A estas alturas, se hace difícil asumir que alguien de credibilidad a los anuncios de Donald Trump sobre el devenir de la guerra en Oriente Medio. En la última semana, empezó dando por hecho un acuerdo de paz tras contener la escalada bélica entre Israel e Irán, el miércoles ordenó atacar territorio iraní, el jueves amenazó con conquistar la isla de Jarg y tomar el control de infraestructuras energéticas, y el viernes ordenó frenar las operaciones y dar por sentado que la paz se firmaría este fin de semana en Europa.
Como era previsible, Teherán desmintió las afirmaciones de Trump, en que nuevamente consideró que el acuerdo se firmaría “en los próximos días” en alguna localidad europea. Al parecer, la influencia de mediadores qataríes, que se reunieron con emisarios del régimen de los ayatolás en la capital iraní, convenció al presidente estadounidense para frenar los bombardeos el jueves por la noche y reanudar -unilateralmente- la vía diplomática.

Desde la tregua decretada el 8 de abril, tras semanas de una guerra sin precedentes que incendió todo Oriente Medio, Trump ha decretado la paz hasta en 39 ocasiones, según un recuento publicado por la CNN. Las cuentas están hechas recogiendo la cantidad de veces que ha declarado en redes sociales, apariciones públicos o filtraciones a medios que un acuerdo estaba cerca o que Irán estaba desesperado por firmar.
Todo apunta a que el presidente estadounidense desoye a sus asesores, y acaba optando por publicar lo que le dice su instinto. Temeroso por las repercusiones que está teniendo el conflicto en los mercados financieros y las cadenas de suministro de petróleo en el mundo, el líder republicano busca mecanismos para zanjar un conflicto que se alargó más de lo previsto, y que no logró los objetivos fijados inicialmente. A estas alturas, nadie duda que el régimen de los ayatolás seguirá vivo tras la hipotética firma de un acuerdo de paz.

Esta dinámica empezó el 23 de marzo, cuando todavía en plena guerra declaró ante la prensa a bordo del Air Force ONE que había “puntos de acuerdo importantes” en las negociaciones, y al día siguiente aseveró que “creo que vamos a acabar con esto”. Días después, insistía en que Irán pretende “llegar a un acuerdo a toda costa”, y que el régimen le estaba “suplicando el pacto”.
Los escollos para la paz
Como era previsible, este viernes el régimen iraní señaló que el principal punto de disputa -su programa nuclear- no está resuelto. La agencia IRNA News anticipó que Teherán no pretende renunciar a su derecho a seguir enriqueciendo uranio. Actualmente, Irán dispone de unos 440 kilos de este material a un nivel de pureza del 60%, muy cercano al necesario para obtener armas nucleares.
Por otra parte, la agencia oficialista Mehr News agregó que la propuesta estadounidense sobre la mesa incluye el compromiso de Washington de retirar sus tropas de bases cercanas a Irán, levantar el bloqueo marítimo impuesto sobre los puertos iraníes, aceptar la postergación de la negociación sobre el programa nuclear y evitar tratar el programa de misiles balísticos, que han sido la principal arma de ataque del régimen iraní para golpear Israel y el Golfo Pérsico.
El estrecho de Ormuz
A cambio, Irán reabriría el Estrecho de Ormuz completamente durante 30 días, el mismo periodo en que duraría el levantamiento del bloqueo estadounidense sobre puertos iraníes. También se exige a Washington el levantamiento de sanciones sobre la industria petrolera iraní, descongelar fondos iraníes en Occidente, y comprometerse a “no interferir en asuntos internos” del país.

Las negociaciones sobre la sensible cuestión nuclear y los asuntos económicos se celebrarán en una fecha posterior, pero el tema del programa de misiles balísticos de Irán y su apoyo a grupos armados en toda la región no estará en la agenda, según Mehr. La agencia también destaca un supuesto compromiso de 300 billones de dólares para ayudar en la reconstrucción de Irán. Desde Israel, Benjamin Netanyahu se alineó con Trump, al recordar el compromiso compartido de ambos países para evitar que Irán obtenga bombas atómicas.
Trump insiste en sus mensajes de paz
Los términos de la negociación son idénticos a los filtrados en anteriores rondas de negociación. Durante los primeros compases de mayo, Trump se abstuvo de hacer comentarios tan recurrentes sobre la cuestión, pero a partir del 18 de dicho mes volvió a dar por sentado que la paz estaba a la vuelta de la esquina. “Vamos a poner fin a esa guerra muy rápidamente”, auguró el líder republicano el 19 de mayo en un picnic del Congreso.
“Las discusiones y los puntos finales han sido aprobados, tanto en concepto como en detalle, por todas las partes involucradas, incluidos Estados Unidos, Israel, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Turquía, Pakistán, Bahréin, Kuwait, Jordania, Egipto y otros. El bloqueo naval permanecerá en plena vigencia hasta que se finalice esta transacción. La fecha y el lugar de la firma se anunciarán próximamente”, resumió Trump en Truth Social este viernes. Desde Jerusalén, oficiales israelíes aclararon que la única manera de seguir las intenciones del presidente estadounidense pasa por leer sus publicaciones en redes sociales.

