Ernestina Maenza Fernández Calvo se convirtió en 1936 en la primera mujer española en participar en unos Juegos Olímpicos de Invierno. Ahora la Asociación de periodistas deportivos cordobeses le rinden homenaje con una placa conmemorativa en Vista Alegre. Un recuerdo de parte de los cordobeses a una de sus figuras más pioneras del deporte.
¿Quién fue Ernestina Maenza?
Ernestina Maenza fue una esquiadora alpina española que marcó un hito histórico en el deporte nacional al convertirse en la primera deportista española en competir en unos Juegos Olímpicos de Invierno. Nació en Lucena, Córdoba en 1908, aunque se crio desde muy pequeña en Madrid tras trasladarse junto a su familia. Allí comenzó a practicar un deporte que por aquel entonces era minoritario, el esquí alpino.
En la década de los años 30, Maenza se consolidó como una de las esquiadoras más destacadas del país. Participando en competiciones nacionales y logrando importantes resultados que la situaron entre las mejores. Su progresión deportiva culminó en 1935, cuando ganó el campeonato de España de esquí, lo que le abrió las puertas para formar parte de la delegación olímpica.
Garmisch-Partenkirchen 1936: un momento histórico
La edición de los IV Juegos Olímpicos de Invierno, celebrada en Garmisch-Partenkirchen, Alemania en 1936, fue la primera en la que España participó en unos Juegos de Invierno.
Ernestina Maenza formó parte de un pequeño equipo español compuesto por seis deportistas (cuatro hombres y dos mujeres). Ella, junto con Margot Moles, fue la primera mujer española en competir en esta cita histórica. Participó en la prueba de esquí alpino combinada femenina, que incluía descenso y eslalon. La competición incluía a 37 participantes y Ernerstina, finalmente, quedó en esa última posición 37, con un tiempo de 18:51.4. La baja marca se atribuyó a una luxación de hombro que le impidió competir con normalidad y a unas difíciles condiciones de competición.
Para países como España, estos Juegos tuvieron un valor histórico especial. Ya que supusieron su debut en unos Juegos Olímpicos de Invierno, con una delegación pequeña pero pionera. En ese contexto, la participación de figuras como Ernestina Maenza adquiere aún más relevancia, no solo deportiva, sino también simbólica.

Alemania 1936
Los IV Juegos Olímpicos de Invierno se celebraron del 6 al 16 de febrero de 1936 en Garmisch-Partenkirchen, una localidad bávara que había sido unificada expresamente para acoger el evento. Fueron los últimos Juegos de Invierno antes de la Segunda Guerra Mundial y se desarrollaron en un contexto político profundamente marcado por el ascenso del régimen nazi, encabezado por Adolf Hitler.
Aunque oficialmente se presentaron como una celebración del deporte y la paz entre naciones, los Juegos formaron parte de una estrategia propagandística del Tercer Reich, que buscaba mostrar al mundo una imagen moderna, poderosa y organizada de Alemania. El régimen suavizó temporalmente su discurso más radical, retiró símbolos antisemitas visibles y cuidó al máximo la puesta en escena para no generar rechazo internacional.
Alemania dominó el medallero, reforzando el mensaje de superioridad que el régimen quería proyectar. Sin embargo, tras la fachada deportiva, el país ya se encontraba inmerso en una política de represión interna y expansión territorial que pocos años después desembocaría en la guerra.
Echando la vista atrás, los Juegos de Invierno de 1936 son recordados como un ejemplo claro de cómo el deporte puede ser utilizado como herramienta política, y como un preludio inquietante de los acontecimientos que marcarían Europa en los años siguientes.

Aunque los resultados deportivos de Ernestina en Garmisch-Partenkirchen no fueron extraordinarios desde el punto de vista competitivo, su presencia en los Juegos supuso un hito para el deporte femenino en España que abrió un camino a generaciones futuras de deportistas.
