España vuelve a enfrentarse a una de las mayores tragedias ferroviarias de su historia reciente. El accidente de Toledo, ocurrido este miércoles 28 de octubre en las proximidades de Urda, ha dejado al menos 64 personas fallecidas, según han confirmado fuentes del Gobierno de Castilla-La Mancha a Europa Press. La colisión entre un AVE de Renfe y un tren de Iryo se convierte así en el siniestro ferroviario más mortífero registrado en el país desde el descarrilamiento de Angrois, en Santiago de Compostela, que causó 80 muertos en julio de 2013.
El balance, todavía provisional, ha aumentado considerablemente durante la mañana. Los servicios de emergencia han conseguido acceder a los vagones más afectados del Iryo, donde se han localizado nuevas víctimas. La magnitud del siniestro sitúa a Urda entre las grandes catástrofes ferroviarias españolas, junto a los accidentes de Torre del Bierzo, El Cuervo y Angrois.
La tragedia adquiere una dimensión especialmente dolorosa por su proximidad con otro accidente reciente. Hace apenas nueve meses, el descarrilamiento de un Iryo y su posterior colisión con un Alvia en Adamuz (Córdoba) provocaron 46 fallecidos. Ambos sucesos han ocurrido en la misma línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, aunque separados por aproximadamente 200 kilómetros y con causas que, por ahora, no pueden relacionarse.
Urda, 2026: 64 muertos en una colisión entre dos trenes de alta velocidad

El accidente de Toledo se ha registrado a las 08:54 horas en el punto kilométrico 118 de la línea Madrid-Sevilla, entre las localidades de Los Yébenes y Urda. Según las primeras reconstrucciones, un AVE de Renfe habría alcanzado por detrás a un tren de Iryo que permanecía detenido en la vía.
El impacto provocó el descarrilamiento de varios vagones y la caída de dos de ellos por un terraplén. Los equipos de emergencia se desplazaron inmediatamente hasta la zona, donde han intervenido bomberos, sanitarios, Guardia Civil y efectivos de Protección Civil.
El balance ha evolucionado rápidamente. Las autoridades autonómicas comunicaron inicialmente diez fallecidos, una cifra que aumentó conforme avanzaron las labores de rescate. A las 13:55 horas, fuentes del Gobierno regional confirmaron a Europa Press que el número de víctimas mortales había ascendido a 64.
La investigación deberá esclarecer por qué se produjo la colisión y si existió alguna incidencia en los sistemas de seguridad ferroviaria. Las primeras hipótesis periodísticas apuntan a una posible avería del sistema LZB y a una autorización para rebasar una señal de parada, pero ninguna de estas circunstancias constituye todavía una causa oficialmente acreditada.
Angrois, 2013: 80 fallecidos en una curva de Santiago de Compostela

Hasta este miércoles, la mayor tragedia ferroviaria española del siglo XXI era el descarrilamiento ocurrido el 24 de julio de 2013 en Angrois, a las puertas de Santiago de Compostela. Un tren Alvia que cubría el trayecto Madrid-Ferrol se salió de las vías al entrar en la curva de A Grandeira.
El accidente dejó 80 fallecidos y más de 140 heridos, convirtiéndose en uno de los episodios más devastadores de la historia ferroviaria española. La fecha coincidió, además, con la víspera de la festividad de Santiago Apóstol, cuando miles de personas se desplazaban a Galicia.
La investigación determinó que el convoy había entrado en la curva a una velocidad de aproximadamente 179 kilómetros por hora, pese a que el límite establecido era de 80. El maquinista había mantenido una conversación telefónica con el interventor poco antes del descarrilamiento.
El caso abrió un prolongado proceso judicial y un debate sobre la señalización, la supervisión de la velocidad y los sistemas automáticos de protección. También evidenció la necesidad de analizar las responsabilidades más allá de la actuación individual del conductor.
El Cuervo, 1972: una colisión frontal que dejó decenas de víctimas
Otra de las mayores tragedias ferroviarias españolas ocurrió el 21 de julio de 1972, entre las localidades de El Cuervo y Lebrija, en Sevilla. Un ferrobús que realizaba el trayecto Cádiz-Sevilla chocó frontalmente con un tren expreso procedente de Madrid y con destino Cádiz.
Ambos convoyes circulaban por un tramo de vía única. La violencia del impacto destruyó buena parte del ferrobús, que transportaba numerosos pasajeros en un servicio habitual entre municipios andaluces.
El accidente dejó un balance cuya cifra exacta varía según las fuentes históricas. El Ayuntamiento de Lebrija recuerda actualmente 86 fallecidos y más de 150 heridos, mientras que las crónicas de EFE recogen 79 víctimas mortales en los balances conocidos inmediatamente después del siniestro.
La tragedia marcó profundamente a las poblaciones cercanas. Durante décadas, familiares y supervivientes conservaron el recuerdo de uno de los accidentes ferroviarios más graves del siglo XX, ocurrido cuando los mecanismos de control de la circulación eran considerablemente diferentes de los actuales.
Torre del Bierzo, 1944: la catástrofe ferroviaria más mortífera de España
El 3 de enero de 1944, España sufrió la que habitualmente se considera su mayor tragedia ferroviaria. En Torre del Bierzo, León, un tren correo que viajaba desde Madrid hacia Galicia sufrió problemas de frenado y terminó colisionando con una locomotora en las inmediaciones de un túnel.
El accidente desencadenó una segunda colisión con un tren de mercancías cargado de carbón. El incendio posterior agravó las consecuencias del siniestro y dificultó extraordinariamente las labores de rescate.
La magnitud real de la catástrofe quedó rodeada de incertidumbre durante décadas. La censura de la dictadura franquista y las dificultades para identificar a todas las víctimas provocaron enormes discrepancias entre los balances conocidos.
Renfe comunicó oficialmente 78 fallecidos, aunque algunas estimaciones históricas elevaron la cifra a varios centenares, incluso hasta 500 personas. Sin embargo, una investigación publicada en 2019 por el historiador Vicente Fernández, basada en la identificación de las víctimas, estableció un balance aproximado de 100 muertos y 111 heridos.
Torre del Bierzo sigue siendo una referencia imprescindible para comprender las grandes catástrofes ferroviarias españolas, tanto por la sucesión de colisiones como por las controversias que rodearon la gestión de la información.
Otros accidentes que marcaron la historia ferroviaria española
La historia del ferrocarril en España incluye otros siniestros de enorme gravedad, aunque con balances inferiores al registrado provisionalmente en Toledo.
El 3 de diciembre de 1940, dos trenes expresos colisionaron en Velilla de Ebro, Zaragoza. Según una reconstrucción histórica publicada por Heraldo de Aragón, el balance oficial fue de 48 fallecidos y alrededor de un centenar de heridos. Las circunstancias de la posguerra y las dificultades de las comunicaciones agravaron la respuesta a aquella emergencia.
En febrero de 1965, otro accidente provocó 34 muertos entre Grisén y Pinseque, también en Zaragoza, después de que se incendiaran varios vagones de un tren correo que realizaba el recorrido Madrid-Barcelona.
Ya en el siglo XXI, el accidente del metro de Valencia, ocurrido el 3 de julio de 2006, dejó 43 fallecidos y 47 heridos. Un convoy descarriló en una curva del túnel próximo a la estación de Jesús. Las investigaciones y los procedimientos judiciales posteriores se prolongaron durante años.
También destaca el choque de Chinchilla, en Albacete, ocurrido el 3 de junio de 2003. Un tren Talgo de pasajeros colisionó frontalmente con un mercancías en un tramo de vía única. Murieron 19 personas y el responsable de circulación fue condenado posteriormente por una autorización incorrecta de salida.
Adamuz y Toledo: dos grandes tragedias ferroviarias en un mismo año

La sucesión de los accidentes de Adamuz y Toledo introduce un elemento excepcional en la historia reciente del transporte ferroviario español. El 18 de enero, el descarrilamiento de un tren Iryo en Córdoba provocó su invasión de la vía contraria y la posterior colisión con un Alvia de Renfe.
El balance definitivo recogido por la Junta de Andalucía fue de 46 fallecidos y más de un centenar de heridos. La investigación continúa centrada en una posible rotura del carril, aunque todavía no se han determinado todas las circunstancias del siniestro.
Nueve meses después, el accidente de Toledo ha superado aquella cifra y se ha convertido en la tragedia ferroviaria más grave de España desde Angrois.
La coincidencia de dos accidentes de gran magnitud en 2026 no demuestra que ambos compartan una causa, pero devuelve al primer plano las preguntas sobre el mantenimiento de las infraestructuras, la supervisión de la circulación y la eficacia de los sistemas de protección.
Mientras continúan las labores de emergencia en Urda y la investigación comienza a reconstruir las circunstancias del choque, las 64 víctimas mortales confirmadas provisionalmente sitúan ya el accidente entre los episodios más trágicos de la historia ferroviaria española.

