Entrevista

Ashton Kutcher: “Incluso las personas más bellas encuentran algo que cambiar en su físico”

Artículo14 habla en exclusiva con el actor estadounidense, héroe de los 2000, que protagoniza 'The Beauty', la nueva serie internacional de FX que se estrena el 21 de enero: una crítica mordaz a la carrera imparable por la belleza y a los cánones imposibles (y muchas veces, destructivos)

Ashton Kutcher.
KiloyCuarto

Ashton Kutcher regresa a la pequeña pantalla con una serie sobre la belleza. Actor, productor y antiguo modelo, conoce de primera mano el valor económico del atractivo físico y también sus trampas. En The Beauty, la nueva serie internacional de FX que se estrena el miércoles 21 de enero con tres episodios, encarna a The Corporation, un magnate tecnológico, que recuerda mucho a Elon Musk, convencido de haber encontrado la fórmula definitiva para la perfección. El resultado es un thriller inquietante que mezcla ciencia, deseo y poder en un mundo peligrosamente parecido al nuestro. Rodada entre París, Venecia, Roma y Nueva York, la serie plantea qué estaríamos dispuestos a sacrificar por ser perfectos.

The Beauty se presenta como una ficción futurista, pero su anclaje en el presente es inmediato. La historia comienza cuando dos agentes del FBI, interpretados por Evan Peters y Rebecca Hall, investigan una serie de muertes de modelos internacionales. La pista los conduce a un virus de transmisión sexual que transforma a quienes lo contraen en versiones idealizadas de sí mismos. Detrás del hallazgo está The Corporation, el personaje de Ashton Kutcher, un empresario visionario que ha convertido la obsesión contemporánea por la perfección en un negocio de alcance global.

“La serie nace de cosas que ya están ocurriendo”, explica Kutcher. “Vivimos en un mundo donde los medicamentos como Ozempic, Wegovy o Mounjaro están por todas partes. Algunos se utilizan por razones médicas, otros por motivos puramente estéticos”. A eso se suma, continúa, “el auge de la cirugía plástica, incluso del turismo quirúrgico, y la idea de que modificar el cuerpo puede darte una ventaja o, al menos, hacerte feliz”.

The Beauty
The Beauty

El actor no adopta un tono moralizante. Al contrario, se detiene en la ambigüedad del deseo. “Empiezas a preguntarte si eso está tan mal”, reflexiona. “Luego añades la edición genética, que ya existe y puede curar enfermedades graves, y todo se mezcla en una sola idea”. En The Beauty, esa mezcla se convierte en una inyección milagrosa. “La pregunta es qué riesgos estás dispuesto a asumir y qué estás dispuesto a sacrificar”.

Ashton Kutcher subraya que el creador de la serie, Ryan Murphy, ha sabido captar el pulso cultural del momento. “Tiene un talento especial para observar las decisiones pequeñas que tomamos cada día: qué crema usamos, qué champú, cómo queremos vernos. La serie se mete debajo de esas elecciones y te obliga a pensar qué dicen de ti”. El actor reconoce que el proyecto lo llevó a replantearse su propia relación con la belleza. “No sé si fue después de rodar o desde el momento en que leí el guion”, matiza. “Pero empecé a preguntarme qué considero bello”. La respuesta surge de la perspectiva. “Cada persona tiene una definición distinta de la belleza. Para mí, la imperfección es hermosa, porque representa el potencial”.

Habla desde la experiencia. Antes de consolidarse como actor, trabajó como modelo y conoció de cerca la industria de la moda. “He conocido a personas que yo consideraba las más bellas del mundo”, recuerda. “Y todas, sin excepción, podían mirarse al espejo y encontrar algo que querían cambiar”. Esa insatisfacción constante, sugiere, es parte del engranaje. “Somos obras en proceso, aprendiendo y cambiando todo el tiempo. Eso también es belleza”.

The Beauty

En The Beauty, sin embargo, esa idea choca con la lógica implacable del mercado. The Corporation no se percibe a sí mismo como un villano, y Kutcher insiste en que tampoco podía interpretarlo así. “Aprendí hace tiempo que no puedes juzgar a tu personaje”, explica. “Desde lejos, puedes ver que hace cosas horribles. Pero cuando lo interpretas, tienes que creer que está haciendo lo correcto”.

El empresario que encarna está convencido de actuar por el bien común. “Cree que su invento ayudará a la gente a vivir mejor, más feliz, más plena”, dice Kutcher. “Y si hay versiones corruptas del producto que están dañando a otros, piensa que debe contenerlas”. Esa lógica no es ajena a la realidad. “Hay personas en el poder que toman decisiones terribles creyendo que son necesarias”, apunta. “Todos los llamados villanos racionalizan sus actos”.

Para ilustrarlo, Kutcher menciona una lectura incómoda. Forma parte de un club de libros prohibidos y recientemente leyó el manifiesto de Ted Kaczynski. “Puedes seguir su razonamiento durante un tiempo”, explica. “No estás de acuerdo, pero lo entiendes. Hasta que cruza una línea irreparable”. La conclusión le resulta inquietante. “Casi cualquiera puede construirse un relato en el que es el bueno”.

Ashton Kutcher como Steve Jobs en el biopic que protagonizó sobre el magnate tecnológico
Ashton Kutcher como Steve Jobs en el biopic que protagonizó sobre el magnate tecnológico

El contexto europeo del rodaje refuerza esa reflexión histórica. “Cada vez que voy a Europa me doy cuenta de lo joven que es Estados Unidos”, comenta Kutcher. “Cada edificio, cada fresco, cada pared tiene lecciones sobre historia y humanidad”. En ciudades como Roma o Venecia, la idea de belleza adquiere otra dimensión. “Lo que se consideraba bello hace mil años no es lo mismo que hoy. Cambian los materiales, las formas, las líneas”.

La serie se nutre de ese contraste. “La moda de París o Milán influye directamente en cómo entendemos hoy la belleza”, señala. “El mundo tenía que formar parte del relato”. Kutcher destaca especialmente el trabajo visual. “La fotografía tiene algo de Bertolucci, en el uso de la luz y el encuadre. Estar allí dejó una huella que no se puede imitar”. Pese a su estética sofisticada, The Beauty evita el tono de ciencia ficción que palpita en la narración. “Hay empresas ahora mismo intentando crear una especie de fuente de la juventud”, advierte Kutcher. “Creo que si algo así existiera, no todo el mundo esperaría la aprobación de las autoridades sanitarias para usarlo. A mí la premisa de la historia no me parece descabellada”.

Incluso los momentos más ligeros del rodaje refuerzan el contraste entre cuerpo y sacrificio. “Mi gran escena física fue sentarme en un jacuzzi y comer 27 porciones de pizza en un día”. Se ríe. “Sobreviví”. Con más de dos décadas en la industria, Kutcher parece menos interesado en proyectar una imagen que en cuestionarla. The Beauty no ofrece respuestas sencillas ni moralejas tranquilizadoras. Pero, como él mismo sugiere, quizá obliga al espectador a mirarse en el espejo y preguntarse hasta dónde estaría dispuesto a llegar para sentirse o parecer perfecto.