La visita institucional del presidente francés, Emmanuel Macron, al Principado de Andorra ha reabierto el debate sobre la posible despenalización del aborto. En su condición de copríncipe —cargo que comparte con el obispo de Urgel—, Macron ha mantenido una intensa agenda política que ha servido para reactivar una discusión que trasciende lo jurídico y alcanza el núcleo del modelo institucional andorrano.
El motivo central de este viaje ha sido la reunión bilateral celebrada en el histórico edificio de Ràdio Andorra con el jefe de Gobierno, Xavier Espot. Tras el encuentro, Espot explicó que ambos dirigentes comparten la necesidad de avanzar en esta cuestión, aunque dejó claro que el proceso deberá desarrollarse con cautela. Según sus palabras, cualquier paso deberá combinar “realismo, prudencia y ambición”, ha asegurado para evitar tensiones.
El aborto en Andorra es ilegal
El aborto es actualmente ilegal en Andorra en todos los supuestos, incluidos los casos de violación, incesto o riesgo para la vida de la mujer. Aunque la legislación contempla penas de prisión tanto para quienes se someten al procedimiento como para los profesionales que lo practican, en la práctica no se han producido juicios. Aun así, la ausencia de un marco legal ha convertido esta cuestión en una de las principales demandas de cambio social en el país.

Macron respalda avanzar
En este contexto, Macron no ha ocultado su posición. El mandatario francés ha expresado su deseo de que el debate avance, en línea con la política que ha impulsado en su propio país. Francia se convirtió en 2024 en el primer Estado del mundo en incluir el derecho al aborto en su Constitución, un precedente que refuerza el posicionamiento del presidente en el ámbito europeo. De hecho, Macron ha defendido en varias ocasiones la idea de que la interrupción voluntaria del embarazo sea reconocida como un derecho fundamental en Europa.
Sin embargo, la situación andorrana presenta particularidades que dificultan cualquier reforma. El sistema de coprincipado, de raíces medievales, otorga la jefatura del Estado tanto al presidente de Francia como al obispo de Urgel. Este último, actualmente Josep Lluís Serrano Pentinat, juega un papel clave en el debate, ya que la doctrina de la Iglesia católica se opone al aborto.
Precisamente, uno de los momentos más relevantes de la visita ha sido el primer encuentro oficial entre Macron y Serrano Pentinat desde que este asumiera plenamente sus funciones como copríncipe episcopal.

Espot ha insistido en que el objetivo no es forzar cambios que puedan “romper las costuras institucionales” del país. En su opinión, el desafío consiste en encontrar una solución que permita reconocer los derechos de las mujeres sin alterar el funcionamiento del coprincipado. La voluntad del Ejecutivo es avanzar, pero evitando decisiones precipitadas.
Presión social y agenda política
El propio jefe de Gobierno andorrano ha reconocido que existe una demanda social creciente para modificar la legislación vigente. De hecho, el Ejecutivo trabaja en la búsqueda de una “solución negociada”, consciente de que cualquier cambio requerirá también diálogo con la Santa Sede. Andorra comparte con el Vaticano la singularidad de mantener una prohibición total del aborto, lo que sitúa al país en una posición excepcional dentro del continente europeo.
Más allá de este tema, la agenda de Macron en Andorra ha incluido otros asuntos estratégicos. Entre ellos, la cooperación transfronteriza con Francia, especialmente en materia de infraestructuras tras los problemas registrados en la RN20, así como el fortalecimiento del sistema educativo francés en el Principado. También han abordado el contexto geopolítico europeo y el futuro acuerdo de asociación con la Unión Europea, que deberá someterse a referéndum.
Espot ha calificado la visita como “un día importante e histórico para Andorra”, al considerar que refuerza los lazos bilaterales en un momento clave. No es la primera vez que Macron visita el país -ya lo hizo en 2019-, pero en esta ocasión el contexto está marcado por debates estructurales que afectan al futuro institucional.
La discusión sobre la despenalización del aborto en Andorra no es solo una cuestión de derechos individuales, sino también un desafío que pone a prueba el equilibrio de un sistema político único en Europa. El Principado se sitúa entre los pocos territorios del continente donde la legislación es especialmente restrictiva o mantiene una prohibición total, junto a Ciudad del Vaticano, Malta, Polonia, Mónaco y Liechtenstein en distintos grados.
Mientras tanto, el debate sigue abierto, impulsado tanto por la presión social interna como por el contexto europeo en el que Andorra busca seguir avanzando.
