Hay escapadas que no requieren de maleta grande ni una gran planificación en el calendario; solo de la decisión de bajar el ritmo y apropiarse del tiempo durante el fin de semana. Recuperar las horas con un objetivo o, precisamente, dejarlas pasar sin ninguno (y sin necesidad de estar demasiado pendiente del reloj). Razón de más para decidirse a hacer una, lo antes posible (si se puede) y cuando la primavera empieza a asomarse con una luz más amable y el fin de la semana cada vez más cercano.
Además, lejos del mundanal ruido de las temporadas altas, estos destinos son la prueba fehaciente de que a veces basta con apenas unas horas bien invertidas para improvisar, cambiar de paisaje… Y de estado mental.
A continuación, nuestros favoritos desde una hora en coche hasta (máximo) un par en avión.
La Casería del Mar (Comillas, Cantabria)

Conocida como la “Villa de los Arzobispos” y famosa por su arquitectura modernista, Comillas es uno de los enclaves más destacado en Cantabria. No en vano, este antiguo caserío a las afueras de la localidad fue el elegido para dar vida a la Casería del Mar: un hotel boutique exclusivo ubicado en una finca de 19 hectáreas de prados y sin vecinos a la vista firmado por el grupo Mentidero, que busca mantener el encanto original de esta antigua vaquería y la tranquilidad de su entorno sin renunciar al confort. Para ello, sus ocho habitaciones de estilo rústico con toques británicos (telas inglesas, vajilla de Limoges etc) se mimetizan a la perfección con el ambiente, con el añadido de un servicio exclusivo y una oferta gastronómica que va desde comidas y cenas de carta corta y estilo casero hasta desayunos con bizcochos hechos con os limones de la propia finca. El hotel también ofrece spa (con piscina de piedra natural y sauna) y, si se quiere salir, bicicletas eléctricas, paseos a caballo y visitas guiadas por el centro local. Además, la playa está apenas a diez minutos en coche y las vistas a los Picos de Europa son las mejores de la comarca.
Casa Josephine (Riofrío, Segovia)

Segovia, esa gran (cercana) desconocida también puede ser el paradero perfecto al que dirijirse. En concreto, a la localidad de Sorzano, donde se ubica el proyecto de esta pareja de diseñadores (detrás del estudio Casa Josephine, todo un referente ya en interiorismo y diseño en Madrid) que decidieron embarcarse en una nueva aventura creando una segunda propuesta de alojamiento mucho más íntima sin perder su conexión con la capital. Así, y apenas a una hora, se encuentra esta cápsula de tranquilidad pensada (con capacidad para hasta 4 personas) repartida en dos dormitorios, una zona de estar, cocina equipada, patio ajardinado y una pequeña piscina. Con la idea de invitar a desconectar de la rutina mientras se disfruta del paisaje segoviano y la proximidad tanto a la Sierra como la ciudad de Segovia, este B&B es, además, pura tendencia en la calma de su personalidad, gracias a detalles como baldosas de terracota hechas a medida, lámparas italianas de los años 70 y otra infinidad de referencias artísticas en cada rincón.
EME Catedral Mercer (Sevilla)

Hay un remedio para cambiar el lienzo de los días grises que están dominando el tiempo: parar, y a ser posible, abrazar el autocuidado. En este caso, una muy buena opción es poner rumbo a EME Catedral Mercer, un oasis de 5 estrellas en pleno centro de Sevilla pensado no solo para desconectar del estrés y el ruido, sino para recuperar en tiempo récord el equilibrio físico y mental. De hecho, su circuito está diseñado para “bajar el ritmo” a base de tratamientos que invitan al cuidado consciente, con vistas a la Giralda y la Catedral sevillana. Ubicado en un edificio histórico del siglo XVI, el hotel también cuenta con una terraza superior con piscina y bar panorámico, un spa con circuito termal y un restaurante donde se sirve cocina mediterránea que varia diariamente; aunque siempre se puede bajar al restaurante Al Lado (a pie de calle) y probar su renombrada cocina italiana o explorar los bares y tabernas típicas que pueblan las calles del barrio de Santa Cruz.
Can Bordoy Grand House & Garden (Palma, Baleares)

No en vano Mallorca cuenta con una tradición de peregrinaje ancestral, que durante siglos la convirtió en un destino espiritual de referencia dentro del Mediterráneo. La ciudad de Palma invita tomarse el fin de semana bajo la calma de la luz dorada y la brisa templada del entretiempo como opción perfecta de city break. Y es que, a pesar de estar ubicado en el centro de la capital balear, Can Bordoy Grand House & Garden es un lugar de paz desde que se pone un pie en su entrada; la majestuosidad de su fachada, la elegancia de sus diseños cinematográficos, la historia que desprenden sus muros centenarios y su frondoso jardín privado (el más grande del casco histórico de Palma) son solo algunos extras que hacen de él un lugar al que la gente acude con frecuencia para desconectar.
Como extras, su rooftop con espectaculares vistas a la Catedral, sus suites de entre 30 y 80 metros cuadrados con bañeras de diseño que invitan a soñar, su suite spa que se reserva de manera privada para cada huésped y los tratamientos veganos de la marca Scens, además de la posibilidad de completar la estancia con las actividades de Wellbeing All Inclusive Retreat (junto a Sadhana Works). Sin olvidar el momento de hacer boca, para el que el hotel incluye una propuesta de cocina plantforward del restaurante Botànic; el primer restaurante de este tipo de Mallorca, que eleva los vegetales al Olimpo de la alta cocina y que cuida el bienestar corporal también por dentro. Todo a tan solo unos minutos a pie del paseo marítimo y la ‘milla de oro’ palmesana.
Tivoli Palazzo Risgorgimento Lecce (Puglia, Italia)

Apodada como la Florencia del sur, la ciudad de Lecce tiene una nueva apertura este año que bien vale una escapada de fin de semana a sus calles. Se trata del Tivoli Palazzo Risorgimento Lecce, que abrirá el mes de abril con 45 habitaciones elegantemente decoradas, un restaurante en su planta baja y un lounge bar en la azotea con impresionantes vistas al campanario de la catedral. Ubicado en el centro histórico de Lecce (en Via Imperatore Augusto, entre Piazza Sant’Oronzo y Piazzetta Santa Chiara), este nuevo alojamiento está rodeado de edificios de piedra arenisca dorada, encantadoras plazas y animados cafés y bares de vino; perfecto para deambular por sus terrazas, descubrir su arquitectura barroca y su vibrante vida cultural (y gastronómica). Para el resto del tiempo, el hotel cuenta con piscina, spa con salas de tratamiento y baño turco, además de un gimnasio completamente equipado. ¿Y el mar? A tan solo 20 minutos en coche, poco más de la distancia con el aeropuerto de Brindisi.
Hotel Arbaso (Donosti, País Vasco)

Más que un alojamiento, Arbaso (como todo el País Vasco) es toda una experiencia sensorial que combina su esencia histórica con la naturaleza que rodea toda Euskadi. Tras más de un siglo de historia a sus espaldas, el edificio de este hotel boutique presume de diseño contemporáneo sin renunciar a una hospitalidad cálida y cercana, que se adapta a las épocas más amables de la ciudad: el entretiempo. Concebido para reflejar la filosofía de su nombre, Arbaso (que en euskera significa “ancestro”) respira ecología y tradición en sus habitaciones, cuyos materiales integran fibras nobles como madera, piedra, lino y cuero para crear atmósferas tan acogedoras como llenas modernidad grabas a su domótica integrada. Todas y cada una, diferentes en su especie (Ilargia, Sustrai o Olatu) conectan al visitante con la ciudad, ya sea en versión dúplex, con chimenea o imponentes vistas al perfil de la catedral gracias a sus techos altos y mobiliario diseñado por Norman Foster o Rafael Moneo (en el caso de su suite). Además, la guinda para quienes buscan tranquilidad en medio de la urbe es la Basalore Suite; un refugio a veinte minutos del hotel en coche, que sobresale en plena naturaleza con unos jardines y la decoración rústica únicos en su especie.
AIRE Ancient Baths (Almería)

Un clima benigno y una ciudad poco abarrotada son algunos de los atractivos de visitar este diamante en bruto en temporada baja. En el caso de Almería, además, la opción de alojarse en AIRE Hotel & Ancient Bath Almería es doblemente acertada por varios motivos; en primero, su origen en un edificio del siglo XIX reformado en plena Plaza de la Constitución, en el histórico de la ciudad. El segundo, 22 habitaciones que combinan tradición y diseño contemporáneo con vistas a la emblemática Alcazaba de Almería, también desde su terraza en la azotea (con piscina panorámica) y bar. Por último, el concepto de bienestar intrínseco a este hotel boutique, que incluye una auténtica experiencia de relax en sus baños termales Ancient Baths, que se inspiran en las tradiciones romanas y árabes con salas de agua a diferentes temperaturas para su carta de diferentes circuitos y opciones de masajes. Como colofón, acceso casi directo el resto de alijbes, Catedral, los aljibes árabes y otros puntos turísticos a tan solo unos pocos minutos caminando. Una escapada compacta para aunar tradición, cultura y gastronomía local para la que bastan un par de días.
