Carmen Lence impulsa el negocio familiar de la leche en plena crisis energética

El Grupo Lance una inversión de 20 millones para modernizar sus instalaciones, ampliar la capacidad de producción e impulsar nuevas líneas de producto

La guerra de Irán y el encarecimiento de la energía están presionando al sector agroalimentario. El Gobierno ya ha aprobado una prórroga, en vigor desde hoy, de varias medidas anticrisis, como el descuento de 20 céntimos por litro de gasóleo agrícola. FIAB, la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas, cifra en 7.400 millones de euros el impacto de los costes energéticos sobre la industria manufacturera alimentaria.

En este escenario, Grupo Lence afronta la crisis con un negocio que ha crecido de forma significativa en los últimos años. La compañía es la segunda empresa que más leche recoge en Galicia y la única gallega entre las cuatro primeras lácteas que operan en España. Sus marcas más conocidas son Leche Río y Leyma y trabaja actualmente con más de 350 explotaciones gallegas, muchas de ellas vinculadas al grupo desde hace décadas.

Al frente se encuentra Carmen Lence, segunda generación de una empresa familiar que el año pasado cumplió medio siglo. Desde que asumió la presidencia, la facturación del grupo se ha duplicado. En 2024 alcanzó los 284,77 millones de euros y un resultado de explotación superior a los 22 millones. La compañía atribuye este crecimiento a la optimización de la cartera de clientes, la incorporación de nuevos compradores tanto en Galicia como en el resto de España, un mix competitivo de productos y el desarrollo de productos de mayor valor añadido.

Grupo Lence tiene además en marcha un programa de inversión de 20 millones de euros para el periodo 2025-2027 destinado a modernizar sus instalaciones, ampliar la capacidad de producción e impulsar nuevas líneas de producto.

Este año, el grupo ha dado también el salto al negocio de la nutrición clínica mediante una inversión en la compañía española Anutmed Pharma. El objetivo es desarrollar y comercializar productos de nutrición clínica destinados, entre otros, a casos de desnutrición, obesidad o procesos oncológicos.

La historia de la compañía se remonta a 1975. Su fundador, Jesús Lence, padre de Carmen, comenzó trabajando en el aserradero familiar y más adelante puso en marcha su propia estación de servicio. Su llegada al negocio lácteo fue casi accidental. Una empresa que transportaba leche desde Ribadeo le debía una importante cantidad de dinero por el gasóleo y terminó saldando la deuda con varios camiones cisterna. Lo que inicialmente era una forma de cobro acabó convirtiéndose en el germen de su principal negocio.

Primero apostó por el transporte de leche entre Francia y España. Después llegó la transformación industrial de la leche y el crecimiento de la compañía.

Una historia de adaptación a las circunstancias que forma parte incluso de la imagen de Río de Galicia. El diseño de sus envases muestra un cántaro de leche volcado del que nace un río que riega un campo al amanecer. El cántaro caído representa el fracaso y la leche derramada riega un campo que florece.

Carmen Lence recogió el testigo de su padre en un sector muy diferente al que él había conocido. Su etapa al frente del grupo ha coincidido con mayores exigencias de calidad, la digitalización de los procesos, una creciente sensibilidad ambiental y unos consumidores más informados.

El vínculo con Galicia continúa siendo uno de los pilares del negocio. Las más de 350 explotaciones con las que trabaja el grupo son en su mayoría ganaderías familiares y algunas mantienen su relación con Lence desde hace décadas. En determinados casos, hijos y nietos han continuado la colaboración que iniciaron sus padres.
Medio siglo después de que una deuda por combustible terminara llevando a Jesús Lence al negocio de la leche, su hija dirige una compañía consolidada que busca nuevas vías de crecimiento fuera de su actividad tradicional.