La huelga ferroviaria de tres jornadas (lunes 9, martes 10 y miércoles 11 de febrero) no dibuja un apagón total del tren, pero sí un mapa irregular de cancelaciones, retrasos y frecuencias bajo mínimos.
Los servicios esenciales se mantienen por decreto, aunque la foto real cambia según el tipo de tren y, sobre todo, según el territorio.
El resultado es una España ferroviaria a dos velocidades:
- Corredores que aguantan con cierta estabilidad
- Redes metropolitanas donde la huelga ferroviaria se nota desde primera hora en los andenes
En términos generales, los servicios mínimos fijados por Transportes dejan el siguiente panorama:
- Alta Velocidad y Larga Distancia en el 73% de la oferta habitual
- Media Distancia en el 65%
- Cercanías en el 75% en hora punta y el 50% el resto del día
- Mercancías en el 21%
Es el marco sobre el que se ordena todo lo demás. Si tu línea ya iba al límite antes, la huelga ferroviaria la empuja al borde.
Rodalies y el área de Barcelona: el punto más caliente del mapa
Si hay un lugar donde la huelga ferroviaria se vive como un episodio de colapso, ese es Cataluña. Rodalies opera con porcentajes inferiores a los de Cercanías en otras comunidades, lo que se traduce en menos trenes disponibles y más incertidumbre para quien depende del servicio para ir a trabajar o estudiar.
En varios tramos, el rango de prestación durante la huelga ferroviaria se mueve entre un tercio y dos tercios del servicio, según franja horaria.

El problema es doble. Por un lado, los recortes de oferta: menos trenes significan andenes más llenos y transbordos más difíciles. Por otro, la fragilidad previa del sistema, que llegaba tocado por semanas de incidencias y averías. En un servicio tan sensible, la huelga ferroviaria actúa como amplificador: cualquier fallo mínimo se convierte en una cadena de retrasos.
Corredores de Alta Velocidad: menos frecuencias, pero con columna vertebral
En la Alta Velocidad, la huelga ferroviaria no desaparece, pero se gestiona mejor: hay cancelaciones importantes —las operadoras han anulado más de 330 trenes de alta velocidad en el conjunto de los tres días—, aunque el esqueleto de los grandes ejes se mantiene gracias a los servicios mínimos.
Esto suele traducirse en menos trenes por franja y más ocupación, con el riesgo añadido de que, si pierdes uno, el siguiente puede tardar bastante más de lo normal.

El corredor Madrid–Barcelona llega, además, con el antecedente de restricciones y ajustes operativos recientes por trabajos de mantenimiento, de modo que la huelga ferroviaria cae sobre una línea ya sensibilizada por la planificación nocturna de obras y los cambios de horarios.
En paralelo, la conexión de Andalucía con el resto de la península arrastra el impacto de reparaciones tras el accidente de Adamuz. Eso convierte esta semana en un laberinto para el viajero que busca alternativas de última hora.
Media Distancia y nodos intermedios: el golpe menos visible
La huelga ferroviaria también castiga donde menos titulares suele generar: la Media Distancia y las conexiones de provincias intermedias, decisivas para estudiantes, trabajadores y pequeños desplazamientos de negocio.
El servicio mínimo del 65% deja margen para que circulen trenes, sí, pero también abre la puerta a recortes que desordenan la movilidad cotidiana, especialmente en los nudos donde los regionales conectan con la larga distancia.
Un ejemplo claro es Palencia, donde se han registrado decenas de servicios cancelados y una reducción cercana al 40% de la oferta en una sola mañana. Para quien hace trayectos encadenados o depende de horarios fijos, la huelga ferroviaria se vuelve ahí más cruel: no se trata solo de llegar tarde, sino de no tener tren.
Mercancías: el goteo que no se ve, pero se nota
En el subsuelo del debate público, la huelga ferroviaria toca también el transporte de mercancías. Con mínimos del 21%, la circulación es residual y puede afectar a flujos logísticos concretos.

No siempre se percibe en el viajero, pero sí en la economía cotidiana: menos trenes de carga implican más presión sobre otros modos de transporte y más fragilidad ante cualquier imprevisto.
Al final, el “mapa” de esta huelga ferroviaria se resume así:
- Cataluña, especialmente Rodalies, concentra la afectación más intensa
- Los corredores de Alta Velocidad se mantienen, pero con tijera
- La Media Distancia y los nodos provinciales pagan un precio alto en silencio
Para el lector, la regla de oro estos días es simple: comprobar antes de salir y planificar con margen, porque la normalidad, esta semana, es la excepción.
