Los presos españoles abrazan por fin la libertad

Llegan a Madrid tras meses de detención en cárceles del régimen chavista, mientras en el país latinoamericano permanecen aún centenares de presos políticos, entre ellos una veintena de ciudadanos españoles

La puerta de la Sala 10 de la Terminal 4 de Barajas se abrió a las 14:31 horas, casi una hora más tarde de lo anunciado por el Ministerio de Asuntos Exteriores. Al otro lado, cinco personas que durante meses han sido un asunto diplomático, político y humano entre Madrid y Caracas. Rocío San Miguel, Andrés Martínez, José María Saboa, Ernesto Gorbe y Miguel Moreno pisaban por fin suelo español tras haber sido liberados por el régimen venezolano.

Familiares, periodistas y cámaras aguardaban desde primera hora de la mañana. Según Exteriores, el avión procedente de Bogotá -escala previa tras salir de Caracas– debía aterrizar en torno a las 13:30. No ocurrió. El retraso alargó la espera hasta que finalmente cruzaron la puerta. Hasta entonces, lo único que se sabía de ellos era por boca del ministro José Manuel Albares, el único que había hablado previamente con ellos y que describió en una entrevista en laSexta su estado de “shock” en los primeros momentos tras la excarcelación.

EFE/Fernando Villar

Los cinco españoles llegan después de meses -y en algunos casos más de un año- de detención bajo acusaciones que el Gobierno español siempre ha considerado arbitrarias y sin garantías jurídicas. Su liberación se produce en un contexto de enorme volatilidad política en Venezuela y sólo horas antes de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hablara este viernes por teléfono con Delcy Rodríguez y Edmundo González, opositor venezolano residente en Madrid.

Detenciones sin juicio y acusaciones dispares

Los perfiles de los liberados españoles son distintos, pero todos comparten un patrón: detenciones sin proceso judicial claro y acusaciones vinculadas a la narrativa de seguridad del chavismo.

Rocío San Miguel, presidenta de la ONG Control Ciudadano, fue detenida por su actividad en defensa de los derechos humanos y su denuncia de la violencia política del régimen. Su caso había sido seguido de cerca por organizaciones internacionales.

Andrés Martínez y José María Saboa, ambos de Bilbao, fueron arrestados en octubre de 2025 acusados de formar parte de un supuesto plan para atentar contra Nicolás Maduro. Algo que España negó desde el primer momento.

Ernesto Gorbe, valenciano, fue detenido por una supuesta irregularidad administrativa relacionada con su visado.
Y Miguel Moreno, canario, fue arrestado en junio de 2025 mientras navegaba. El Gobierno venezolano lo acusó de realizar prospecciones petrolíferas ilegales, una imputación que nunca fue probada.

Todos ellos pasaron por el sistema penitenciario venezolano, marcado por la opacidad y las denuncias de malos tratos. Quienes han estado en centros como El Helicoide -una megacárcel construida originalmente como centro comercial- describen condiciones extremas, aislamiento y ausencia total de información. El régimen chavista nunca ha permitido inspecciones independientes ni ha difundido imágenes oficiales del interior.

El portavoz de Refugiados Sin Fronteras, Sergio Contreras. EFE/Fernando Villar

Cientos de presos políticos

La liberación de los cinco españoles no altera el fondo del problema. Según las ONG locales e internacionales, Venezuela controla aún un entramado represivo que mantiene encarcelados alrededor de 863 presos políticos. De ellos, unos 40 serían extranjeros y al menos una veintena, ciudadanos españoles.

La excarcelación se produce además en un momento especialmente delicado: tras la ofensiva militar de Estados Unidos y la captura de Nicolás Maduro, Venezuela vive una transición incierta, con Delcy Rodríguez al frente de la vicepresidencia y con una estructura de poder aún dominada por el aparato chavista pero teledirigida desde Washington. 

Lo que queda

Para las familias que esperaban este lunes en Barajas, el regreso es un alivio, pero para quienes continúan encarcelados, dentro y fuera del foco mediático, el problema no se ha solucionado, aunque abre una via hasta ahora imoensable: “Es un paso positivo en esta nueva etapa que se está abriendo en Venezuela”, señaló Albares, que confía en que haya “más liberaciones”.