La oposición

Trump, Machado, el Nobel de la Paz y la CIA

La obsesión de Trump con el galardón calibra su relación con la oposición venezolana y deja en evidencia a quién escucha y a quién no en Caracas. Fue el presidente quien escogió a Delcy Rodríguez en lugar de a Machado para liderar la transición tras un análisis de la CIA

María Corina Machado
KiloyCuarto

La obsesión de Donald Trump con el Premio Nobel de la Paz es desde hace tiempo un secreto a voces. Ha hablado de ello en repetidas ocasiones, presentando el galardón como un reconocimiento que se merecía y que le fue injustamente negado. Cada líder que desfila por la Casa Blanca escucha (y debe apoyar) sus pretensiones. Incluso para ayudarle a superar el mal trago de no haber ganado el Nobel, la FIFA creó un Premio de la Paz ad hoc y se lo concedió en noviembre.

Sin embargo, esa fijación ha moldeado (y distorsionado) el enfoque de Washington hacia Venezuela, situando a María Corina Machado en el centro de una dinámica incómoda y profundamente personal.

María Corina Machado ofrece una rueda de prensa tras recibir el premio Nobel de la Paz
EFE/ Heiko Junge

La estrategia de Machado

El 3 de enero, la líder de la oposición respondió a la captura de Maduro en Caracas en un tono épico. “¡Venezolanos, ha llegado la hora de la libertad!”, aseguró tras la operación estadounidense, instando a los ciudadanos a permanecer “alerta, activos y organizados hasta que se cumpla la transición democrática”.

La ganadora del Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, en Oslo (Noruega)
EFE/ Lise Aserud

Por un momento, Machado pareció situarse al frente del futuro político de Venezuela. Ganadora del Premio Nobel de la Paz (concedido en octubre y entregado en diciembre en Oslo), había supervisado una estrategia de la oposición que le valió una victoria aplastante en 2024: su candidato suplente, Edmundo González, obtuvo más de dos tercios de los votos en unas elecciones que Nicolás Maduro se negó a reconocer que había perdido.

El informe de la CIA

Pero poco parecen importarle a Trump las actas y los votos a los que se aferra Machado. El magnate republicano dejó rápidamente claro que eso no se traducía en relevancia política. Según informa el Wall Street Journal, una evaluación clasificada de la CIA determinó que los principales miembros del régimen de Maduro, incluida la vicepresidenta Delcy Rodríguez, estarían en la mejor posición para liderar un gobierno temporal en Caracas y mantener la estabilidad a corto plazo si el autócrata perdiera el poder.

Así, cuando este análisis de la inteligencia estadounidense fue presentado a Trump, fue el propio presidente el que decidió respaldar a Delcy Rodríguez en lugar de a Machado. En el informe de la CIA se citaba a Rodríguez y a otras dos figuras destacadas del régimen venezolano como posibles gobernantes interinos capaces de mantener el orden. Mientras que Edmundo González y Machado tendrían dificultades para ganar legitimidad como líderes, al enfrentarse a la resistencia de los servicios de seguridad progubernamentales, las redes de narcotráfico y los opositores políticos, según la inteligencia de EE UU.

Trump descarta a Machado

Esta postura quedó clara en su primera rueda de prensa tras la misión en Caracas para capturar a Maduro. “Sería muy difícil para ella ser la líder”, aseveró Trump, y añadió que “no cuenta con el apoyo ni el respeto dentro del país”. Las declaraciones sorprendieron a los aliados de Machado, incluidos los colaboradores que la habían ayudado a escapar clandestinamente de Venezuela el mes pasado, con la ayuda de Estados Unidos, para asistir a la ceremonia del Nobel en Noruega.

María Corina Machado

Transición suave o “tutela gringa”

Con Edmundo González exiliado en España y Machado en ubicación desconocida, la capacidad de la oposición para movilizarse dentro de Venezuela se ha visto gravemente debilitada. Las convocatorias a manifestaciones han dependido en gran medida de la diáspora y se han celebrado en el extranjero. “En toda transición hay que tragar algunas píldoras amargas”, declaró un líder opositor al diario The Washington Post, bajo condición de anonimato. Este venezolano afirmó que los próximos días revelarían si Washington buscaba una “transición suave” o simplemente continuaba con el régimen de Maduro bajo lo que describieron como “tutela gringa”.

La vendetta de Trump por el Nobel

Sin embargo, detrás del rechazo de Trump se esconde algo más personal. Dos personas cercanas a la Casa Blanca declararon a The Washington Post que la reticencia de Trump a apoyar a Machado se debía a que ella había aceptado el Premio Nobel de la Paz, un galardón que él ha codiciado tan abiertamente desde que volvió a la Casa Blanca. Aunque Machado le aduló y llegó a decir que dedicaba el premio a Trump, una fuente describió su aceptación personal como el “pecado definitivo”.

Machado
La Nobel de la Paz, María Corina Machado, en el Parlamento noruego en Oslo
Efe

Es más, la misma fuente añadió que “si ella lo hubiera rechazado y hubiera dicho: ‘No puedo aceptarlo porque es de Donald Trump’, hoy sería la presidenta de Venezuela”.

La clave para entender qué pasa en Venezuela

Ese episodio aclararía lo que muchos venezolanos ahora reconocen abiertamente: Trump no está escuchando a la oposición. Su compromiso parece estar impulsado menos por una estrategia democrática y más por la validación personal. Así, Delcy Rodríguez ha jurado su cargo este lunes en Caracas como presidenta de Venezuela. Es decir, continuidad total al chavismo, pero sin Maduro.

Aun así, Machado sigue calificando el momento como histórico. En su primera entrevista, la líder opositora ha reconocido en Fox News que no ha hablado aún con Trump. Conocedora de que su premio le irrita, Machado ha vuelto a brindar el Nobel al presidente republicano.

“Se lo dediqué al presidente Trump porque en ese momento creía que se lo merecía”, indicó en la cadena estadounidense. “Mucha gente, la mayoría, decía que era imposible lograr lo que acaba de conseguir el sábado 3 de enero. Así que, si en octubre creía que se lo merecía, imagínate ahora. Creo que le ha demostrado al mundo lo que vale”, añadió Machado.

“Quiero decir hoy, en nombre del pueblo venezolano, lo agradecidos que estamos por su valiente visión, por las medidas, las medidas históricas que ha tomado contra este régimen narcoterrorista para empezar a desmantelar esta estructura y llevar a Maduro ante la justicia, lo que significa que 30 millones de venezolanos están ahora más cerca de la libertad, pero también que Estados Unidos es un país más seguro ahora”, insistió Machado.

La opositora dio un paso más al anunciar que quería compartir el premio con Trump y dárselo. “Todavía no ha sucedido, pero estaré encantada de hacerlo”.

Para ella, “el 3 de enero pasará a la historia como el día en que la justicia derrotó a la tiranía”, declaró en el programa «Hannity» de Fox. “Es un hito, y no solo es muy importante para el pueblo venezolano y nuestro futuro, sino que creo que es un gran paso para la humanidad, para la libertad y la dignidad humana”.

Horas antes, había celebrado las manifestaciones globales de los venezolanos en el extranjero. “El valiente pueblo de Venezuela salió a las calles en 30 países y 130 ciudades del mundo para celebrar un paso enorme que marca la inevitabilidad e inminencia de la transición en Venezuela”, escribió en sus redes sociales. También agradeció directamente a Trump: “Los venezolanos agradecemos al presidente Donald Trump y a su Administración por la firmeza y determinación en el cumplimiento de la ley”.

Es más, Machado presentó el futuro de Venezuela como estrechamente alineado con Washington. “Venezuela será el principal aliado de Estados Unidos en materia de seguridad, energía, democracia y derechos humanos”, continuó para concluir que: “La libertad de Venezuela está cerca y pronto la celebraremos en nuestra tierra“.

¿Podrá siquiera Machado volver a Venezuela sin Maduro pero con los Rodríguez al frente? Ella ha reconocido que volverá cuanto antes, pero la paradoja sigue sin resolverse. El Premio Nobel elevó su autoridad moral y, al mismo tiempo, reveló sus límites para Trump.