Una pareja norteamericana residente en Florida ha demandado a su clínica de fertilidad tras descubrir que la niña que les fue entregada como su hija no comparte relación genética con ellos. El caso ha generado un intenso debate sobre los controles en los tratamientos de reproducción asistida, mientras que todos los indicios apuntan a un error en el proceso de fertilización in vitro (FIV), según la Fox.
Los demandantes, Tiffany Score y Steven Mills, acudieron el pasado abril a la clínica Fertility Center of Orlando, en Longwood (Florida), con la esperanza de formar una familia después de mucho tiempo de intentarlo. Según el medio estadounidense People, la pareja logró producir y almacenar tres embriones viables. Después, Tiffany quedó embarazada y, nueve meses después, dio a luz a una niña. En abril, supuestamente a Score se le implantó lo que ella creía que era uno de esos embriones, algo que la pareja nunca cuestionó durante el embarazo.
Ilusionados, ambos se registraron para obtener pañales y discos de lactancia como millones de otros emocionados futuros padres primerizos. El pasado 11 de diciembre, la pareja dio la bienvenida a su bebé, a quien llamaron Shea Score Mills.
Sin embargo, de inmediato, la pareja (ambos son blancos), se dio cuenta de que la bebé no se parecía a ninguno de los dos. “Es evidente”, contó a People el abogado Jack Scarola.
No relacionada con ellos
Según este abogado, las pruebas genéticas realizadas por la pareja demostraron presuntamente que Shea no está biológicamente relacionada ni con Score ni con Mills. Asimismo, siempre según el abogado, la pareja no busca una compensación económica, sino información sobre los padres biológicos de su hija y sobre qué ocurrió con sus propios embriones.

“Encontrar a sus padres biológicos”
Aunque la pareja ha afirmado que es una alegría criar a “una hermosa y sana niña a la que amamos más de lo que las palabras pueden expresar”, también sienten que tienen “una obligación moral de encontrar a sus padres biológicos”.
“Destrozados, devastados y confundidos”
“Nuestra alegría por su nacimiento se ve aún más complicada por la devastadora realidad de que sus padres genéticos —a quienes todavía no conocemos— o posiblemente incluso otra familia por completo, puedan haber recibido al niño que concebimos”, afirmaron en un comunicado. “Estamos destrozados, devastados y confundidos”. Al mismo tiempo, afirmaron que temen que su hija pueda serles arrebatada en cualquier momento y entregada a sus padres biológicos, una preocupación que aseguran que “es casi insoportable”.
Al emprender acciones legales, la pareja dijo que espera poder “empezar a vivir con más libertad y finalmente celebrar la única cosa hermosa que ha salido de todo esto: nuestra hija. Shea es completamente inocente y no merece nada de esto”.
La clínica, “colaborando”
En un mensaje posteriormente eliminado de su sitio web, la clínica afirmó que estaba “colaborando activamente con una investigación para apoyar a uno de nuestros pacientes en la determinación del origen de un error que dio lugar al nacimiento de un niño que no está genéticamente relacionado con ellos”, según el diario Orlando Sentinel. Además, el aviso añadía: “Múltiples entidades están involucradas en este proceso” y que la clínica estaba “trabajando diligentemente para ayudar a identificar cuándo y dónde pudo haber ocurrido el error”, según el mismo periódico, que informó de que el mensaje fue eliminado tras una audiencia judicial de emergencia celebrada a principios de esta semana.
Un abogado de la pareja contó a People que la clínica tardará entre cuatro y seis semanas en llevar a cabo su investigación, pero subrayó que el asunto es urgente; Shea cuenta ahora con siete semanas de edad.
