Coto al abuso sexual infantil en TikTok, Meta y Grok: ¿y en las páginas pornográficas?

El Gobierno pide que se investigue la difusión de imágenes de abuso sexual infantil en redes sociales. Los expertos alertan de que la mayor parte de este material sigue concentrándose en plataformas pornográficas, con víctimas reales, no generadas por IA

Coto a las imágenes de abuso sexual infantil en redes sociales, ¿y las plataformas pornográficas?
KiloyCuarto

El Gobierno ha solicitado a la Fiscalía que investigue si grandes plataformas digitales como X, Meta y TikTok están permitiendo la creación o difusión de imágenes de abuso sexual infantil mediante herramientas de inteligencia artificial.
El anuncio deja en segundo plano una realidad conocida por los especialistas: el grueso del material de abuso sexual infantil no circula en redes sociales, sino en plataformas pornográficas.

Desde Dale Una Vuelta, una entidad social sin ánimo de lucro que trabaja en información, prevención y recuperación frente al consumo problemático de pornografía, Jorge Gutiérrez advierte de que el debate público tiende a desplazarse hacia los nuevos formatos tecnológicos mientras el núcleo del problema permanece intacto. Explica que el material de explotación sexual infantil no es un fenómeno reciente ni una consecuencia directa de la inteligencia artificial, sino una realidad estructural que lleva años instalada en internet. Desde hace más de seis años, señala, recibe alertas prácticamente diarias sobre incautaciones de miles de archivos de este tipo, una dinámica que apenas ha cambiado con el tiempo.

Adicción a la pornografía - Sociedad
En las plataformas pornográficas es donde existe más material de abuso sexual infantil
Kilo y Cuarto

“No son imágenes generadas por inteligencia artificial: son niños y niñas reales”

Ese goteo constante es, para Gutiérrez, el indicador más claro de la dimensión del problema. El abuso continúa, el material se sigue produciendo y acumulando y no se aprecia un punto de inflexión. “Esto es lo realmente grave”, afirma. “No son imágenes generadas por inteligencia artificial: son niños y niñas reales, con abusos reales y consecuencias reales. Y eso sigue ocurriendo prácticamente a diario”. En su opinión, esta realidad se olvida cuando la atención se concentra casi exclusivamente en los contenidos generados o manipulados digitalmente.

Aunque reconoce que la inteligencia artificial ha abierto nuevas vías de violencia y que su impacto es importante, Gutiérrez establece una diferencia clara entre fenómenos. Considera que las herramientas tecnológicas facilitan conductas que antes requerían más medios o más tiempo, y advierte de que hoy es mucho más sencillo producir imágenes sexuales falsas o manipular fotografías de menores.

Pornhub, Xvideos…

Sin embargo, insiste en que el foco principal debería seguir puesto en el abuso sexual real. Para el director de Dale Una Vuelta, cuando las imágenes corresponden a niños y niñas que existen y han sido víctimas de una agresión directa, el impacto es incomparablemente mayor. No se trata solo de la circulación de archivos, sino de las secuelas físicas, psicológicas y sociales que arrastran las víctimas durante años.

Desde ahí vuelve a señalar dónde se concentra el mayor volumen de este material. Gutiérrez explica que, aunque en redes sociales resulta más fácil localizar determinados contenidos —especialmente los vinculados a la inteligencia artificial, los deepfakes o la sexualización—, ahí no está la parte más grave del problema. “El daño brutal no está tanto en las redes sociales como en las plataformas pornográficas, afirma. “Ahí es donde sigue estando el grueso”. Según detalla, se trata de un entramado amplio y persistente de páginas pornográficas de todo tipo que llevan años acumulando material de abuso sexual infantil.

Reino Unido, Francia, Estados Unidos

Entre ellas se encuentran plataformas como Pornhub, cuyo papel ha sido objeto de debate y de intentos de regulación en distintos países. Gutiérrez recuerda que en algunos estados se han impulsado procesos judiciales o exigencias más estrictas, aunque con resultados desiguales. En Francia, por ejemplo, las autoridades llevan tiempo tratando de imponer controles más severos a las principales webs pornográficas, mientras que en algunos estados de Estados Unidos se ha avanzado hacia sistemas de verificación de edad más efectivos que van más allá del simple botón de confirmación.

En estos casos, explica, la reacción de las propias plataformas ha sido desigual. En algunos territorios han optado por restringir el acceso como forma de protesta frente a las nuevas exigencias, mientras que en otros han aplicado los sistemas solicitados. En Reino Unido, la implantación de mecanismos de verificación ha provocado una caída significativa del consumo, aunque también ha generado un aumento del uso de VPN para esquivar los controles. Para Gutiérrez, estas experiencias muestran que no existen soluciones sencillas ni inmediatas y que cada avance genera nuevas formas de eludir la norma.

La ley de protección del menor lleva años aparcada

A estas dificultades se suman, además, los límites jurídicos. El director de Dale Una Vuelta expresa dudas sobre hasta dónde puede llegar la acción de la Fiscalía en un entorno digital globalizado y sobre a quién se puede responsabilizar legalmente de la difusión de este tipo de material. Recuerda que en España sigue pendiente una ley de protección del menor en el entorno digital que lleva años bloqueada, lo que reduce el margen de actuación efectiva del Estado.

También pone el foco en el funcionamiento interno de las plataformas pornográficas. Considera que los sistemas de moderación son claramente insuficientes y que, en muchos casos, los contenidos más graves solo se revisan después de numerosas denuncias de usuarios. Habla de equipos de moderación escasos, mal remunerados y desbordados frente a un volumen inabarcable de material. Aunque admite que internet es un entorno difícil de controlar por completo, sostiene que las empresas tecnológicas podrían asumir una responsabilidad mucho mayor de la que asumen actualmente.

¿Brindis al sol?

Pese a todo, Gutiérrez no rechaza de plano los anuncios institucionales. Valora que el problema se ponga sobre la mesa y que se abra un debate público sobre la protección de los menores en el entorno digital. Reconoce que muchas de estas medidas pueden quedarse en gestos o tener un recorrido limitado, pero considera preferible que se hable del problema y se intente actuar a que permanezca invisibilizado.

A su juicio, además de la actuación policial y judicial, resulta imprescindible un trabajo constante de prevención y pedagogía. Familias, madres y padres deben ser conscientes de los riesgos reales que existen en internet y de la facilidad con la que los menores pueden quedar expuestos a contenidos dañinos. Aunque las soluciones sean complejas y los resultados no siempre inmediatos, insiste en que la magnitud del abuso sexual infantil en la red exige una respuesta sostenida y no solo reacciones puntuales ante los últimos avances tecnológicos.

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