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“Solo queremos respeto”: Alex Popp y su vida después de la selección alemana

Sin brazalete ni focos, Popp comparte aprendizajes sobre responsabilidad, desgaste emocional, salario y decisiones clave en su trayectoria.

La excapitana de la selección alemana, Alex Popp
@alex.popp11

Alex Popp ha dejado de ser la capitana sobre el césped, pero su influencia sigue intacta. Tras poner fin a su trayectoria con la selección alemana, la veterana delantera se ha mostrado sincera al repasar el peso de llevar el brazalete, el desgaste que le provoca el eterno debate sobre la igualdad salarial y aquella experiencia inesperada con un gorila que cambió su manera de ver la vida. En esta nueva etapa, observa el fútbol desde la distancia, con menos presión y una mirada más serena.

Descubrir el fútbol sin presión

Durante la Eurocopa 2025, Alex Popp vivió un gran torneo internacional desde fuera del terreno de juego. Contra lo que podría pensarse, no lo experimentó con melancolía, sino con una sensación de alivio. La excapitana reconoció que dejar atrás la presión constante de la élite le ha permitido disfrutar el fútbol desde otro lugar, más liviano y personal.

“Es muy bonito. Es liberador saber que ya no tienes esa presión y esa responsabilidad que llevé durante tantos años”, explicó. Para Popp, haber tomado la decisión de retirarse en el momento que consideró adecuado fue fundamental: “Que yo misma pudiera elegir cuándo parar hace que todo sea redondo”.

Orgullo y responsabilidad

Ser capitana de la selección alemana representó para Alex Popp uno de los puntos más altos de su carrera, un reconocimiento al liderazgo que ejercía dentro y fuera del campo. La delantera asumía el rol como un privilegio, consciente de la responsabilidad que implicaba ser la voz del vestuario ante el cuerpo técnico. “Es un honor enorme recibir esa confianza y ser el enlace entre el equipo y el cuerpo técnico”, señaló.

Sin embargo, el brazalete también pesaba. En los momentos complicados, la figura de la capitana se convertía en el rostro visible de las explicaciones. “Puede ser muy desgastante cuando las cosas no salen bien”, reconoció. A la exigencia deportiva se sumaban conversaciones incómodas, decisiones delicadas y la obligación de dar la cara públicamente.

Uno de los recuerdos más difíciles llegó tras una eliminación dolorosa en un gran torneo. “Después de la eliminación en el Mundial 2023 no quería estar delante de los micrófonos, pero eso también forma parte del trabajo”, admitió, reflejando el lado menos visible del liderazgo.

El descubrimiento que cambió su vida

El camino de Popp hacia la élite estuvo a punto de cortarse antes de empezar. Durante su infancia y primeros años de adolescencia jugó siempre en equipos masculinos, en un entorno donde se sentía cómoda y arropada. Cuando llegó el momento de cambiar, dudó seriamente si seguir. “Éramos un grupo muy unido y yo no quería irme”, recordó. Pero la falta de referentes también influyó en su incertidumbre: “No sabía que existía el fútbol femenino, no era visible en absoluto”.

La intervención de un entrenador resultó decisiva. Él la animó a probar sin compromiso. “Me dijo: ve, mira cómo es y luego decides”. Aquella experiencia cambió su perspectiva para siempre. “Ahí vi que las chicas jugaban realmente bien, y con 14 años recién cumplidos supe que existía una selección femenina”.

Lo que estuvo a punto de ser un adiós prematuro terminó convirtiéndose en el inicio de una de las carreras más importantes del fútbol femenino alemán.

Su amor por los animales

Antes de dedicarse por completo al fútbol profesional, Alex Popp sintió una llamada muy distinta: el trabajo con animales. Ese interés nació durante unas prácticas en un zoológico, donde vivió una escena que aún hoy recuerda con especial intensidad. “Fue un momento mágico, como Tarzán y Jane”, contó al evocar su primer contacto cercano con un gorila. “Puso su mano contra la reja, yo puse la mía del otro lado y nos miramos profundamente a los ojos”. Aquella conexión inesperada despertó en ella una vocación que llegó a tomarse muy en serio.

Tanto que, ya siendo futbolista de élite, rechazó una opción laboral más cómoda para seguir formándose en ese ámbito. “No me metan en una oficina”, recordó entre risas sobre su respuesta cuando le ofrecieron un puesto administrativo.

Pero mantener el equilibrio entre el deporte de alto nivel y un trabajo físicamente exigente no era sostenible. “No tenía prácticamente tiempo de recuperación”, explicó. El desgaste terminó forzando una decisión difícil: “Al final tuve que decidir, y me quedé con el fútbol

Igualdad sí, pero sin comparaciones

El tema de la igualdad salarial fue uno de los puntos más firmes de su discurso. Popp no esquivó la cuestión, pero dejó clara su fatiga ante un debate que considera repetitivo. “No puedo escuchar más este tema”, afirmó sin rodeos.

La delantera reconoce que el fútbol femenino necesita más recursos para seguir creciendo, pero cree que la conversación pública a menudo se simplifica demasiado. “No conozco a ninguna jugadora en Alemania que haya dicho claramente que quiere ganar lo mismo que los hombres”, señaló. En su caso personal, fue incluso más tajante: “Si soy sincera, no quiero tanto dinero. En el fútbol masculino las cifras se han ido completamente de las manos”.

Alex Popp, jugadora del Wolfsburgo, celebrando un gol
@alex.popp11

Más allá del dinero, Popp insiste en que la reivindicación principal pasa por el reconocimiento. “Tenemos el mismo tiempo de dedicación que los hombres”, subrayó. Sin embargo, el desgaste emocional es evidente: “Estas comparaciones constantes son agotadoras”.

Su reflexión va más allá de lo económico y apunta a una cuestión cultural que arrastra desde la infancia. “Desde que tengo cuatro años escucho que las mujeres no deberían jugar al fútbol. Llevo 30 años y todavía tengo que seguir hablando de esto”, lamentó.

Referencia dentro y fuera del campo

Con el paso de los años, Alex se ha convertido en una figura de referencia para las nuevas generaciones, un papel que asume con naturalidad y cierta sorpresa. “A veces ni lo entiendo. Yo solo hice lo que me apasionaba”, confesó, restando importancia a su propio impacto.

La delantera suele insistir en que su trayectoria no fue un camino individual, sino parte de una lucha colectiva que comenzó mucho antes de su llegada a la élite. “No estoy aquí sola. Hubo mujeres fuertes antes que nosotras que discutieron, se mantuvieron firmes y abrieron el camino”, recordó, subrayando el legado de quienes pelearon por el reconocimiento del fútbol femenino.

Alex Popp junto a sus compañeras del Wolfsburgo
@alex.popp11

En esta etapa, aún compitiendo a nivel de clubes, vive el fútbol con otra serenidad. Sin la responsabilidad de la selección nacional, se siente más libre para disfrutar del juego, aunque su liderazgo natural sigue presente. Y cada vez que toma la palabra, reafirma su lugar como una de las voces más respetadas y honestas del fútbol femenino europeo.

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