Directivas

Mary Barra, la CEO que conduce a General Motors entre la gasolina y el coche eléctrico

Primera mujer al frente de General Motors, Mary Barra ha construido toda su carrera dentro de la compañía, desde becaria hasta CEO. Hoy dirige el grupo en un momento decisivo para la industria

Es difícil encontrar una historia en la que la CEO de una gran empresa haya comenzado como becaria, en el escalón más bajo del organigrama. Pero hay excepciones. Mary Barra es una de ellas. Hoy está en lo más alto de General Motors (GM) tras haber ascendido, peldaño a peldaño, a lo largo de toda su carrera profesional hasta la cima. Criada en Michigan, la cuna del automóvil en Estados Unidos, es hija de un trabajador de Pontiac -una de las marcas históricas de GM- con casi 40 años de experiencia en la industria. Empezó con solo 18 años inspeccionando carrocerías para pagarse la carrera de Ingeniería Eléctrica y regresó, ya graduada, para desarrollar toda su vida laboral dentro de la empresa.

A lo largo de su trayectoria ha desempeñado múltiples cargos, entre ellos directora de planta, responsable de recursos humanos y vicepresidenta ejecutiva de desarrollo de producto global, hasta que en 2014 se convirtió en la primera mujer CEO de General Motors y en la primera mujer en liderar una gran compañía automovilística a escala mundial.

Chevrolet recupera el modelo icónico Suburban de 1987 en su anuncio de Navidad de 2025.
General Motors.

Desafíos

Durante más de una década al frente del grupo ha tenido que afrontar desafíos de enorme calado. Uno de los más graves fue el fallo en el interruptor de encendido. Este afectó a modelos como el Chevrolet Cobalt y el Saturn Ion. Un defecto que causó muertes y obligó la retirada de más de 30 millones de vehículos. Barra testificó en varias ocasiones ante el Senado estadounidense y asumió responsabilidades por problemas originados antes de su llegada a la cúpula directiva.

También ha tenido que tomar decisiones dolorosas. En 2018, anunció hasta 14.000 despidos y el cierre de cinco plantas en Estados Unidos como parte de un plan de reestructuración destinado a garantizar la viabilidad del grupo en un entorno cada vez más competitivo.

Electrificación

Mary Barra, CEO de General Motors.

La electrificación se convirtió entonces en uno de los grandes ejes de su estrategia. Barra llegó a planear la fabricación de 30 modelos eléctricos y la reconversión de la mitad de las plantas de GM en Estados Unidos para el ensamblaje de vehículos electrificados. El objetivo era competir de tú a tú con Tesla y su fundador, Elon Musk, en la carrera por liderar el coche eléctrico. Sin embargo, hoy ese discurso de cero emisiones se ha diluido ante la presión de unas cuentas que exigen rentabilidad inmediata y un mercado que sigue demandando, en gran medida, motores de combustión.

Casada y madre de dos hijos, Mary Barra dirige la compañía en un momento especialmente complejo para la industria automovilística, marcada por la fuerte competencia de los fabricantes chinos y por la presión financiera que se extiende tanto en Europa como en Estados Unidos. El sector atraviesa una crisis profunda y obliga a sus líderes a maniobrar con cautela.
Barra navega entre dos aguas: la electrificación y los modelos tradicionales. En 2022 defendía con contundencia la producción de 30 modelos eléctricos y la conversión masiva de fábricas en Norteamérica; tres años después, ha dejado de mencionar su objetivo de producir únicamente vehículos eléctricos en 2035.

Apasionada de la combustión

Mary Barra, CEO de General Motors.

A Barra le apasionan los coches a gasolina, de gran cilindrada. Su modelo favorito de General Motors es el Chevrolet Camaro, concebido como respuesta al Mustang de Ford, su gran rival histórico. Antes de llegar a lo más alto de la compañía, no era extraño verla probar personalmente los modelos en las pistas de ensayo. Por su biografía y su trayectoria, parece que nació para dirigir una gran empresa automovilística.

El discurso de compañías como General Motors ha ido en paralelo al cambio político en Estados Unidos. Donald Trump ha desmantelado casi por completo la ley de Joe Biden que obligaba a reducir de forma drástica el consumo y las emisiones de los coches hasta 2030. El presidente republicano ha elevado los límites permitidos, defendiendo que “la gente quiere coches de gasolina”. De ahí que fabricantes como GM se hayan visto forzados a transformar su propio discurso y convivir entre dos mundos: el pasado de combustión y el futuro eléctrico.

Mary Barra ha asegurado que mantendrá su estrategia de reducción de emisiones y una electrificación parcial de la gama, al tiempo que seguirá mejorando los motores de combustión. Con un pie en los coches eléctricos y el otro en los de combustión, haciendo malabarismos.

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