FÚTBOL

Laura del Río, pionera del fútbol femenino español: “Sacábamos las cosas adelante por las ganas y la ilusión”

La exfutbolista repasa su trayectoria dentro y fuera de España, recuerda su paso por los banquillos y reflexiona sobre lo que todavía queda por mejorar en el fútbol femenino

Laura del Río vivió el fútbol femenino en una época en la que dedicarse profesionalmente a este deporte era casi una excepción. Desde sus primeros pasos en España hasta sus experiencias en Estados Unidos, Alemania e Inglaterra, conoció distintas realidades y comprobó cómo las condiciones de las jugadoras podían cambiar de un país a otro. Años después, también se sentó en el banquillo de un equipo masculino, una experiencia que le permitió seguir aprendiendo y cuestionar las barreras que todavía existen.

Ahora, con la perspectiva que le da su trayectoria, observa la evolución del fútbol español y analiza el enfrentamiento entre España y Estados Unidos, dos selecciones que han cambiado mucho desde que comenzó su carrera.

Un referente para empezar

Sus inicios estuvieron marcados por las dificultades que afrontaban las mujeres que querían jugar al fútbol. En sus primeros equipos, algunas compañeras incluso tenían que ocultar que jugaban a este deporte porque sus familias no se lo permitían. “Había niñas que tenían que lavar la ropa a escondidas para que no se enteraran en casa de que jugaban al fútbol”, recuerda.

Un reportaje televisivo sobre Mar Prieto, una futbolista española que se había marchado a Japón para jugar, le hizo imaginar que ella también podía convertir su pasión en una profesión. “Pensé que, si ella podía irse fuera a jugar, yo también podía hacerlo“. Con el tiempo, ambas terminaron siendo compañeras.

Su paso por el Levante fue importante en su carrera. Con el equipo conquistó la Liga y la Copa de la Reina, pero llegó un momento en el que necesitaba dar otro paso. Quería dedicarse al fútbol al cien por cien y comprobar cómo se trabajaba en otros países.

Estados Unidos, otro mundo

En 2008 llegó a Indiana para disputar la competición estadounidense de verano, una experiencia de tres o cuatro meses que le permitió descubrir una forma distinta de entender el fútbol.

Lo que más le sorprendió fue la preparación diaria. Los entrenamientos, el trabajo en el gimnasio y los medios disponibles estaban muy por encima de lo que había conocido en España. La diferencia no se limitaba al campo: durante la temporada, sus compañeras podían concentrarse plenamente en el deporte, mientras que en España muchas futbolistas compaginaban los entrenamientos con otros trabajos, desde la enseñanza hasta empleos en colegios, panaderías…: “Allí podían dedicarse al fútbol durante la temporada“, explica al comparar ambas realidades. La diferencia también se percibía en la forma en la que los clubes se relacionaban con su entorno.

Había promoción en los medios locales, hacían visitas a colegios, en el campo había muchos aficionados, tenían mascotas del equipo y un ambiente que convertía los partidos en acontecimientos para la comunidad. Las instalaciones y la organización reforzaban aquella sensación de estar en un entorno mucho más profesionalizado.

Aquella experiencia le mostró lo que podía conseguirse cuando el fútbol femenino contaba con recursos y apoyo. Pero su carrera en el extranjero todavía tenía otros capítulos por delante.

De Alemania a Boston

Después de Indiana, Laura del Río jugó en Alemania y posteriormente en Estados Unidos, con las Boston Breakers. La adaptación al fútbol alemán no fue sencilla: tuvo que acostumbrarse a una cultura distinta, a otra forma de entrenar y a un entorno nuevo. Incluso llegó a aprender de memoria los recorridos para llegar a los entrenamientos en la zona de Fráncfort.

La experiencia de Boston fue diferente. Tras ser elegida en el draft por Chicago Red Stars, sus derechos terminaron en manos de las Breakers. Allí compartió vestuario con futbolistas internacionales, entre ellas Marta y varias jugadoras de las selecciones estadounidense, brasileña e inglesa.

El club disponía de recursos que en España resultaban difíciles de imaginar: vestuario propio, botas y ropa de entrenamiento, fisioterapeutas y nutricionistas. En España, por contraste, el material era limitado. “Podíamos tener dos sudaderas, dos o tres camisetas y dos pantalones largos. Tenías que apañarte con eso“, recuerda.

Su paso por distintos países le permitió comprobar que la profesionalización no avanzaba al mismo ritmo en todas partes. También le dejó una perspectiva que hoy valora especialmente: “Me siento una privilegiada por haber podido vivir todas esas experiencias“.

Laura del Río durante un partido con el FFC Frankfurt en 2009

La evolución española

Cuando regresó a España en 2016, después de jugar también en Washington, se incorporó al Tacón y al Madrid CFF. Encontró un fútbol femenino que empezaba a ofrecer mejores condiciones, aunque el cambio más profundo lo percibió también desde su trabajo con las categorías inferiores.

Del Río había sido máxima goleadora del Europeo sub-18 en 2000, torneo en el que España terminó subcampeona. Aquella generación consiguió competir pese a contar con pocos medios. Al recordar aquellos años, resume el espíritu de aquel equipo: “Esa generación era ilusión y lucha… no teníamos recursos“.

Más adelante, como entrenadora y ayudante en las selecciones sub-17 y sub-20, pudo comprobar cuánto había cambiado la formación de las futbolistas. La preparación que reciben en sus clubes les permite llegar a las concentraciones con una mayor comprensión del juego y de sus exigencias. “Ahora la jugadora ya viene enseñada de su club“, explica. También destaca que las futbolistas cuentan ahora con profesionales mejor preparados en sus clubes, que les ayudan a comprender el juego y a seguir creciendo.

Esa preparación también influye en la continuidad entre las categorías inferiores y la selección absoluta. Las jugadoras comparten experiencias internacionales desde jóvenes, se familiarizan con los métodos de trabajo y crecen juntas dentro de una estructura común. “Son generaciones que se van conociendo y creciendo juntas“, destaca Del Río.

Para la exinternacional, esa evolución en la formación y en los recursos disponibles ayuda a explicar el crecimiento del fútbol español y la aparición de nuevas generaciones cada vez más preparadas para competir al máximo nivel.

Laura del Río posando con las jugadoras de la Selección Española sub 17 durante el mundial de 2022
@laudelrio10

Una mujer en el banquillo

En 2017 decidió asumir el reto de entrenar al Flat Earth, un equipo masculino de Tercera División. Quería conocer desde dentro el funcionamiento de un vestuario masculino y seguir desarrollándose como entrenadora.

La decisión también tuvo un componente personal. Considera que las mujeres deben demostrar constantemente que están preparadas para ocupar determinados puestos y que esa exigencia no siempre se aplica de la misma manera a los hombres. “Estoy cansada de tener que ir con cuidado. Si tengo algo que decir, lo voy a decir“, defiende.

Su interés por los banquillos está ligado al trabajo de formación y desarrollo de los futbolistas, tanto hombres como mujeres. También disfrutó de su etapa en la Federación, donde trabajó con compañeros a los que recuerda con cariño. Sin embargo, el puesto exigía una gran dedicación: viajes, análisis de vídeo, comunicación con los clubes y concentraciones que podían mantenerla fuera de casa durante veinte o treinta días, o incluso más: “Era mucho trabajo, muchos viajes, mucho vídeo y mucha comunicación con los clubes”, recuerda sobre una etapa que requería una implicación constante. La carga de trabajo también implicaba asumir responsabilidades en situaciones complicadas y, en ocasiones, tomar decisiones que iban más allá de las que le correspondían.

Pese a las dificultades, guarda un buen recuerdo del equipo humano con el que compartió aquella experiencia y de todo lo que aprendió. Fue una etapa exigente, pero que contribuyó a su crecimiento profesional y reforzó su interés por seguir vinculada al desarrollo de futbolistas.

Laura del Río durante un entrenamiento
@laudelrio10

Las claves ante Estados Unidos

La experiencia de Del Río en el fútbol estadounidense le permite mirar el próximo duelo de la Selección con una perspectiva particular. No espera un partido sencillo para España, especialmente por la capacidad de Estados Unidos para aprovechar los espacios y lanzar contraataques. Ambas selecciones llegan, además, con bajas y con jugadoras jóvenes que tendrán la oportunidad de asumir protagonismo.

Del Río advierte de que el peligro estadounidense no se limita a la velocidad de sus delanteras. El equipo también cuenta con centrocampistas capaces de controlar el balón y encontrar los espacios adecuados. “Ya no es solo tirar el balón y correr, saben dónde hacer daño“, señala.

Por eso, considera fundamental que España mantenga la concentración defensiva y presione tras pérdida para evitar que las estadounidenses puedan correr. La selección española ha mejorado físicamente y está más preparada para competir en duelos exigentes, pero necesitará evitar errores que permitan a su rival atacar con espacios. Del Río advierte especialmente de la velocidad de las delanteras estadounidenses, capaces de generar peligro en muy poco tiempo.

Aun así, no ve estos encuentros únicamente como una prueba de resultado. Medirse a una selección del nivel de Estados Unidos supone una oportunidad para detectar aspectos que mejorar y ayudar a las jugadoras a alcanzar su mejor versión. “Son partidos que te ayudan a crecer y a prepararte para competir al máximo nivel“, resume. En partidos de esta exigencia, sostiene, los detalles pueden marcar la diferencia.

Laura del Río posando con el trofeo de campeonas del mundo
@laudelrio10

Inglaterra marca el ritmo

La etapa de Del Río en Inglaterra, entre 2012 y 2014, también le permitió observar un campeonato que ya destacaba por su competitividad. En su opinión, la liga inglesa ofrecía entonces un nivel de igualdad que obligaba a los equipos a rendir cada semana. Había menos partidos decididos por grandes diferencias y más encuentros en los que cualquier rival podía complicarte la jornada. “Era una liga muy competitiva, en la que tenías que dar el cien por cien cada semana“, recuerda.

Desde entonces, el fútbol inglés ha acelerado su crecimiento gracias a la inversión, los recursos de los clubes y la llegada de futbolistas internacionales. Para Del Río, esa evolución explica buena parte de la distancia que hoy se percibe entre la competición inglesa y otras ligas.

Su comparación no es solo una cuestión de presupuesto. Disponer de mejores estructuras permite elevar la exigencia cotidiana y facilita que las futbolistas se desarrollen en un entorno profesional. La evolución de la liga inglesa es un ejemplo de cómo la inversión puede transformar una competición y aumentar su nivel.

España puede ganar

Cuando mira al futuro de la selección española, Del Río se muestra optimista. Confía en el talento de las nuevas generaciones, en la experiencia que acumulan desde edades tempranas y en las mejores condiciones de las que disponen actualmente las futbolistas. Preguntada por las opciones de España de conquistar el próximo Mundial, no duda: “Claro que sí“, afirma.

La exinternacional argumenta su confianza en la calidad de las jugadoras y en el recorrido que comparten desde las categorías inferiores. “Son jugadoras con grandísimo talento y llevan mucho tiempo jugando juntas“, destaca. Esa continuidad permite que las futbolistas se conozcan, crezcan como equipo y lleguen a la absoluta con una experiencia internacional que las generaciones anteriores no siempre tuvieron a su alcance.

A ese talento se suma una mejora de las condiciones de trabajo y una mayor presencia española en competiciones extranjeras. “Cada vez hay más recursos y muchas más jugadoras están fuera, en la liga inglesa, donde se entrena muy bien”, apunta Del Río. La experiencia en una competición de máxima exigencia puede ayudar a las internacionales a seguir creciendo y aportar ese aprendizaje a la selección.

Por eso, aunque no se aventura a pronosticar qué equipos estarán en las semifinales de la próxima Copa del Mundo, sí considera que España tiene argumentos para aspirar al título. La evolución que ha presenciado desde sus primeros años en el fútbol femenino le permite mirar al futuro con ambición: hoy las jugadoras cuentan con más herramientas, una formación más completa y mejores oportunidades para competir al máximo nivel.

Las jugadoras de la selección española sub-19 celebrando un gol
Las jugadoras de la selección española sub-19 celebrando un gol
@sefutbolfem

La trayectoria de Laura del Río resume buena parte de la transformación del fútbol femenino: de una época en la que jugar fuera de España era una forma de buscar oportunidades a un presente en el que las futbolistas cuentan con más recursos y aspiran a conquistar los mayores títulos. Después de haber vivido esa evolución desde dentro, como jugadora y entrenadora, su mirada combina la memoria de las dificultades con la ambición de lo que está por venir. Y, cuando habla del futuro de España, lo hace con la convicción de quien ha visto cuánto ha cambiado el camino y cuánto queda todavía por alcanzar.