Alejandra Kindelán quiere que el sentir de la calle llegue a las alturas de Torre Emperador, el rascacielos que alberga la sede de la Asociación Española de Banca (AEB).
La economía real y los bancos, conectados en un entorno convulso que cabalga al galope de la incertidumbre geopolítica, la inteligencia artificial y una velocidad del cambio inédita.
Cuando tomó las riendas de la AEB, en 2022, hizo suyo el propósito de cambiar la percepción que los ciudadanos tienen de la banca. No de su banco, sino también del sector.
Hoy, recién reelegida por otros cuatro años, tiene una oportunidad extra: Europa necesita un cambio y Kindelán cree que la banca puede ayudar a empresas y familias en esa transición.
“Europa debe estar preparada para la volatilidad y asumir su papel en el mundo. Lleva 20 años sin crecer y, sin crecimiento, no hay progreso económico ni social ni seremos capaces de afrontar las transformaciones que necesitamos para ser competitivos”, asegura la presidenta de la AEB, en una entrevista con Artículo14.
Respaldo a la economía
“La banca es la principal fuente de financiación de las empresas europeas: cubre el 75% de las necesidades de inversión“.
Está preparada “para apoyar las inversiones necesarias en infraestructuras, tecnología, defensa”, la hoja de ruta de 1,2 billones de euros que expuso Mario Draghi, expresidente del Banco Central Europeo (BCE), en 2024.
Igual que los bancos españoles: “Están una buena posición, lo dicen todos los ratios, para respaldar a la economía real”.
En 2025, las seis grandes entidades —Banco Santander, BBVA, CaixaBank, Banco Sabadell, Bankinter y Unicaja— ganaron 34.000 millones de euros, un 7% más que el año anterior.
Este año, su beneficio crecerá un 10%, pese a asumir un gravamen “injusto”, pero que podría decaer en 2026 por falta de apoyo parlamentario: “Trabajamos para que así sea”.

Simplificar la regulación: la petición para Bruselas
No obstante, para que los bancos apoyen a Europa, hacen falta cambios.
Por una parte, la simplificación regulatoria. “Tenemos un marco que se creó después de la gran crisis financiera para reducir la probabilidad de que volviera a pasar algo similar y eliminar el coste para el contribuyente”, explica Kindelán, quinta presidenta de la AEB y primera mujer en el cargo.
“En muchísimos ámbitos se ha creado mucha regulación y eso era lo que seguramente necesitábamos, pero ahora el momento es otro“, asegura. “Hemos demostrado resiliencia en circunstancias como el Covid o la guerra de Ucrania. Ahora tenemos que adaptar el marco mirando al futuro“.
Solo en los últimos cuatro años, se han aprobado 1.755 normas. “Son capas de regulación que, en ocasiones, se solapan en cuanto que están orientadas al mismo riesgo”, apunta la vicepresidenta de la CEOE.
Defensora de que “una buena regulación da confianza a inversores y clientes”, Kindelán apuesta por “reducir solapamientos y el ritmo de crecimiento de los requerimientos de capital a los bancos, ya que eso nos permitirá prestar más y dar un mejor servicio a la economía real”.
Y pide rapidez: “Avancemos y actuemos en los aspectos donde hay cierto consenso, como los colchones de capital“.
Por otra parte, está la integración del mercado único con el reto de avanzar hacia la unión bancaria, que arrastra años de bloqueo político en las negociaciones, y la unión del ahorro y la inversión.
“Nos falta el fondo de garantía de depósitos único, fundamental para que todos los ciudadanos europeos tengan un mismo nivel de cobertura y para valorar a los bancos en función de su fortaleza y su solvencia, no de su nacionalidad, y que puedan ganar escala en Europa y compitan de tú a tú también con los americanos”, subraya.
Bizum, el sistema español que escala a Europa

Al tiempo que reclama a Bruselas “valentía política” para promover un cambio urgente, Kindelán identifica una gran oportunidad en el Viejo Continente: Bizum.
La solución de pago instantáneos, innovación al estilo de Uber o Airbnb surgida en 2016 de la alianza de los bancos españoles, cuenta con 31 millones de usuarios. Más del 95% de los jóvenes entre 18 y 35 años la utilizan.
Ahora, el objetivo es escalarla a Europa sin modificar los hábitos de uso, extender su huella en el comercio online y dar el salto a las tiendas físicas.
Este es el calendario: “Ahora mismo, la interoperabilidad en pagos directos es real con tres países y a finales del año serán 13. En España, desde mayo, podremos utilizar Bizum para pagar en comercios físicos y, en 2027, en otros países”.
Autonomía europea
Kindelán subraya que “Bizum es un éxito reconocido en Europa, donde ven a España como un referente en soluciones de pago” y confía en su desarrollo para reducir la dependencia de Visa y Mastercard, que concentran el 69% de los pagos en comercios físicos, según el BCE.
La ejecutiva, nacida en Caracas en 1971, concede que “el ecosistema de pagos europeos depende mucho de esquemas de tarjetas que no son necesariamente europeos”.
Justifica que Europa “avance con sus propios medios y su propia capacidad para innovar” y que los ciudadanos tengan más alternativas, incluido el euro digital, que no llegará antes de 2029.
“Nos parece una buena opción; es un proyecto muy importante para el Banco Central Europeo y nuestras entidades también están colaborando en el diseño”, dice la presidenta de la AEB.
Sin embargo, su apuesta es clara: “Hay que priorizar las soluciones de pago privadas porque aquí es donde se produce la innovación de manera muy rápida“.
Para qué usan los bancos la inteligencia artificial

A Alejandra Kindelán, economista y politóloga de formación, no le preocupa que las grandes tecnológicas, como Apple o Google, pongan el negocio de los pagos en su radar. Tampoco que la banca se enfrente a neobancos como Revolut.
“Nos gusta la competencia; somos un sector muy innovador, muy competitivo”, afirma.
“España es la más barata de toda Europa; tiene el menor coste de financiación tanto para la vivienda como para las pymes, con una diferencia de casi un punto porcentual y 65 puntos básicos, respectivamente, en relación a la media europea”, añade.
Kindelán, que trabajó como consultora para el Banco Mundial al inicio de su carrera, también destaca que las entidades españolas van un paso por delante de sus homólogas europeas en la aplicación de la inteligencia artificial (IA).
“El 95% ya la usa”. Principalmente, en tres ámbitos: para ganar eficiencia en los procesos, en la prevención contra el fraude y para mejorar la atención a los clientes.
Sobre la posibilidad de que la IA desencadene ajustes de empleo, como ya está percibiendo en otros sectores como la tecnología o la consultoría, afirma que, “por ahora, solo vemos enormes oportunidades”.
Por contra, recuerda, el empleo creció en 2025 por cuarto año consecutivos en los 62 bancos que aglutina la AEB, entre los que figuran Santander, BBVA, Sabadell, Bankinter y Deutsche Bank.
Y alude a la “misión social” del sector como llave para “seguir siendo atractivos y captar para el mejor talento”.
Educación financiera en las aulas y en familia
En los últimos años, tras la digitalización forzosa provocada por la pandemia y el impacto que el cambio ha supuesto para los mayores, la banca ha recogido el guante.
Ha tomando nota del toque de atención, dice Kindelán, que recuerda que el 99,3% de la población española tiene un punto de contacto físico con su banco en su municipio: “Tenemos 83.000 puntos de contacto físico; no hay otro sector, ni público ni privado, con esa capilaridad”.
Además de la España rural, la educación financiera es otra prioridad.
“En España, el punto de partida es muy mejorable y la mejor manera de avanzar decididamente es hacer obligatorias algunas horas de educación financiera en la escolaridad de nuestros jóvenes”.
Kindelán, que se incorporó al Banco Central Hispano —posteriormente, fusionado con Santander— en 1994 y trabajó en Santander hasta 2022—, es rotunda.
“Unas horas en determinados momentos les ayudarán a fijar conceptos muy básicos como el ahorro, el presupuesto o la importancia de diversificar”, cita.
No puede ser que, según la ruta elegida, un joven pueda graduarse en la universidad o finalizar su formación profesional sin manejar ciertos conceptos económico-financieros.
“Es un problema para la sociedad y mejorarlo es la mejor manera de proteger a las personas. Cuanto más sabemos de cómo manejar nuestras finanzas, menos manipulables somos“, recalca.
¿Su receta? Finanzas personales en los colegios y conversaciones sobre el dinero en casa.
“Hay que preparar a los jóvenes para la digitalización, para tener competencias y ser buenas personas, pero también para entender qué hacer con sus ahorros y cómo gestionar un problema financiero”.
