Quizá no haya que juzgar un libro por su portada, como dice el dicho anglosajón, pero una tendencia que encumbra a los acólitos de la literatura como referentes de moda es motivo de celebración. No solo porque las redes estén hablando de Emily Dickinson por encima de Kendall Jenner o de Jo March (el personaje reflejo de su autora, Louisa May Alcott) por encima de Hailey Bieber, sino porque este soplo de aire fresco también se traduce en una nueva revisión visual de la creatividad, concretamente desde el armario.
Ocurrió ya con el Cottagecore, el Dark Academia o incluso el Librariancore hace unos meses. Sin embargo, en esta ocasión la referencia popular del Poetcore no es ni la biblioteca gótica ni el elitismo intelectual, sino la figura del escritor en sí (para más datos, cansado y en modo búsqueda creativa): “alguien que parece haber pasado la noche escribiendo, viviendo más en sus pensamientos que en el ruido digital”. “El Poetcore es como llevar tus pensamientos favoritos en el outfit; cada prenda parece elegida para contar una historia, no solo para verse bien”, comentaba hace poco la creadora @stylebyarabella en su cuenta de Instagram.

Una afirmación acerca de dar forma al estilo propio sin renunciar a la personalidad y a la sensibilidad creativa, con el romanticismo que encumbra la poesía y la introspección en el punto de mira. “A nivel de armario, esto se traduce en un estilo que ensalza lo lírico como conexión emocional entre el cuerpo y la mente. Cuando le digo a un cliente que ‘integre el poetcore’, hablo de piezas que parecen haber sido parte de su vida), no que solo estén en su armario; esa es la magia de esta tendencia”, define la consultora de estilo Marina Lys.
Al igual que hablar del concepto de ‘vida vivida’, este trend recupera esa apreciación por las vidas ajenas y pasadas, a través de prendas que parecen heredadas o encontradas. Algo que responde muy bien a las piezas de archivo y a la segunda mano. De hecho, la tendencia en cuestión no busca recrear un outfit en particular sino un mood entero: tejidos con textura, prendas con historia, siluetas con volúmenes diversos y una paleta dominada por marrones, beiges, verdes apagados y tonos tinta, son los principales patrones para entenderla.

Completan las prendas un “desarreglo” general que, en línea con las nuevas tendencias de maquillaje y pelo, desdeña el clean look para mimetizarse con el lenguaje propio del Poetcore y que, en este caso pasa por legitimar el suelto, las capas ligeras, las pecas, los labios desdibujados o los ojos más dramáticos (como si hubieras dormido con el rimmel puesto), en una mezcla entre lo formal y lo informal.
Respaldado por el interés masivo en búsquedas relacionadas con esta estética, que conectan moda, estado de ánimo y narrativa personal, podría decirse que, más que un look, se busca (dar vida a) un personaje; propio o proyectado, pero siempre alguien que escribe, lee, observa y siente. “Es una estética que romantiza la concentración, la calma y la profundidad emocional en una era de estímulos constantes”, sentencia Lys en declaraciones para la edición en español de Nylon.

Cómo llevarlo a tu armario esta temporada
Aunque puede parecer un ejercicio abrumador, el contraste entre una narrativa épica y un minimalismo rutinario está al alcance de tu mano. Desde mezclar alguna blusa romántica con jeans hasta añadir un cárdigan de punto grueso con signos visibles de uso o us satchel y zapatos masculinos a un vestido ligero sin caer en el pudor. A continuación, algunas de las ideas que mejor funcionan.
Femenino singular
Abrazar la feminidad está de moda (esperemos que para siempre). Así que lo mismo puedes ponerte una falda llena de lazos con una blazer XL que apostar por una blusa con lazada y llevarla con unos vaqueros de pana o unas botas or encima de la rodilla. Mezcla y acertarás.
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Más es mejor (y menos es un aburrimiento)
Esta célebre frase de Iris Epfel puede aplicarse a la longitud de la tela de, por ejemplo, tu abrigo o gabardina de entretiempo. Hazte con una y llévala con proporciones más reducidas en el interior, y atrévete con un pichi o bermudas con calcetín, cuando el tiempo lo permita.

Con el trabajo a cuestas
Tengas que transportar los libros o textos en los que estés (o no) trabajando, búscate un bolso con suficiente espacio y versatilidad para llevar cruzado. También sirve para las ocasiones nocturnas o más formales, donde puedes reducir el tamaño y apostar por formatos bombonera e incluso diseños de inspiración oriental.

Cambia el zapato delicado por mocasín sólido
Piensa en alguien que tenga que deambular por las calles empedradas o salga con el alba a buscar inspiración en los meandros de la campiña inglesa, como Jane Austen. No llevaría tacones, así que haz lo propio y cálzate unos zapatos o botines bajos de cordones, estilo Oxford o mocasines… Serás la más lista de la clase.
