancó con un Athletic Club valiente, decidido a incomodar desde la presión y a cerrar cualquier vía interior. Durante muchos minutos lo consiguió: el Atlético de Madrid se vio obligado a circular por fuera, sin profundidad ni remates claros, ante un bloque vasco ordenado. Sin embargo, la insistencia local fue inclinando el campo poco a poco, con más presencia en campo rival y una circulación cada vez más ágil para desajustar la estructura defensiva visitante.
El equilibrio se quebró cuando el Atlético encontró metros para correr y precisión para castigar. Jensen abrió el marcador en el minuto 32, culminando una acción vertical que premió el crecimiento rojiblanco. El tanto sacudió el encuentro y dejó tocado al Athletic, que aún no se había recolocado cuando llegó el segundo golpe: Amaiur Sarriegi amplió la ventaja en el 36, atacando el espacio y definiendo con sangre fría para confirmar el dominio madrileño.

En el tramo final antes del descanso, el guion fue monólogo local: posesiones largas, presión inmediata tras pérdida y un Athletic cada vez más hundido, con problemas para enlazar pases y cruzar la divisoria con claridad. Aun así, el equipo bilbaíno se aferró a una bocanada de alivio cuando un gol de Fiamma Benítez fue invalidado tras revisión arbitral. La acción evitó que la distancia creciera antes del descanso y dejó abierta una rendija de esperanza para la segunda mitad.
El Atleti golpea y remata
El Athletic regresó del descanso con más determinación y una presión más alta, intentando instalarse más cerca del área rival. Durante varios minutos logró empujar al Atleti hacia su propio campo, pero sin traducir ese dominio territorial en ocasiones claras. El conjunto rojiblanco resistió con orden, cerró bien los carriles exteriores y esperó su momento, sabiendo que cada recuperación podía convertirse en una transición peligrosa.
Ese momento llegó cuando el Atlético volvió a mostrarse letal en campo abierto: Fiamma Benítez marcó el 3-0 en el 63, culminando una acción rápida que frenó en seco el mejor tramo visitante. Con el partido muy encarrilado, el conjunto rojiblanco refrescó piernas y mantuvo el control del ritmo, mientras el Athletic Club seguía empujando con más corazón que claridad. La sentencia definitiva la puso Amaiur Sarriegi en el minuto 78, firmando su doblete y coronando una actuación decisiva que dejó la eliminatoria prácticamente resuelta.

En el tramo final, el conjunto vasco no bajó los brazos y buscó al menos un gol que recompensara su insistencia, mientras el Atlético administraba ventajas y hacía rotaciones, como la entrada de Xenia Pérez para reforzar la recta final. Cuando el choque agonizaba y ya se jugaba el añadido, llegó el premio al orgullo bilbaíno: Ane Azkona recortó distancias en el 90+2 tras un error en la salida de balón local. El tanto no cambió el destino de la eliminatoria, pero sí puso un último gesto de carácter a un Athletic que peleó hasta el final pese al dominio rojiblanco.
Y así, bajo las luces de Alcalá y con una actuación que mezcló esfuerzo, talento y ambición, el Atlético de Madrid firmó una victoria que sabe a impulso y a futuro: las rojiblancas ya están en semifinales de la Copa de la Reina, donde seguirán persiguiendo el sueño con la confianza de quien llega en su mejor momento.
