El machismo vuelve a matar: tres mujeres y una niña de 12 años asesinadas en 72 horas

La última víctima es una mujer de 37 años y madre de dos hijos menores de edad, asesinada por su expareja, del que tenía una orden de alejamiento en Madrid este miércoles

Tres mujeres y una niña de 12 años asesinadas en apenas 72 horas
KiloyCuarto

No da tiempo a recuperarse del horror. Cuando todavía se intenta asumir que un hombre ha asesinado a su exmujer y a su hija de 12 años, saltándose una orden de alejamiento. La violencia machista noquea con una nueva muerte, para la que también las medidas de protección ofrecidas por el sistema se han quedado cortas. Este miércoles, un hombre ha asesinado a su expareja, una mujer de 37 años y madre de dos hijos menores de edad, en Madrid. Y lo ha hecho también quebrantado la prohibición judicial de acercarse a su víctima.

El crimen ocurrió en una vivienda de la calle López de Hoyos. El agresor, de 34 años, se presentó ante una patrulla policial alrededor de las tres de la tarde y confesó haberla matado. Los agentes acudieron entonces al domicilio y encontraron el cuerpo, con signos de estrangulamiento. Los dos menores de edad no se encontraban en la casa en el momento del asesinato y no resultaron heridos. Tras la confesión, la Policía lo detuvo.

María José y Noemí en Xilxes

En el caso de Xilxes, la violencia no solo era conocida: había sido denunciada. María José había pedido ayuda. Había denunciado a su expareja por malos tratos, contaba con una orden de alejamiento en vigor hasta 2027 y tanto ella como su hija, Noemí, de 12 años, estaban incluidas en el sistema de protección VioGén, con una valoración de riesgo medio. Nada de eso fue suficiente.

Operarios trabajan en los alrededores de la vivienda donde un hombre ha asesinado a su expareja y a su hija de 12 años
EFE/Andreu Esteban

El agresor entró en la casa y las mató. Después intentó justificar su presencia con una mentira: dijo que había acudido tras recibir en su teléfono un mensaje de su hija. El arresto se produjo inicialmente por el quebrantamiento de la orden de alejamiento y derivó después en su detención como autor del doble asesinato.

Ese recorrido —denuncia, orden de alejamiento, inclusión en el sistema VioGén— no es excepcional. Es, de hecho, el itinerario que el propio sistema establece para que una mujer pueda protegerse. María José lo siguió. Pidió ayuda, acudió a las instituciones, confió en los mecanismos de protección. Aun así, el agresor volvió, pudo entrar y las asesinó. El caso de Xilxes vuelve a evidenciar que las medidas de protección no siempre son suficientes para frenar una violencia que persiste incluso cuando ha sido señalada, registrada y judicializada.

Ana María, asesinada en el hospital donde trabajaba

La sucesión de crímenes no se detuvo ahí. Apenas un día antes, el lunes, la violencia machista había dejado otra víctima mortal en Benicàssim. Allí, un hombre asesinó a su expareja, Ana María, una enfermera de 64 años, mientras trabajaba en el centro de salud del municipio. El ataque se produjo en su lugar de trabajo, un espacio asociado al cuidado y la protección, que se convirtió de forma abrupta en escenario de violencia extrema. El agresor fue detenido poco después.

Vivienda donde un hombre ha asesinado a expareja y a su hija en Xilxes, Castellón
EFE/Andreu Esteban

El asesinato de Ana María causó una profunda conmoción entre compañeros, pacientes y vecinos. No fue asesinada en la intimidad de su casa ni en un espacio oculto, sino en un entorno público, en pleno ejercicio de su profesión. Su muerte volvió a demostrar que la violencia machista no se limita a un ámbito concreto y que no hay espacios completamente seguros cuando el control y la amenaza persisten.

No da tiempo a recuperarse del horror porque, antes de que una muerte pueda ser asumida, otra ocupa su lugar.  Los nombres se acumulan y las historias se repiten, con matices distintos pero con un patrón reconocible. La violencia machista sigue matando, incluso cuando ha sido denunciada y cuando existen órdenes judiciales. 

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