CON VISIÓN PROPIA

Nuria Varela-Portas, fundadora y CEO de Pazo de Vilane: “Nunca me he permitido pensar en tirar la toalla”

El sector afronta un aumento de los costes que ha terminado trasladándose también al consumidor. Varela-Portas habla de "un contexto del sector muy cambiante, en el que han surgido nuevos retos como la gripe aviar, el aumento de los costes de las materias primas y la inflación de los suministros"

Nuria Varela-Portas, fundadora y CEO de Pazo de Vilane.
Nuria Varela-Portas, fundadora y CEO de Pazo de Vilane.

Pazo de Vilane cumple 30 años. La empresa que Nuria Varela-Portas, fundadora y CEO, puso en marcha en 1996 llega a este aniversario con una facturación de casi 13,5 millones de euros, 66 personas en plantilla y unas 260.000 gallinas repartidas en 18 pequeñas granjas por toda Galicia. El año pasado produjeron 64,26 millones de huevos, alrededor de 5,5 millones de docenas.

Pero la historia de Pazo de Vilane se forjó lejos del campo gallego, en Londres. Varela-Portas tenía 25 años, había terminado Ciencias Económicas y Empresariales y se había marchado a la capital británica para estudiar y ganar experiencia profesional. No consiguió adaptarse. “La vida en aquella gran ciudad no me llenaba nada. Soñaba con volver a mi Galicia natal, donde mis padres se habían retirado al Pazo familiar, a Vilane, tras su jubilación”.

Desde Londres escribió a sus padres diciéndoles que quería dar un giro a su vida. “El asfalto estaba muerto y que sólo en la tierra, en nuestra tierra gallega, con el trabajo diario y en contacto con la naturaleza, podría encontrar el sentido de mi vida”. Y regresó a Vilane con una idea: “En los lineales de los supermercados británicos los huevos de gallinas criadas en libertad eran muy apreciados. En España, en cambio, la totalidad de la producción de huevos en aquel entonces era de jaula”.

Varela-Portas y su padre vieron ahí una oportunidad de negocio. “Si los huevos de gallinas en libertad tenían tal éxito en Inglaterra y las mujeres de las ciudades de Galicia se rifaban los ovos da casa que vendían las aldeanas en las ferias comarcales… ¿Por qué no iban a triunfar unos huevos producidos exactamente como los de antes, con gallinas que pastaran libres en pastos gallegos?”. Así nació Pazo de Vilane.

El tiempo le ha dado la razón y nunca ha pensado en todo este tiempo en abandonar. “He pasado por muchas dificultades, pero nunca me he permitido pensar, ni siquiera como opción, el tirar la toalla. Desde los mismos inicios, cuando todo era trabajo muy duro, muy sacrificado, hasta el día de hoy”.

Para ella, la empresa es además una forma de vida. “Pazo de Vilane es una misión que me conecta directamente con mis raíces, con mis antepasados y mi familia. Mi propósito de vida es sacar adelante un proyecto empresarial que mejore la vida de los animales y de las personas siendo lo más respetuoso posible con el medio ambiente”.

Emprender desde el rural gallego implica dificultades, pero Varela-Portas reivindica también sus ventajas. “El aislamiento geográfico y largas distancias, infraestructuras insuficientes, dificultad para encontrar personal cualificado… Pero pocos valoran el tesoro que supone el entorno rural. En primer lugar, el campo gallego es lo que nos hace poder producir de la forma y modo en que lo hacemos: un huevo campero de gallinas en libertad de calidad excepcional. Es decir, el entorno, además de nuestros cuidados, es lo que lo hace posible”.

También hay una fuerte dimensión personal: “Vivir en un ambiente limpio, con aire puro, un paisaje espectacular, pocos ruidos, costes bajos en vivienda, cercanía con los vecinos, el ritmo tranquilo de vida, el contacto con los animales… Son cosas que aprecio mucho y que no cambiaría por nada del mundo”.

Emprender siendo joven y mujer tampoco fue fácil. “Me había criado en una gran ciudad casi toda mi vida, desde los 4 hasta los 26 años, así que tenía un desconocimiento casi total de la vida del rural y de la manera de producir en él”. A ello se sumaba una propuesta casi revolucionaria: “huevos de gallinas criadas en libertad, y una manera de comercializarlos, directamente con el retail, que nadie antes había probado. Me tocó aprender todo y, naturalmente, también tuve que aguantar alguna burla desdeñosa de muchas personas que, a la vista está, y después de 30 años, no me afectó mucho”.

Pero siguió adelante. “Los obstáculos fueron muchos, cierto, pero lo que marcó la diferencia es que no dejé de intentarlo en ningún momento, confiaba en nuestro producto y en la oportunidad que nos brindaba el mercado”.

El aumento del precio de los huevos

Treinta años después, los retos son otros. El sector afronta un aumento de los costes que ha terminado trasladándose también al consumidor. Varela-Portas habla de “un contexto del sector muy cambiante, en el que han surgido nuevos retos como la gripe aviar, el aumento de los costes de las materias primas y la inflación de los suministros”.

A ello se suman los cambios regulatorios. “Un cambio de normativas nos ha supuesto acometer adecuaciones o adaptaciones en las infraestructuras. Aunque el sector ha hecho un gran esfuerzo por hacer frente a las nuevas circunstancias, ha llegado un momento en que ha sido necesario incrementar los precios para poder seguir ofreciendo valor, es decir, un huevo de calidad, con un retorno justo. Se trata, por tanto, de una cuestión de sostenibilidad”.

La compañía afronta su futuro manteniendo su carácter familiar y sin plantearse, por ahora, la entrada de capital externo. “No nos planteamos incorporar inversores externos y nuestro crecimiento seguirá siendo del mismo estilo que el actual, poco a poco y de forma sostenible“.

Y el relevo ya está sobre la mesa. “La sucesión en la empresa familiar es un proceso, no un suceso. En este momento estamos trabajando desde la gobernanza de Pazo de Vilane para que en 10 o 12 años la sucesión sea un suceso natural y de continuidad en el que se defiendan los valores de la empresa y su manera de trabajar y hacer las cosas”.

El siguiente paso será aumentar la producción y seguir ganando presencia en el mercado nacional. “Ahora mismo estamos centrados en producir y envasar más, pero con los mismos criterios que hemos seguido hasta la fecha, con granjas pequeñas repartidas por todo el territorio. En los siguientes años queremos seguir expandiéndonos por el mercado español, pero con paso firme, consolidando mercados y puntos de venta”.

Y para las próximas décadas, Varela-Portas espera mantener la esencia con la que nació el proyecto. “Que en 30 años Pazo de Vilane siga procurando, como hasta ahora, el sustento de muchas familias, pero al mismo tiempo continúe siendo un proyecto respetuoso con los animales, las personas y el medio ambiente. Me encantaría que Pazo de Vilane en otras tres décadas se haya convertido en uno de los modelos empresariales de referencia de Galicia o en la respuesta que muchos buscamos para la producción de alimentos de calidad causando el menor impacto posible en el territorio”.

TAGS DE ESTA NOTICIA