La WNBA vive uno de los momentos de mayor crecimiento de su historia, con más atención mediática y nuevas estrellas que han acercado el baloncesto femenino a un público cada vez más amplio. Sin embargo, no siempre fue así. Sophie Cunningham, jugadora de Indiana Fever, ha recordado las dificultades económicas que tuvo que afrontar al comienzo de su carrera: en su primer año llegó a cobrar apenas 28.000 dólares después de impuestos, una cantidad que la llevó a plantearse buscar un segundo trabajo.
28.000 dólares después de impuestos
En una entrevista en el pódcast This Past Weekend, presentado por Theo Von, la estadounidense explicó que durante su temporada de debut, en 2019, cobró alrededor de 28.000 dólares después de impuestos. Una cantidad que, según contó, le hizo darse cuenta de que necesitaba buscar otro trabajo para poder llegar a fin de mes.
Sophie Cunningham says taking home about $28,000 during her WNBA rookie season made her realize she needed a second job
Sophie: “My rookie year after tax and everything, I think I made like $28,000.”
“But what I’m getting at is like I was making 28,000 and I was like, I need to… pic.twitter.com/AqejWgZ4zS
— katsu (@katsuxbt) October 29, 2026
“Necesitaba otro trabajo para ganar dinero”, recordó Cunningham al hablar de aquella etapa. La jugadora también mencionó el caso de otra compañera que, mientras competía en la WNBA, trabajaba en una tienda de alimentación para completar sus ingresos.
Una realidad que hoy parece cada vez más lejana, aunque refleja las condiciones que tuvieron que afrontar muchas deportistas durante años. Cunningham destacó que el nuevo convenio colectivo supone un cambio importante para las jugadoras, que podrán contar con mejores salarios y dejar de depender de otros empleos para mantenerse.
La diferencia con los salarios de la NBA
Durante la conversación, Cunningham también abordó la diferencia económica entre el baloncesto femenino y masculino. La comparación con la NBA sigue siendo una de las cuestiones más presentes cuando se habla del crecimiento de la WNBA.
La estadounidense recordó que las condiciones de las jugadoras han mejorado, pero todavía existe una distancia importante respecto a la competición masculina. El nuevo convenio colectivo representa un paso adelante en ese sentido y responde a una etapa de mayor interés comercial, audiencia y seguimiento del baloncesto femenino.
El crecimiento de figuras como Caitlin Clark y Angel Reese ha contribuido a aumentar la atención sobre la liga. Sin embargo, Cunningham también quiso poner el foco en aspectos que van más allá de los contratos: las condiciones de viaje, la seguridad y el trato que reciben las jugadoras.
La deportista recordó que durante sus primeros años los desplazamientos se realizaban en vuelos comerciales. Una situación que contrasta con las mejoras que han ido llegando a la competición.
El lado menos conocido de la WNBA
Cunningham también habló sobre la repercusión mediática de la liga y las polémicas que rodean habitualmente a sus protagonistas. En su opinión, buena parte de los conflictos que aparecen en los medios no representan necesariamente lo que sucede dentro de los vestuarios.
La jugadora considera que existe una tendencia a dar más espacio a los enfrentamientos y las discusiones que a las propias historias deportivas. Una dinámica que, según explicó, no siempre refleja la relación real entre las compañeras.
La entrevista dejó también espacio para recordar uno de los episodios más surrealistas que ha vivido sobre una pista. Cunningham recibió el impacto de un juguete sexual que fue lanzado a la cancha durante un partido de la WNBA. El objeto llegó a golpearle en el pie izquierdo.
Sophie Cunningham on IG after getting hit by the 3rd dildo thrown in a WNBA game pic.twitter.com/pPDFZMeY73
— Ballislife.com (@Ballislife) August 6, 2025
La estadounidense contó que incluso pensó en llevárselo como recuerdo, bromeando con que quizá fuese la primera persona en recibir un impacto de ese tipo mientras disputaba un encuentro. Sus compañeras tampoco dejaron pasar la anécdota y bromearon con ella en el vestuario.
Más allá de ese momento, la conversación permitió a Cunningham repasar la evolución de una competición que ha cambiado mucho desde su llegada en 2019. Su experiencia refleja el contraste entre los primeros años de su carrera y el momento actual de la WNBA, con más atención mediática y mejores perspectivas económicas para sus jugadoras.

