Es una marca con más de 170 años de historia y uno de los símbolos más reconocibles de la cultura estadounidense. Pero Levi Strauss no vive en el pasado y ha acelerado su transformación interna con una alianza estratégica con Microsoft para desplegar inteligencia artificial en la gestión de su empresa. La herramienta permitirá automatizar procesos internos, integrar datos de distintas áreas y modernizar la estructura digital del grupo. Un movimiento que llega en un momento clave bajo el liderazgo de esta mujer: Michelle Gass, consejera delegada desde enero de 2024 y responsable de redefinir el rumbo del gigante del vaquero en un contexto global cada vez más exigente.
Gass aterrizó en Levi’s en noviembre de 2022 como presidenta, encargada de pilotar la transformación comercial e impulsar su crecimiento. Con experiencia en estrategia, digitalización y gestión de marcas globales, sus objetivos pasan por el crecimiento internacional, el refuerzo del negocio femenino y la venta directa al consumidor. Su llegada coincidió con una etapa de reorganización interna y con la necesidad de que esta histórica compañía se adaptara a un mercado más digital y competitivo.
Resultados

Los resultados más recientes muestran una empresa que está creciendo. El grupo ha cerrado los nueve primeros meses de su ejercicio —finalizado el 25 de agosto— con ingresos de 4.516,2 millones de dólares, un 5,4% más que en el mismo periodo del año anterior. El resultado bruto avanzó un 8,9%, hasta 2.805 millones de dólares, mientras que el beneficio operativo se situó en 467 millones. Pero el mayor salto se produjo en las ganancias: Levi Strauss registró un beneficio neto de 420,1 millones de dólares, multiplicando por quince los 28 millones obtenidos un año antes.
En este contexto, la alianza con Microsoft cobra especial relevancia. Levi’s está desarrollando junto al gigante tecnológico una nueva plataforma capaz de automatizar tareas internas, simplificar flujos de trabajo, acelerar procesos administrativos y mejorar la coordinación entre departamentos. La empresa opera en aproximadamente 120 países, lo que implica una estructura compleja que exige nuevas herramientas para gestionar inventarios, cadenas de suministro, análisis de datos y previsiones de demanda.
El sector del denim atraviesa además un momento de transformación profunda. La competencia con las cadenas de fast fashion, que operan con ciclos de producción cada vez más cortos, obliga a compañías históricas como Levi’s a diferenciarse mediante calidad, innovación y posicionamiento de marca.
Estrategia
La modernización tecnológica es solo una de las piezas del plan. Gass mantiene entre sus prioridades reforzar el negocio femenino. Aunque Levi’s es históricamente una marca asociada al vaquero de hombre, la ejecutiva ha subrayado en varias ocasiones que el crecimiento pasa por ampliar la oferta para mujer y por convertir la compañía en una marca global de moda, no únicamente de denim. Este giro implica diversificar categorías, explorar nuevas líneas y competir en segmentos donde la presencia de la marca ha sido tradicionalmente menor.
La expansión internacional es fundamental también para Gass. Si Estados Unidos sigue siendo el corazón del negocio, la compañía busca ganar cuota en Asia, donde el consumo de moda es enorme y donde el potencial de crecimiento es superior al de otros mercados. Países como China, India o Corea del Sur representan para Levi’s un terreno clave para consolidar su imagen entre las nuevas generaciones.
La venta directa al consumidor también ha adquirido un rol decisivo. Levi’s continúa reforzando su red de tiendas propias y plataformas digitales con el objetivo de tener mayor control sobre precios, stock, oferta y experiencia del cliente.
Desafíos
A pesar de los buenos resultados, Levi’s se enfrenta a desafíos relevantes. La inflación en materias primas, la presión sobre los márgenes en el retail y la volatilidad del consumo obligan a hilar muy fino y la ayuda de la inteligencia artificial será clave para mejorar su estrategia.
El gran objetivo financiero de la compañía es alcanzar los 10.000 millones de dólares en ingresos a largo plazo. No existe un calendario oficial para lograrlo, pero Levi’s ya está en el camino. Exigirá combinar la tradición del pasado con la innovación del futuro: mantener la esencia cultural que convirtió al 501 en un icono mundial y añadir la tecnología y la inteligencia artificial como pilares para mejorar su rentabilidad.

