El éxito de un equipo no siempre se explica desde la pista. También se construye en los despachos, en los entrenamientos y en cada detalle que permite a una deportista alcanzar su mejor versión. Lorena Torres conoce bien esa realidad después de una trayectoria que la ha llevado desde Ibiza hasta algunas de las mayores instituciones del baloncesto mundial. Su último capítulo lo ha escrito con las Golden State Valkyries, donde ha contribuido a levantar una estructura de rendimiento que ya tiene un anillo de la WNBA.
El origen de una carrera de élite
Nacida en Ibiza en 1981, Lorena Torres encontró en el deporte su primera vocación a través de la gimnasia y la natación sincronizada. Su talento en esta última disciplina le abrió las puertas del Kallípolis de Barcelona, uno de los clubes de referencia nacional, y la llevó a trasladarse a la ciudad condal con apenas 15 años. Allí compartió entrenamientos con figuras como Gemma Mengual y Andrea Fuentes, bajo la dirección de Anna Tarrés. Sin embargo, su futuro terminaría tomando otro rumbo. Tras varios años vinculada a la competición, decidió orientar su carrera hacia las Ciencias de la Actividad Física y del Deporte.
Su experiencia como deportista de alto nivel despertó su interés por todo lo que sucede detrás del rendimiento de un atleta. Se doctoró en Ciencias del Deporte, y comenzó a abrirse camino en el ámbito de la preparación física y la investigación deportiva. El Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat fue uno de sus primeros destinos profesionales, antes de iniciar una trayectoria que acabaría llevándola hasta algunas de las organizaciones más importantes del baloncesto mundial. La piscina fue el punto de partida de una carrera que terminaría muy lejos de Ibiza.
El salto a la NBA
Su formación pronto empezó a dar frutos. Tras sus primeros pasos profesionales en el tenis y su trabajo en el Centro de Alto Rendimiento, Lorena se incorporó al FC Barcelona en 2010 como preparadora física de los equipos de cantera de baloncesto. Pero su carrera estaba a punto de dar un salto mucho mayor. En 2015 recibió la llamada de los San Antonio Spurs y se convirtió en una de las primeras profesionales españolas en abrirse camino en los departamentos de ciencias del deporte de la NBA. Durante cuatro temporadas trabajó en la franquicia de Texas, centrada en la investigación, la tecnología y el análisis de datos para optimizar el rendimiento de los jugadores. Por sus manos pasaron estrellas como Tim Duncan, Tony Parker y Pau Gasol.
En 2019 puso rumbo a los Philadelphia 76ers, donde asumió la dirección del departamento de rendimiento y amplió sus responsabilidades en la preparación física, la nutrición y la recuperación de los jugadores. Dos años después regresó a España de la mano de Sergio Scariolo para incorporarse al cuerpo técnico de la selección absoluta masculina, convirtiéndose en la primera mujer en formar parte de su equipo de trabajo. Su aportación también estuvo presente en el oro del Eurobasket de 2022, uno de los grandes éxitos del baloncesto español reciente. Tras conquistar Estados Unidos y dejar su huella en la selección, Torres había demostrado que su conocimiento no entendía de fronteras ni de disciplinas. Su siguiente destino volvería a estar al otro lado del Atlántico.

El anillo lleva su firma
En febrero de 2025, Lorena Torres recibió una propuesta que suponía un nuevo desafío en su carrera: incorporarse a las Golden State Valkyries, una franquicia que preparaba su estreno en la WNBA y que le ofrecía la posibilidad de construir un departamento de rendimiento desde cero. La española aceptó el reto y se convirtió en su primera directora de rendimiento, además de asumir responsabilidades en el área médica. No llegaba para ocupar un puesto más dentro de una estructura consolidada, sino para diseñarla. La misión pasaba por coordinar a preparadores físicos, nutricionistas, fisioterapeutas y personal médico, establecer los programas de trabajo y garantizar que las jugadoras dispusieran de las mejores condiciones para competir.
Su trabajo comenzó a tomar forma en una franquicia que no quería limitarse a participar en la competición, sino construir un proyecto capaz de competir con los grandes desde el primer día. Su papel era conseguir que cada jugadora llegara en las mejores condiciones a la pista, pero también que pudiera mantener ese nivel durante una temporada exigente. Detrás de cada entrenamiento, cada recuperación y cada decisión relacionada con el estado físico había un departamento que ella misma había ayudado a levantar. Y apenas dos temporadas después del nacimiento de la franquicia, aquel proyecto alcanzó la cima.
El broche llegó el pasado 31 de octubre, cuando las Valkyries derrotaron a Atlanta Dream por 68-63 en el séptimo y definitivo partido de las Finales para levantar su primer anillo de la WNBA. Golden State se convirtió así en la franquicia de expansión más rápida de las grandes ligas profesionales norteamericanas en conquistar un campeonato desde 1967. Un éxito histórico que también lleva la firma de una profesional que ha trabajado lejos de los focos, pero desde un puesto fundamental para sostener el rendimiento del equipo.

El mérito invisible
El anillo no ha cambiado las prioridades de Lorena, que sigue mirando a España sin descartar un regreso. Así lo explicó en una entrevista en Radio Nacional de España (RNE), donde reconoció que le encantaría volver a trabajar en casa, aunque con una condición: encontrar proyectos que apuesten de verdad por el rendimiento. “A mí me encantaría volver a España a trabajar, pero en sitios donde se invierta”, aseguró. También dejó una de las frases más gráficas de la conversación al comparar los recursos de Estados Unidos con los que todavía encuentra en algunos clubes españoles: “Cuando tienes estos recursos es muy difícil luego ir a trabajar con dos colchonetas”.
Su historia merece algo más que una celebración por el anillo. Lorena Torres representa a una generación de profesionales que trabaja lejos de los focos, pero cuyo conocimiento resulta imprescindible para que las deportistas alcancen su mejor versión. Preparadores físicos, fisioterapeutas, nutricionistas y especialistas en rendimiento también construyen campeonatos, aunque rara vez levanten el trofeo. Darles visibilidad es reconocer que el éxito no empieza cuando el balón entra en la canasta, sino mucho antes, en cada detalle que permite a una atleta llegar preparada a ese momento.

