016/ Ni una más

Los planes de boda del depredador Martiño en Cuba

El gallego en Cuba preparaba un plan B para esquivar la justicia española. Lo que no sabía es que le seguían de cerca los agentes de Fugitivos. "No fue difícil localizarlo", revelan a Artículo14

Puro empeño policial. Es lo que ha llevado a prisión a Martiño Ramos Soto, el hombre que se sintió tan impune como para contactar por redes sociales con una menor de 12 años y abusar de ella sádicamente hasta la violación durante los cuatro años posteriores; tan impune como para no asumir ninguno de los atroces episodios contados por la joven ante el juez; tan impune como para huir dos meses antes de que le comunicaran la sentencia en firme, aprovechando que nadie había pedido medidas cautelares al presuponer que no daría un paso tan arriesgado. Pero lo dio. La sensación de impunidad de Martiño es tal que eligió un destino ex profeso, Cuba, con el que no hay acuerdo de extradición para seguir esquivando la acción de la justicia.

¿Y cuál es la tapadera elegida por un sádico depredador que se siente impune? Ramos Soto no lo dudo: casarse. Fue a pedir los papeles a la embajada para así obtener la residencia. No tiene por qué ser un problema para detenerlo y lograr extraditarlo, pero sí puede ser algo más que complique el proceso”, aclara Fernando González, inspector jefe de la Sección de Localización de Fugitivos de la Policía Nacional. Él y los suyos no necesitaron de ninguna petición judicial de busca y captura, ni el apoyo o chivatazo de las llamadas Madres Protectoras de Madrid para actuar: “No digo que en este, como en cualquier otro caso, no sea importante la colaboración ciudadana, y hasta quizás se lo comunicaron a algún policía en Galicia. Pero no nos consta y yo no las conocía hasta hoy”, apunta González. 

Cazadoras de hombres

Este colectivo de mujeres ha reivindicado en los últimos días ser las primeras en seguir los pasos de Martiño en su huida desesperada. También han desvelado su cambio de aspecto y cómo interactuaba con otras jóvenes, en Cuba. Se había cortado el pelo, afeitado la perilla y se hacía llamar Martín Soto, han relatado en redes y medios las sobrevenidas investigadoras. Martiño habría borrado así toda referencia gallega en el nombre, además de su primer apellido. Algo en sí baladí para la relativa facilidad con la que la policía cubana pudo localizarle sin mucho esfuerzo cuando les llegó la petición desde España, el pasado septiembre.

Localizado y tranquilo”. Fue la primera referencia que llegó al Grupo de Fugitivos del estado de su objetivo en Cuba. La segunda, “va siempre con su mulata”. Presuntamente es la joven que le iba a servir luego de cauce para conseguir la residencia de no haber entrado de lleno en el radar de los cazadores de fugitivos: “Para ser justos, supimos de Martiño porque se volvió mediático“. Y una vez mordido por este grupo de investigadores de la Policía Nacional ni siquiera tuvieron que esperar a que les llegara la petición del juzgado, en lo que sería el habitual orden de inverso del procedimiento. En este caso, en cuanto leyeron las noticias publicadas fueron sin dudarlo a por él: “Enseguida comprobamos que en julio había entrado en Portugal, de allí había saltado a Brasil y luego a Perú, hasta terminar en Cuba, desde donde nos confirmaron que no había salido”.

Recreación policial con IA de los aspectos posibles de Martiño Ramos estando en busca y captura

A partir de ese momento se inicia el paciente trabajo policial del papeleo. A través del comisario principal de la embajada e Interpol se ajustaron a los requerimientos que les reclamaban los cubanos para proceder de acuerdo a sus parámetros. El 29 de octubre quedó cursada oficialmente la orden de detención internacional. Casi un mes después, el pasado viernes 21, lo detuvieron. Sin más datos aún. Ni si estuvo colaborador o si opuso resistencia. Son muchas las voces que confían en que el otrora profesor de música inhabilitado durante los próximos 21 años para ejercer con menores optará en breve por solicitar la extradición voluntaria, la más facilitadora incluso para él pues evitaría el tener que seguir en un penal cubano.

En el top ten de fugados

Buscaba escapar de la justicia, pero su rostro y su nombre están grabados a fuego en la retina de muchos. Estos días, la difusión de su imagen y la magnitud de sus delitos ha sido aún más amplia que hace unos meses, cuando se hizo pública su fuga y entró en el radar de Fugitivos. Este lunes, cuando aún Cuba no había informado de la detención, Martiño Ramos Soto entró por méritos propios en el popular top ten de los más buscados. Al gallego le ha tocado compartir lista con otros tres de su calaña, abusadores y agresores de menores. Además de narcotraficantes, asesinos, condenados por trata de seres humanos… Todos hombres, de entre 30 y 60 años; Martiño ya entró en la cincuentena.

Su víctima tenía 12 años cuando se topó con él. Vulnerable, con un entorno familiar inestable, se convirtió en un blanco fácil para un depredador que había echado el anzuelo a otras niñas. Casi una decena de alumnas relataron en el juicio sus intentos de acercamiento, cómo notaron su aliento e intenciones, sin que ningún adulto o colega de profesión lo detectase. Por contra, cuestionaron el relato de una víctima que, hasta cumplir los 16 en 2021, sufrió varias de las embestidas violentas, desaprensivas y punibles de Martiño. Su testimonio fue del tal contundencia que el tribunal así lo recogió al dictar sentencia, “siendo verídica por su vívido y descriptivo relato”. Pese a que su agresor se limitó a negarlo todo, “sin apenas levantar la mirada. Como ausente”, recuerdan fuentes judiciales.

Allá donde mire, está él

Hoy ella, mayor de edad, se enfrenta también a esta sobreexposición del rostro de su abusador. Siendo una excelente noticia que esté detenido, la inquietud de que pueda prolongarse su proceso de extradición es un handicap para una joven que en estos momentos siente ante todo la impunidad con la que sigue actuando su agresor, el hombre que ni siquiera se apiadó de sus lágrimas cuando desnuda y golpeada le pidió que parase. Según recoge la sentencia que lo condena a 13 años y 6 meses de prisión, después de desoír sus súplicas la violó y la abandonó en un descampado, como un despojo. Sin remordimiento alguno.

Si algo de lo que has leído te ha removido o sospechas que alguien de tu entorno puede estar en una relación de violencia puedes llamar al 016, el teléfono que atiende a las víctimas de todas las violencias machistas. Es gratuito, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. No deja rastro en la factura, pero debes borrar la llamada del terminal telefónico. También puedes ponerte en contacto a través del correo 016-online@igualdad.gob.es o por WhatsApp en el número 600 000 016. No estás sola.

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