122.000 millones de euros anuales. O lo que es lo mismo, el 7,7% del PIB nacional de 2024. Es la cuantía en la que la consultora de Analistas Financieros Internacionales (AFI) ha cifrado el coste de oportunidad económico de la brecha de género en los sectores vinculados a la transición energética. El estudio, impulsado por Enagás en colaboración con la asociación ClosingGap, cuantifica por primera vez el impacto financiero de la infrarrepresentación femenina en esta industria.
En la actualidad, esta actividad cuenta con 2.110.000 hombres empleados, frente a solo 664.000 mujeres. Por lo que solo el 24% de los puestos laborales del sector están ocupados por ellas. En consecuencia, el estudio reconoce que si el empleo femenino alcanzase la misma cifra que el masculino en esta parcela -es decir, se aumentase en 1,4 millones- se generarían 122.000 millones de euros al año adicionales. En este sentido, el consejero delegado de Enagás, Arturo González, ha defendido que “la lucha contra el cambio climático es el gran desafío de nuestro tiempo y es imprescindible contar con todo el talento. Esta transición energética solo tendrá éxito si se realiza desde un punto de vista justo e inclusivo”.
El informe -presentado por la Directora de Personas y Diversidad de Enagás, Susana Toril, y por la Directora General de ClosinGap, Lucila García, en la universidad corporativa de Enagás- deja claro que reducir la brecha de género no solamente contribuiría a la equidad, sino que supondría un importante salto cualitativo en “crecimiento, innovación y sostenibilidad para la economía española”.
0,7 mujeres por cada hombre
Para García, el problema principal del retraso en la incorporación de las mujeres a este tipo de empleos radica en que todavía persiste una base desequilibrada. De media, en las universidades españolas por cada hombre matriculado entre el total de grados ofertados hay 1,7 mujeres. Sin embargo, la cifra contrasta con la realidad en las formaciones relacionadas con las profesiones STEM -ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés- tan vinculadas a la transición energética.
En ellas, por cada varón matriculado hay 0,7 mujeres. Un dato especialmente llamativo sí se tiene en cuenta que el 94% de las jóvenes de la generación Z considera la transición energética como una oportunidad para el desarrollo empresarial. Y que, según los últimos datos del Barómetro del CIS, cuatro de cada cinco mujeres manifiestan estar preocupadas por el cambio climático.

Además, en cuanto a inclusión en el mercado laboral, el documento demuestra que solo el 11% de las mujeres egresadas en carreras relacionadas logra insertarse laboralmente en el sector, frente al 23% de los hombres. Así, Judit Carreras, directora del Instituto para la Transición Justa y en representación del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, ha reconocido que hay que fomentar su admisión en el sector, puesto que “cuando se abren las puertas, el talento femenino aporta valor y entra”.
Las condiciones laborales de la industria son positivas. “Al hablar de empleo femenino pensamos en temporalidad y jornadas parciales –alrededor del 70% de este modelo laboral está ocupado por mujeres-. Sin embargo, en el sector de la transición energética no es así. Dentro de la industria existen más contratos de carácter indefinido o a jornada completa que sobre la media nacional”, ha señalado Toril. Quien ha puesto de manifiesto que, por ejemplo, en Enagás el 97% de los contratos son indefinidos y a 40 horas semanales.

Promoción y alta dirección
La industria también enfrenta problemas a cerca de la promoción femenina en el trabajo. Al analizar el conjunto de ascensos producidos en el sector, el informe admite que las mujeres representan una proporción minoritaria sobre el total. Y apenas un tercio de los ascensos a dirección y técnicos superiores correspondió a ellas. En el caso de ocupaciones administrativas, la ratio se eleva hasta el 41%, aunque decae drásticamente hasta un pírrico 11% en los cargos de operarios. Para mayor inri, solo el 22% de los cargos en alta dirección están ocupados por mujeres.
En términos salariales, la situación del sector es un poco más favorable para ellas en comparación con el resto de industrias. Así, las profesionales de los puestos relacionados con la transición energética ganan tres euros más al día que aquellas empleadas en otras áreas. No obstante, aún perciben 4,2 euros menos que los hombres de su mismo ámbito. Esta brecha se amplía fuera de esta industria hasta los 5 euros diarios.
Ritmo de convergencia
Al ritmo actual, con una tasa de crecimiento del empleo femenino del 4,6% anual y del masculino en el 1,4%, habría que esperar hasta el 2061 para encontrar la paridad. Pero el estudio va más allá y dibuja otros dos escenarios. El primero, con políticas activas que hagan que el alza de ocupación en las mujeres se sitúe en el 7,8% anual. Con este panorama, el periodo hasta alcanzar la convergencia se reduciría a casi la mitad. Y la igualdad se lograría en 2043. El último de los escenarios, mucho más aspiracional, adelanta la paridad a 2030, con un incremento de la ratio de empleo femenina del 23% anual.

En este último marco, el impacto en el desarrollo de la transición energética se notaría notablemente, ya que, como argumenta el consejero delegado de Enagás, “la mujer en el trabajo es un catalizador que acelera el desarrollo”.
“El momento es ahora”
Con el fin de acelerar todo el proceso, el estudio recoge una serie de recomendaciones enfocadas en el empleo. Y propone visibilizar el potencial laboral femenino o revalorizar la Formación Profesional (FP) como vía de acceso, entre otras cosas. “El momento de actuar es ahora, no tenemos otro“, zanja Susana toril.


