In memoriam

Eleonora, Lana, Maryna, Daria… Las mujeres ucranianas caídas en el frente

Más de 70.000 mujeres sirven en las Fuerzas Armadas de Ucrania y, de ellas, más de un centenar han caído en combate frente al Ejército ruso

Eleonora Maltseva tenía 34 años, un hijo adolescente y el rango de coronel en el Ejército ucraniano. También era, según quienes la conocieron, una profesional respetada en su unidad. Murió en 2023 junto a otros once militares cuando un avión ruso bombardeó un edificio residencial de cinco plantas en Orikhove, en la región de Zaporiyia, donde desempeñaba tareas como planificadora de operaciones en un enclave clave para la contraofensiva ucraniana.

Su muerte convirtió su nombre -Elya, como la llamaban- en uno más dentro de una lista creciente de mujeres caídas en el frente. Pero antes de convertirse en cifra, fue despedida en su barrio, en el suburbio de Kotsyubyns’ke, en Kyiv. La afluencia obligó a realizar la ceremonia al aire libre. Según recogió entonces The Guardian en la crónica de su funeral, cuando el féretro llegó, su madre, Iryna Maltseva, rompió el silencio con un grito: “Déjenme verla”. A su lado, su hijo Tymofiy, de entonces 14 años.

La historia de Maltseva es una entre tantas. En total, más de 70.000 mujeres forman parte del Ejército ucraniano, y según datos oficiales, más de 5.000 mujeres combaten en primera línea. Además, desde que comenzó la guerra, 107 mujeres han muerto en el campo de batalla.

La coronel murió en 2023 junto a otros once militares cuando un avión ruso bombardeó un edificio residencial de cinco plantas en Orikhove.
X: @DefenceU

Lana Chornohorska

El medio Kyiv Independent documentó en el último año cuatro historias que ayudan a dimensionar esa participación. Lana Chornohorska, piloto de dron de 26 años conocida como “Satie”, murió el 1 de enero en el sureste de Zaporiyia. Un compañero la recordó con estas palabras: “Se podía ver esa chispa de entusiasmo en ella, una chispa de deseo de hacer algo”. En una entrevista anterior había explicado su decisión de dejar la vida civil: “En cierto momento, me di cuenta de que no sobreviviría a otra muerte de alguien cercano si seguía en la vida civil”.

Lana Chornohorska

Maryna Vorontsova

Maryna Vorontsova, médica de combate de 50 años, falleció en noviembre de 2025 en la batalla por Pokrovsk. La unidad “Hostri Kartuzy” la describió como “la perla y el talismán de nuestro grupo” y afirmó que “ahora se ha convertido en un ángel guardián para cada uno de nosotros”. Originaria de la región de Lugansk y desplazada a Járkiv en 2014 tras la ocupación rusa, Vorontsova comenzó como voluntaria ayudando a civiles y militares antes de incorporarse al frente, donde, según sus compañeros, combatió con “un carácter inquebrantable” y recibió el galón del grupo por sus logros. En una entrevista en 2023 había descrito la guerra como “dolor salvaje, miedo, sangre, hedor y muerte” y pidió: “Incluso si ya no estamos aquí, ayuden a quienes continúen. No los dejen solos con esto. Por favor”.

Maryna Vorontsova

Daria Lopatina

Daria Lopatina, ingeniera de guerra electrónica de 19 años, murió el 2 de septiembre de 2025; pasó de ser estudiante en Kyiv a ingeniera de guerra radioelectrónica en la brigada Azov, donde fue la única mujer de su unidad y combatió en el sector de Toretsk hasta morir en una misión en Donetsk. Sus compañeros destacaron que “la pérdida de una hermana de armas golpea especialmente duro a la unidad”. Según su camarada Haus, no se alistó para “servir”, “disparar” o “matar”, sino porque “simplemente no podía ver morir a civiles y soldados sin hacer algo”, y aseguró que gracias a su trabajo “innumerables vehículos, infantería y médicos se salvaron”.

Daria Lopatina

Maria Zaitseva

Maria Zaitseva, médica bielorrusa de 24 años, murió en enero de 2025 cerca de Pokrovsk.
La líder opositora bielorrusa en el exilio, Sviatlana Tsikhanouskaya, afirmó entonces: “Un día, una Bielorrusia libre la honrará como una heroína de nuestro pueblo”. Según su compañera Glenna Manchego, Zaitseva “creía firmemente” que tras la guerra en Ucrania la siguiente lucha sería por la libertad de su país; la describió como alguien a quien “todo el mundo la amaba y ella amaba a todos”, “descaradamente honesta” y “muy firme en sus creencias”. Aunque su comandante dudó al principio en enviarla a la trinchera, terminó aceptándolo, y, según Manchego, “le encantaba luchar en la línea cero y proporcionar atención médica allí”.

Maria Zaitseva

Kara y Lyza

A estas pérdidas se suman otras como la de dos militares con los indicativos Kara y Lyza, fallecidas juntas por el impacto de un dron ruso mientras evacuaban heridos en Zaporiyia. Su comandante las describió como “hermanas de armas” que “rescataron a los heridos, estudiaron, asumieron tareas difíciles y ayudaron al frente como cualquier otro”.

“Tenemos que luchar contra dos enemigos”

Mientras algunas familias despiden a sus hijas, otras mujeres siguen desplegadas y señalan dificultades internas. Nadiya Haran, sargento de pelotón de 27 años, sostuvo para The Guardian que la igualdad formal no siempre se traduce en la práctica cotidiana. “Diría que tenemos que luchar contra dos enemigos al mismo tiempo”, afirmó. “Uno es Rusia, obviamente. Y el otro son los estereotipos y el estigma al que te enfrentas todos los días. Y el único lugar donde puedo decir que no vi ese estigma fue en el propio punto cero [en el frente], porque todos estaban malditamente ocupados luchando por su país”.

Eleonora, Lana, Maryna, Daria,… no son solo nombres en la estadística oficial. Sus funerales multitudinario, el dolor visible de sus familiares une su historia con la de miles de mujeres que, por decisión propia, forman parte del esfuerzo bélico ucraniano y asumen el mismo riesgo que cualquier otro soldado en el frente.

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